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La ley del espejo Éthos

Rodolfo Díaz Fonseca
22/05/2019 | 04:03 AM

Para repartir culpas, la mayoría, somos expertos; sin embargo, nos mostramos demasiado reacios para aceptar culpas o responsabilidades. Es más fácil ver los defectos en las otras personas y achacarles todo lo indeseable del paquete. Lo difícil es evitar justificarnos y reconocer que el asunto se complicó debido a nuestra negligencia u omisiones en el renglón de nuestras obligaciones y competencias.
Es más sencillo tratar de interpretar la realidad viendo el exterior, que permitiendo que penetre la luz a nuestro interior. Nos fascina más mirar el panorama del mundo a través de una ventana -sin ninguna responsabilidad de parte nuestra- que contemplarlo a través de un espejo, en el que descubriremos fácilmente nuestra negligencia, defectos, fallas e imperfecciones.
Yoshinori Nogushi, en la Ley del espejo, hizo este planteamiento: “Por cierto, ¿qué hace usted cuando no le gusta su imagen reflejada en el espejo? Por ejemplo, si se mira en el espejo y ve que está despeinado/a, ¿qué hace?
Por mucho que extienda la mano para arreglar los cabellos de su imagen en el espejo, ¿verdad que no lo conseguirá? Probablemente lo que hará será extender la mano hacia su cabeza y los arreglará.
De forma parecida, para resolver de raíz los problemas de la vida hace falta eliminar la causa que se halla en el propio corazón. Si no cambiamos nuestro interior, y únicamente esperamos que cambien los otros y las situaciones, no conseguiremos lo que deseamos”.
Esto no quiere decir que no existan algunos arreglos que tengamos que hacer en el exterior, pero si no solucionamos primero el desorden y desarreglo interior será inútil el maquillaje externo. Es como si quisiéramos levantar las paredes de una casa sin edificar primero los cimientos.
¿Utilizo la ley del espejo? ¿Acepto mis culpas y responsabilidades?

rfonseca@noroeste.com
@rodolfodiazf 
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