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Así que nadie te dijo que tu vida sería de esta manera LA VIDA DE ACUERDO A MÍ

Alessandra Santamaría López
30/07/2019 | 07:26 AM

La primera vez que vi la aclamada serie estadounidense “Friends”, tenía alrededor de 11 o 12 años. La pasaban (y asumo que aún lo hacen) sin cesar en el canal de Warner Brothers, y cuando llegaban al último episodio de la última temporada, al día siguiente la serie empezaba desde el principio.
El grupo de amigos que protagoniza “Friends” tenía entre 25 y 26 años en la primera temporada y todos vivían en la cosmopolita Nueva York. Mi yo preadolescente y pueblerina los veía con asombro. Todos se veían tan adultos, tan responsables, atractivos, exitosos y sociales. Creía que cuando yo llegara a mis veintes, mi vida y la de mis conocidos se vería igual. Todo estaría resuelto y nada me afectaría nunca. Qué gran mentira.
Aunque todavía me faltan cuatro o cinco primaveras para igualar la edad del elenco , siento que estoy a años luz de distancia de alcanzar dicha imagen, por no hablar de muchas de mis amistades que incluso son mayores que yo.
Después de meses de incertidumbre, en los que no sabía qué sería de mí luego de terminar los estudios universitarios o si alguna empresa me contrataría, puedo decir con orgullo y entusiasmo que oficialmente, ya no estoy desempleada, pero con eso llegan otra serie de miedos, otro tipo de incertidumbre y sobre todo, muchas preguntas.
¿Cómo se declaran los ingresos?, ¿qué son los impuestos en realidad?, ¿qué pasa si no los pago?, ¿en serio tengo que trabajar 365 días antes de poder pedir vacaciones?, ¿qué pasa si un día realmente no quiero ir?, ¿vale la pena esto?, ¿y si no lo hago, qué será de mí?
Aunque solo tengo una vaga idea de qué tipo de conocimientos traerá esta nueva experiencia laboral, y estoy realmente emocionada, abruma el saber que ahora sí, ya empezó la vida de adulto. Y nunca más podré regresar a lo que era antes.
Pero no todo es malo. Por lo menos tengo una idea de lo que quiero hacer. Un alto porcentaje de los jóvenes con los que acabo de graduarme hace un par de semanas está totalmente perdido, y lo digo con cariño porque los quiero.
Algunos regresaron a sus ciudades natales pero no tienen idea de qué podrían lograr allá. Al mismo tiempo, no planean regresar porque esta bestia de capital, con todo y su variedad de oportunidades, no les promete nada. Otros optaron por posponer eternamente su titulación, porque eso significa que tienen algo en lo que trabajar por un tiempo indefinido. Otros se resignaron y aplicaron a empleos que nada tienen que ver con sus carreras o habilidades, como meserear o vender ropa en centros comerciales.
No es que eso sea algo malo, pero quiere decir que desde antes de empezar, se están rindiendo. ¿Será eso un reflejo de mi generación o de la época en la que nos tocó vivir?
Rachel, Ross, Monica, Chandler, Phoebe y Joey (los protagonistas de “Friends) también tenían sus problemas, pero no puedo evitar pensar que sus futuros se veían más prometedores que los nuestros. Y no hablo solo de mí o de la gente que conozco.
Por una parte, tengo fe. Creo en nuestro talento y en nuestro potencial. Creo que si nos lo proponemos y trabajamos duro, podemos conseguir lo que sea (o casi todo). Pero también reconozco que las cosas no son sencillas y que las expectativas son más altas de lo que eran en los noventas.
Gran parte del problema se debe a las redes sociales. En el pasado, después de la graduación y de que cada alumno tomara su propio camino, era complicado enterarse de la vida de los compañeros. No quedaba más que llamarse por teléfono, verse en persona, o toparse con alguien que pudiera actualizarte en el chisme.
Ahora todo es diferente. Desde un silencioso y virtualmente anónimo perfil puedes enterarte de la vida de cualquiera. Si están en una relación, si tienen un trabajo, si ganan bien, si viajan, si compraron un carro o una casa, si tienen hijos, si subieron de peso. Si su vida se ve mejor que la tuya.
Cuando era pequeña, creía que mis veintes estarían llenos de glamour e independencia. Y debo decir que no he tenido suerte. Hasta la fecha, los míos sí han tenido una pizca de dichos elementos, pero también están repletos de noches sin sueño por estar angustiada; de pesadillas donde invade el recuerdo de gente que estuvo pero ya no está; de pasar horas en las redes comparándome a otras y otros; de caminar por las calles y observar jóvenes desde la distancia, preguntándome si son verdaderamente felices o si aparentan.
“Así que nadie te dijo que tu vida sería de esta manera. Tu trabajo es un chiste, no tienes dinero ni vida amorosa. Es como si siempre estuvieras atorado. Cuando no ha sido tu día, tu semana, tu mes o incluso tu año...”, dice la letra de la canción temática de “Friends”. De niña no entendía su significado, pero ahora sí.

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