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Los tres presidenciables huecos. Piden votos ¿a cambio de qué? OBSERVATORIO

Alejandro Sicairos
02/02/2018 | 08:39 AM

Esta semana han llegado a Sinaloa los tres candidatos de igual número de coaliciones de partidos que compiten por la Presidencia de la República. En sustancia política nada nos conecta con ellos excepto la afición al beisbol de Andrés Manuel López Obrador, el alebrije electoral creado por Ricardo Anaya con el Partido Sinaloense y la inclusión de Heriberto Galindo en el war room de José Antonio Meade.

El estado de ánimo de los electores sinaloenses ha de ser el del niño que ve llegar muchos invitados a su piñata pero mira que la mesa de regalos está vacía. Distantes de la necesidad social de respuestas, lo que trajeron los presidenciables bofos es la reiteración del viejo modelo de seducción del sufragio fincado en la demagogia.

Brilló por su ausencia el conocimiento de la realidad de Sinaloa y la consiguiente propuesta para esta tierra. Las visitas fueron referenciadas por la decisión del “Peje” de abrirle las puertas a Gerardo Vargas Landeros si este renuncia al PRI y a ocupar cargos públicos, mientras Anaya trajo cargos de conciencia por llevar de aliados a los mismos que denostó por el affaire Lucero Sánchez.

“Meade, ciudadano por México”, trae tatuado el estigma del fracaso del Presidente Enrique Peña Nieto en materia de seguridad pública. Prometer que convertirá a Sinaloa en un estado seguro equivale a hablar de la soga en la casa del ahorcado, o ponerse la casaca de Tomateros de Culiacán para decir que lleva a Sinaloa en el corazón es lo mismo a eludir los problemas.

En la pasarela sinaloense desfilaron las mentiras. El abanderado de la coalición “Por México al Frente”, Ricardo Anaya, ofreciendo a las familias sinaloenses que vivirán tranquilas e invocando con esa oferta hipócrita a las más de cien mil víctimas de la violencia que dejó regadas en el país el Presidente panista Felipe Calderón Hinojosa.

La propuesta de López Obrador es intrigosa aparte de temeraria. Buscar la paz en México por todos los medios incluye un cúmulo de dislates como el de amnistía general para los criminales, adjudicándose el aspirante del bloque “Juntos haremos historia” el “yo te absuelvo” que era atribución exclusiva de la clerecía.

Por más que les esculquemos al priista, al panista y al morenista es imposible hallarles el plan estratégico para Sinaloa.

Citas comunes, planteamientos ambiguos, afición súbita por los campeones de beisbol en la Liga Méxicana del Pacífico.

¡Ah! Y darles dinero a los jóvenes para que dejen de emplearse como “halcones” del narco.

Todos vinieron en busca del carisma político, ese ingrediente exótico que es clave en la configuración moderna del marketing electoral. Aunque a veces parece que nos honran con su presencia, en realidad son ellos los que envilecen si los ciudadanos los castigamos con nuestras ausencias.

Una acotación prudente ante el triunfalismo desbordado de los tres: si quieren apropiarse del argot beisbolero existe una máxima en la fanaticada del rey de los deportes que dice “esto no se acaba hasta que cae el último out”. O la de Babe Ruth que reza “los jonrones de ayer no ganan los juegos de hoy”.

 

Re-verso

Si de beis quieren hablar,

Nadie en el triunfo se aconche,

Que ninguno ha de ganar,

Bateando solo para el ponche.

 

Hay peces; falta Secretario

Puede ser que Sergio Torres sí haya conocido los pescados pero zarandeados en el restaurante “Los Arcos” de Culiacán o en “La Puntilla” de Mazatlán y lo que no había percibido son las agallas de los líderes del sector pesca que lo descalifican porque lo único que sabe es que “a río revuelto, ganancia de pescadores”. Ya es mucho bullying contra “El Morrín”, ¿no se les hace?

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