Este medio electrónico utiliza cookies para mostrar contenido personalizado y publicidad segmentada relacionada con sus preferencias. Si continúa en nuestro sitio o aplicaciones, entendemos que otorga y acepta plenamente que sus datos recabados serán utilizados mediante las disposiciones y términos de nuestro aviso de privacidad.
Suplementos
  • Novias
  • Gloss
  • Campo
  • Clave de Acceso
  • Tu Casa
  • Tu Salud
  • Tu Auto
  • Politicante
  • Mejor Educación

¿Soy quien debo ser? Éthos

Rodolfo Díaz Fonseca
14/08/2019 | 04:04 AM

rfonseca@noroeste.com
@rodolfodiazf

 

La autenticidad es una virtud difícil de asimilar de manera completa en la vida. Continuamente adoptamos roles o facetas que los demás esperan de nosotros. Hemos convertido el mundo en un gran teatro en el que interpretamos papeles que los demás nos han endilgado.

Si no somos auténticos no implica necesariamente que sea por malicia, conveniencia o corrupción. Lo que sucede es que nos ajustamos a ciertas medidas, patrones y comportamientos que son socialmente esperados. Es más, desde niños muchas veces se nos programa señalando que somos flojos, mentirosos o maleducados y no nos comportamos como alguno de nuestros hermanos, compañeros o vecinos.

Sin embargo, el ideal es que cada quien desarrollemos nuestra propia personalidad con sus cualidades, defectos, virtudes y potencialidades. “Yo soy quien soy y no me parezco a nadie”, cantaba el ídolo de México: Pedro Infante.

El mismo Dios, ante la pregunta de Moisés para revelar su identidad a los demás pueblos, simplemente respondió: “Yo soy el que soy” (Ex 3,14).

Leonardo Wolk, en El arte de soplar brasas, refirió: “Un sabio maestro llamado Lin estaba acostado en su lecho de muerte, rodeado por sus discípulos. Lloraba desconsoladamente y nadie lograba confortarlo.

Uno de sus alumnos le preguntó: “¿Maestro, por qué está llorando? ¡Si usted es casi tan inteligente como el patriarca Abraham y tan bondadoso como el mismo Buda!”

Al escuchar esto, el anciano Lin respondió: “Cuando parta de este mundo a comparecer ante el Tribunal Celestial nadie me cuestionará por qué no fui inteligente como Abraham o bondadoso como Buda. Por el contrario, la pregunta que me harán será: ‘Lin, ¿por qué no fuiste como Lin? ¿Por qué no ejerciste tu potencial? ¿Por qué no seguiste la trayectoria que era la tuya propia y personal?’”.

 ¿Soy quien debo ser?

También de este autor..
21-09-2019
19-09-2019

Oportunidades