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La mirada de Jesús Éthos

Rodolfo Díaz Fonseca
18/04/2019 | 04:06 AM
rfonseca@noroeste.com
@rodolfodiazf
 
 
Los diccionarios distinguen claramente entre los verbos ver y mirar. Ver es percibir físicamente con ojos vagabundos, distinguir algo mediante una acción mecánica. En cambio, mirar engloba algo más, pues se trata de un ver algo deliberadamente, observarlo con detenimiento. Incluso, etimológicamente, es evidente la gran diferencia: ver, proviene de videre, y mirar, de mirari, que significa admirarse.
 
Al reunirse con líderes de Sudán del Sur en un retiro espiritual, el Papa Francisco los exhortó a construir la paz dejándose tocar por la mirada de Dios en ese encuentro especial (incluso fue muy difundido un gesto humilde del Papa que se arrodilló para besar los pies de cada líder, en un video compartido por las redes sociales).
 
Bergoglio recordó tres especiales miradas que dirigió Jesús a Pedro. La primera, es cuando su hermano Andrés lo condujo a Jesús y le dijo que se trataba del Mesías: “La primera mirada, por lo tanto, es la mirada de la elección que despertó el entusiasmo por una misión especial”.
 
La segunda mirada es la de la noche del Jueves Santo, cuando Pedro negó tres veces conocer a Jesús, quien lo miró y lo movió al arrepentimiento: “La segunda mirada de Jesús, por lo tanto, tocó el corazón de Pedro y causó su conversión”.
 
La tercera tuvo lugar cuando, después de la resurrección, en la orilla del Lago de Tiberíades, Jesús le pidió a Pedro que confirmara tres veces su amor para confiarle la custodia de sus ovejas (Jn 21,15-19).
 

 

Finamente, el Papa cuestionó: “¿Cuál es hoy la mirada de Jesús sobre mí? ¿A qué me llama? ¿Qué quiere perdonarme el Señor y qué me pide que cambie en mi actitud? ¿Cuál es mi misión y la tarea que Dios me confía para el bien de su pueblo?”
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