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La apuesta del PRI OPINIÓN

Ernesto Hernández Norzagaray
30/06/2019 | 07:47 AM

Si partimos de reconocer que de acuerdo con las tradiciones políticas el Gobernador es y seguirá siendo el líder natural de su partido y los miembros de este partido actúan en consecuencia brindándole apoyos, servicios o elogios. Entonces ¿Cuál es la apuesta del Gobernador de hacer alianza legislativa con el cuenismo que llegó a su punto más alto en 2016, para caer al más bajo en 2018 y cuando su dominio en la UAS empieza a crujir ya no digamos por fuerzas externas sino internas?

Se podrá decir, como lo decía un académico hoy en retiro, que esta alianza entre el PRI y el PAS se debe a que la formación morenista está pasando por su peor momento luego de la derrota sufrida en el tema del matrimonio igualitario y en estas circunstancias, haciendo un poco de teoría de juegos, querría aprovechar ganado lo que pierde el otro y extendiendo está lógica, ambas formaciones, construyen para llegar aliadas y fortalecidas en las elecciones concurrentes de 2021 mientras el morenismo iría en picada y más rápido si le ayudan con golpeteo.

Sin embargo, este cálculo podría ser muy arriesgado, es casi poner todos los huevos en un mismo canasto. El Gobernador tiene una excelente relación con el Presidente de la República, al menos así lo muestra la cantidad de veces que AMLO ha visitado Sinaloa en este año y los elogios mutuos que expresan una gran sintonía mediática.

Incluso existe la percepción justificada de que la administración federal ayudó cuando se dio la reasignación de una parte del presupuesto de 2020 y, recordemos, terminó con una salida salomónica a casi partes iguales en lo redistribuido.

Entonces, ¿tiene algún sentido jugar a las contras apoyando al cuenismo en el tema de la reforma universitaria? ¿Realmente gana algo el Gobernador y el PRI al aliarse con un PAS que después de las elecciones del año pasado quedo reducido a su mínima expresión con una sola diputada y unos cuantos regidores y cuando sus posibilidades de operar, ya no digamos de repuntar en el escenario concurrente, son mínimas?

Su derrota en 2018 cierto fue producto del tsunami electoral, pero sobre todo que muchos de sus operadores molestos decidieron irse al bando del lopezobradorismo y es muy probable que sigan ahí silenciosos esperando la próxima elección o sea ya el PAS los perdió por eso están apretando dentro de la Universidad.

Vamos, en el tema de esa alianza retrograda para que el cuenismo conserve el control de la UAS, haciendo aritmética política la suma de los aliados en contra de la reforma universitaria vemos por lo aparecido en los medios esta semana que suman escasamente doce de los cuarenta diputados.

Y aunque pueden volverse hacer la riesgosa jugada de cooptar votos como sucedió en el tema del matrimonio igualitario cabe la posibilidad que sea más difícil, luego de los ataques que han recibido los seis morenistas que decidieron votar en contra junto con los del PRI y el PAN, y por supuesto el PAS, en el tema del matrimonio igualitario. Simplemente no puede ser así por razones de carrera política pues algunos de ellos querrán seguir y no precisamente de la mano del cuenismo.

Me pregunto ¿No sería mejor para el Gobernador que en lugar de ayudar al PAS para que sobreviva, fortalecer el arreglo que ha tejido el gobernador con AMLO?, sobre todo cuando necesita mayorías legislativas y todavía es incierta la directriz federal en materia de reforma universitaria, y provocadora cuando las autoridades de la UAS están pensando en tácticas putchistas que le pueden descomponer el estado.

La mayoría morenista no va a retroceder salvo que lo indiquen desde el centro. Así que el periodismo faccioso calcula mal cuando echa las campanas al vuelo por el pronunciamiento de la ANUIES para que no se reformen las leyes orgánicas de las universidades públicas. La estrategia de la lucha contra la corrupción va contra estos públicos y es un verdadero contrasentido exigir a los legislativos suspender la figura de la iniciativa ciudadana.

Y es que es en el centro del país donde se diseña la política sobre las universidades públicas y dónde se están dando pasos para desmantelar estructuras de corrupción en los establecimientos de educación superior.

Es lo que explica la reacción acelerada y nerviosa de Guerra Liera en la reciente reunión de la ANUIES o la valentonada de acarrear a cientos de universitarios a la sede del Congreso del Estado, para presionar en abierta violación de esta autonomía para que se detenga el proceso legislativo.

Los legisladores y funcionarios morenistas seguirán seguramente adelante tanto en la lucha contra la corrupción y para ello es oportuna la auditoría financiera que desde el Congreso del Estado se ha planteado y la que realiza la propia ASE para supervisar el manejo de los recursos estatales en la UAS además de las que pudieran venir de la federación.

Estas auditorías financieras podrían arrojar información valiosa sobre el manejo del dinero público del estado y la federación. Seguro van a establecer controles más estrictos en el manejo del recurso público y en esa lógica en que papel quedaría el gobernador y su partido amparando a personajes acusados desde 2011 ante las instancias judiciales por enriquecimiento inexplicable -entre ellos, por cierto Guillermo Ibarra, quien es uno de los pocos, poquísimos miembros SNI nivel III con que cuenta la UAS y autor, junto con otros universitarios, de la primera iniciativa que se presentó y que ha pasado ya por la segunda lectura y está en manos de la Comisión de Educación del Congreso del Estado para ser dictaminada y llevada al pleno para su discusión y votación.

El PRI va con sus ocho diputados, el PAN con dos, el PT con uno y el PAS con su diputada ¡of course!. Ningún morenista. Doce no hace mayoría, necesitan convencer a otros nueve sea que voten con ellos o se ausenten cómo ya ha ocurrido y de esa manera se imponga la mayoría relativa, pero aun así les faltan varios votos.

Y la pregunta que podemos desprender a partir de lo que se rumora en medios periodísticos y redes sociales, si el gobernador volvería a operar para inclinar la balanza a favor de la alianza PRI-PAS en este tema tan sensible que es la educación superior en Sinaloa.

Cierto al Gobernador le preocupa cómo va a llegar su partido a los comicios de 2021 luego de la derrota apabullante de 2018. Quiere conservar por razones obvias la gubernatura y el legislativo para el PRI. Pero corre el riesgo de no estar leyendo bien los mensajes y eso podría llevarlo a cometer errores de cálculo que empañarían su desempeño que hasta ahora lo ha puesto entre los primeros lugares de aprobación nacional y eso terminaría con su partido.

En definitiva, el PAS sigue vendiéndose en el primer piso y en el Congreso del Estado, como el partido bisagra que genera triunfos, pero la memoria es corta o el cálculo largo cómo penosa la recepción que le brindó Sergio Jacobo al rector cuando llevó la iniciativa retrograda.

En 2010, recordemos, como asociación civil no aportó los votos que había ofrecido a Jesús Vizcarra y este fue derrotado con más de 50 mil votos de diferencia; en 2012 en alianza con el PANAL fue derrotado en su aspiración al Senado de la República; en 2015 no logró llevar a “ciudadanos independientes” a la Cámara de Diputados; en 2016 el PAS se convierte pero su candidato a gobernador quedo muy por debajo de Quirino Ordaz y en 2018 un nuevo fracaso y aun cuando llevaba el apoyo de la coalición hegemonizada por el PAN que según Sebastián Zamudio sólo les aportó 80 mil votos. 

Por eso, ¿cuál es la apuesta señor Gobernador?

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