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Resiste Quirino la ley embudo de AMLO. Las deudas y recortes asfixian a Sinaloa OBSERVATORIO

Alejandro Sicairos
20/09/2019 | 04:00 AM

alexsicairos@hotmail.com

 

Queriendo picar cresta, aunque esté convencido de que es obligación del periodista servirle a él y demás ciudadanos, un lector que se identifica como Ramón Valdez se dice extrañado de que no aborde en este espacio el supuesto “hoyo negro” que cada día es más hondo en las finanzas del Gobierno de Sinaloa y que “a costillas de terceras personas” se continúa con la inversión pública en obras y otras actividades, sin pagar deudas a proveedores ni aportar a las pensiones de los burócratas.

Se refiere a los compromisos económicos que el Gobierno del Estado tiene con constructores, materialistas, contratistas, demás clientes y “para acabar de amolarla hasta las retenciones de los trabajadores del estado se jinetean y al final, injustamente, no hay pago para nadie”. Y después de todo, agrega, las encuestas lo dan como el mejor Gobernador del País por lo que infiere que estas “son manejadas muy al modo y sus intereses”.

En abono a lo que el lector reclama con el derecho a la interacción que le asiste, la crisis financiera en la que ha transcurrido el Gobierno de Sinaloa durante 2019, y que se agudizará al cierre del año, tiende a inquietar más a los sectores activos de Sinaloa, a las propias secretarías del Ejecutivo estatal, a los que le venden bienes y servicios, así como el tema del Instituto de Pensiones del Estado de Sinaloa se vuelve cada día bomba de tiempo para la administración pública que preside Quirino Ordaz Coppel.

Detrás de la vorágine propagandista que hace alarde inaudito de lo poco que en Sinaloa se logra con recursos propios, y a pesar de la restricción en el flujo de recursos federales hacia el estado, cobra forma la inconformidad porque las dependencias locales funcionan a duras penas, a veces sin dinero ni para comprar un garrafón con agua; las empresas privadas sufren para costear las nóminas y operaciones por la falta de pagos del gobierno y ahí se van encadenando factores que nutren la teoría de la quiebra de las finanzas estatales, hipótesis que por cierto es caldo de cultivo para las suspicacias.

En este contexto cobra forma la percepción del “jineteo” o la de usar dinero ya comprometido para evitar que se paralice la obra pública, convirtiéndose las conjeturas en el costo político que extrañamente paga resignado Quirino Ordaz al cuidar en exceso las formas en la relación con el Presidente Andrés Manuel López Obrador. Las asignaciones presupuestales federales no llegan como debieran y al caer en incumplimientos el Gobierno del Estado aporta a la idea de la mala administración.

Todavía está pendiente que la Auditoría Superior del Estado resuelva sobre la cuenta pública de 2017 que el Congreso le rechazó al Gobernador, en sentido opuesto a la estrellita que la Auditoría Superior de la Federación le ha colocado a Quirino Ordaz por el manejo correcto de los recursos que recibe del Gobierno de la República, sin embargo, más allá de lo que digan los órganos fiscalizadores falta saber qué está pasando con el presupuesto que Sinaloa ejerce este año.

En contrasentido de las acciones que adoptan los Gobernadores de otros estados, que inclusive han llegado a proponer que se altere la dirección del flujo de recursos cobrados vía impuestos (que en vez de que el Gobierno federal los reciba y reparta, sean las entidades las que tomen la parte que les corresponde y le hagan llegar el resto a la federación), en Sinaloa la vulneración del pacto federal por parte de la Cuarta Transformación se sufre en silencio, sometiéndose a la ley del embudo en materia de coordinación fiscal.

En lo referente al adeudo de mil 300 millones de pesos al fondo de pensiones para trabajadores del Gobierno del Estado, Ordaz Coppel negó recientemente que existan malos manejos pues, explicó, fue la Secretaría de Hacienda le que le falló a Sinaloa al no aportar la parte que le correspondía en la bolsa nacional que se creó para tal. Es decir, aquí se trata de hacer más presión para que se regularice lo prometido por la SHCP cuando se creó el IPES. El tema de las jubilaciones es en México una granada de mano a la que solo falta quitarle la espoleta para que detone.

Al igual que le sucede al lector que planteó abordar aquí el “hoyo negro” que presentan las finanzas estatales, al resto de la población le falta la información verídica para tomar postura de cara a un momento crítico que no es privativo de Sinaloa, pero que otras entidades lo manejan de manera diferente regresándole al Gobierno de López Obrador el costo político que le corresponde.

Y así como Quirino Ordaz aguanta la presión local por cuidar la buena relación con el Presidente, otros estados, por ejemplo los que gobierna el Partido Acción Nacional, amenazan con romper el pacto fiscal si en 2020 son sometidos a los mismos recortes presupuestales que actualmente los pone en situación crítica en obra pública y en pagos a proveedores y trabajadores. Entonces, esto es mucho más complejo de lo que percibe el ciudadano común. ¿Qué tal si la parte más estrecha del embudo apunta ahora hacia el Gobierno federal?


Reverso

El pueblo de tan arisco,
No sabe de estas bromas,
Y piensa que hay maromas,
En los recortes del fisco.

 

Gobierna el miedo

Al proponer que la población de Choix se refugie en sus casas desde el anochecer, algo muy parecido al toque de queda, el Alcalde Omar Gil Santini experimentó el mismo pánico que hizo presa al Municipio entero por el ataque criminal que le quitó la vida al reconocido y estimado Juan Félix Valenzuela, promotor deportivo y entrenador de basquetbol. Para eso es la Guardia Nacional que se suponía estaba dispersa a lo largo y ancho de Sinaloa, pero ya sabemos que utiliza el “método apagafuegos” porque acude en auxilio de las regiones del estado ya cuando estas entran en desesperación por la acometida violenta. De todos modos, ¿para qué agregarle más miedo al que de por sí inmoviliza a los choicenses?

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