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La guerra que se avecina Editorial

Editorial
06/02/2018 | 04:06 AM

En México, la política termina afectándolo todo, nos hemos acostumbrado a ver como las decisiones de los políticos determinan prácticamente todo, incluso a instituciones que deberían verse apartadas de las veleidades de los funcionarios en turnos.

 

En Sinaloa uno de esos ejemplos son las universidades, centros educativos que deberían responder sólo a eso, a las necesidades de los estudiantes y la sociedad donde deberán desarrollar sus actividades profesionales.

 

Sin embargo, nuestras escuelas para profesionistas se han convertido en epicentros de los intereses de los políticos actuales, dos de ellas, en particular, amenazan en convertirse en las trincheras de una guerra que hace tiempo comenzó a fraguarse.

 

La Universidad Autónoma de Sinaloa hace tiempo que dejó de lado los intereses educativos para entrar en el terreno de la política, algo que no es nuevo y que propició que en los años 70 naciera la Universidad de Occidente, primero como un centro de estudios y una década después como una verdadera universidad.

 

Su nacimiento obedeció al enfrentamiento entre los dirigentes de la UAS y el Gobierno del Estado, que eligió abrir su propia universidad como una forma de presión en contra de la máxima casa de estudios de Sinaloa.

 

Hoy vivimos un segundo capítulo de este enfrentamiento, el Gobierno del Estado anuncia apoyos inesperados para la Universidad de Occidente como parte de su enfrentamiento con la UAS, a la que ve más como un competidor electoral que como la educadora de los jóvenes sinaloenses.

 

La buena noticia es que la Universidad de Occidente se verá fortalecida, lo que redundará en mejores condiciones para sus estudiantes, la mala es que es que será por decisiones políticas, no educativas.

 

En medio de las pugnas se encuentran los estudiantes, los que seguramente se verán arrastrados a una guerra política que a nadie beneficia.

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