Este medio electrónico utiliza cookies para mostrar contenido personalizado y publicidad segmentada relacionada con sus preferencias. Si continúa en nuestro sitio o aplicaciones, entendemos que otorga y acepta plenamente que sus datos recabados serán utilizados mediante las disposiciones y términos de nuestro aviso de privacidad.
Suplementos
  • Novias
  • Gloss
  • Campo
  • Clave de Acceso
  • Tu Casa
  • Tu Salud
  • Tu Auto
  • Politicante
  • Mejor Educación

Una fe coherente ÉTHOS

Rodolfo Díaz Fonseca
12/11/2019 | 04:00 AM

rfonseca@noroeste.com
@rodolfodiazf

 

Malcom Muggeridge, quien falleció el 14 de noviembre de 1990, fue un escritor y periodista británico que se proclamó agnóstico durante casi toda su vida, hasta que a los 80 años -junto con su esposa- se convirtió al catolicismo.

Comprendió que los éxitos terrenales son cáscara sin sustancia, por lo que se aferró a los valores que dan sentido a la vida, como lo expresó claramente:

“Cuando recuerdo mi vida, lo que me sorprende con más fuerza es que lo que en su momento parecía significativo y seductor, ahora parece sumamente fútil y absurdo. Por ejemplo, el éxito en sus diversas formas terrenales; el ser conocido y elogiado; los placeres ostensibles, como el de ganar dinero o seducir mujeres, o viajar, moviéndose por el mundo de aquí para allá y de arriba abajo como Satán, explicando y experimentando todo lo que la feria de las vanidades tiene para ofrecer. Visto en retrospectiva, todos estos ejercicios de autosatisfacción parecen pura fantasía, lo que Pascal llamaba ‘lamer la tierra’”.

Explicó que tardó en convertirse debido al testimonio de los mismos católicos: “La razón por la que tardé tanto tiempo en hacerme católico fue mi desilusión con algunos de los elementos humanos que vi en la Iglesia. A pesar de lo escrito por la Madre Teresa me quedé en la puerta por un buen número de años hasta que finalmente pude decidirme”.

Dijo estar convencido de la conducción divina de la Iglesia, porque la manera de proceder de sus mismos dirigentes no la habían llevado al precipicio:

“Como dijo Hillaire Belloc con mucha verdad, la Iglesia debe estar en manos de Dios porque, viendo la clase de gente que la dirige, es imposible que haya continuado existiendo sin algún tipo de ayuda celestial”

¿Vivo coherente con mi fe?

También de este autor..
10-12-2019

Oportunidades