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Otra vez: Vizcarra, ave de tempestades OBSERVATORIO

Alejandro Sicairos
20/05/2019 | 04:00 AM

¿La UAS lo ocupa, o él ocupa a la UAS?

 

alexsicairos@hotmail.com

 

Donde se pare, Jesús Vizcarra Calderón se convierte materia prima para tejer intrigas. Su participación en un lado así como la retirada en otro lo vuelven sujeto de análisis que igual le resaltan el enorme poder económico y político, o lo recluyen en la inviabilidad proselitista. Y ahora vuelve a repetirse la tolvanera de conjeturas al aceptar presidir el Consejo de Vinculación de la Universidad Autónoma de Sinaloa.

 

Más por los tiempos que por el cargo honorífico en sí, sorprende que Vizcarra Calderón acepte presidir un organismo de membrete que pronto deberá convertir en entidad proactiva de la casa de estudios. Tal asombro es lo que origina la duda de quién ocupa a quién. ¿Necesita el empresario de la carne a la casa de estudios en caso de que él sea el centro de un proyecto político? ¿O necesita la Universidad al propietario de Sukarne en este momento en que, quiera o no, la institución educativa tendrá que reformarse?

 

Estamos frente a una jugada magistral, pero no sabemos de cuál de las partes. A la luz del estruendo publicitario que le imprime la UAS, pareciera que el Rector Juan Eulogio Guerra Liera logra un acuerdo trascendente; razonado desde la emoción que Vizcarra dice le produce el nombramiento, la hipótesis viraría hacia el plan urdidor de simpatías con miras a la elección de Gobernador de 2021.

Al irrumpir en el campus, el empresario de la carne ratifica que le puso fin al activismo político de bajo perfil que asumió desde 2010, cuando perdió la elección en la cual el PRI lo postulaba a la Gubernatura de Sinaloa. Antes, al abrirle el 11 de mayo las puertas de Sukarne en Mexicali a Jaime Bonilla Valdez, el candidato del Movimiento Regeneración Nacional a Gobernador de Baja California, Vizcarra desató la especulación futurista.

El caso es que su llegada a la UAS a resucitar un ente que ha sido de ornato a la fecha, así como en su momento fue de decoración la Contraloría Social Universitaria, tiene mucho más simbolismo en Sinaloa que el acto de cortesía empresarial obsequiado a Bonilla Valdez. Lo tiene por la coyuntura que se compactaría en dos hechos por venir: uno, la estrategia del Presidente Andrés Manuel López Obrador para transparentar a las universidades públicas y regresarles la autonomía quitándole la injerencia de partidos y, dos, la reforma a la Ley Orgánica que hará el Congreso del Estado.

 

¿Qué papel vendría a jugar Vizcarra en tan complicado escenario? Sigamos especulando: al ser un factor neutral entre el Partido Sinaloense, al cual se le señala de tener el control de la casa rosalina, y Morena, que el establishment universitario acusa de intentar vulnerar la autonomía, entonces arbitraría para que el proceso de reforma en la UAS sea lo menos traumático posible. 

Jesús Vizcarra es uno de los empresarios mexicanos que está en el buen ánimo de López Obrador y los frecuentes encuentros entre ambos, tres al menos en los casi seis meses que AMLO lleva en el cargo, hablan de algún tipo de afinidad que es real, ya no producto de la comentocracia. ¿En qué coincidirían y en qué divergirían estos dos personajes? 

 

Es prematuro ensamblar el reiniciado protagonismo vizcarrista con la elección de Gobernador de Sinaloa que se efectuará dentro de dos años. En todo caso el elemento a resaltar es que si Vizcarra se mueve o se detiene, desata tempestades. Él en sí es una fuerza política que gravite en torno al PRI o a Morena les significa preocupación a ambiciones de poder del signo partidista que sea.

Mientras se resuelve quién utiliza a quién, o siendo positivos esperamos los resultados de la vinculación de la UAS con los sectores sinaloenses, resolvamos que tanto el Rector Guerra Liera como el empresario Vizcarra Calderón jamás darían este paso sin el cálculo minucioso de lo que le redituará a cada uno de ellos. Y hagamos votos para que tal alianza no se convierta en disparate.

 

Y va otra presunción para agregarle otra pata al ciempiés de la especulación. ¿Será acaso que el fracaso en Sinaloa de los gobiernos de Morena lleva al imaginario colectivo a construir la siguiente fantasía política? 

 

Reverso

 

Siendo cosas del poder

Al menos la UAS promete,

Que su hueso de roer

Tendrá algo de filete.

 

 

México, la gran fosa

 

La desaparición forzada de personas configura otra crisis nacional. Juntar el desespero de las familias por encontrarlos y la apatía del Estado por buscarlos le da forma a la impotencia que comienza a explotar en diferentes zonas del País. En Jalisco la desaparición de dos mujeres jóvenes el 1 de mayo hace tronar la espera de que el Gobernador Enrique Alfaro haga lo que le corresponde; en Sinaloa las fosas que arrojan los cadáveres que el Gobierno nunca quiso encontrar, 164 en total de 2018 a la fecha, certifica el tamaño de la desidia que, por fortuna, la Fiscalía General del Estado procede a corregir.

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