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A nadie conviene Editorial

Editorial
17/07/2019 | 03:55 AM

A nadie conviene que las calles de Sinaloa se conviertan en un lugar inseguro para transitar, aunque sea a plena luz del día.

No le conviene al Gobierno, al que en los últimos años le ha costado restituir la confianza de los ciudadanos en las tareas que deben desempeñar contra la inseguridad.

No le conviene a las familias, que deberían tener la certeza de que cuando uno de sus hijos deba salir de casa, podrá regresar con la confianza de que nadie le hará daño.

No le conviene tampoco a las policías ni a la Guardia Nacional, encargadas de garantizar un orden que en Sinaloa se ha complicado mantener ante la operación de grupos de la delincuencia organizada.

No les conviene a los niños ni a los jóvenes, que necesitan de espacios en el que se puedan mover con libertad y no de lugares donde prevalezca el miedo, o que tengan que resignarse a quedarse en casa.

No le conviene a nadie que la inseguridad y la violencia que ha caracterizado a algunas zonas de Sinaloa prevalezca, se arraigue y amenace con expandirse.

Porque Sinaloa necesita que el espacio público, sus parques, calles y colonias, sean recuperados para el uso de sus habitantes y no para el control de grupos delictivos.

Apenas el fin de semana pasado, un joven de 15 años fue asesinado durante la noche en Mazatlán. Era hijo de un activista social y atribuyen a sus trabajos el origen del ataque al menor.

Y este martes, un futbolista de 20 años de edad, que era parte de las fuerzas básicas de Dorados, fue asesinado a plena luz del día en Culiacán, cuando se resistió a un asalto.

Y tal vez, cada semana se repiten casos como estos, en el que la violencia termina imponiéndose a una sociedad que sigue esperando que finalmente la paz y la tranquilidad sean restituidas.

De poco servirá que Sinaloa y sus ciudades reciban galardones por lo que se percibe del exterior mientras haya sitios en la entidad en los que su gente no pueda vivir con tranquilidad.

A nadie le conviene que la violencia siga imponiéndose en algunos sectores de Sinaloa. No les conviene a las familias, ni a los niños ni jóvenes, ni a las policías ni al Gobierno, y algo deben hacer.

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