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A Dios rogando OPINIÓN

Roberto Blancarte
27/08/2019 | 04:04 AM

roberto.blancarte@milenio.com

 

La fe mueve montañas, pero vale la pena preguntarse ¿también detiene a los delincuentes? Me hago la pregunta porque no me queda clara la estrategia que el Gobierno federal tiene contra el crimen organizado. Sabemos que no quieren hacer las cosas como antes, no quieren “sacudir el avispero”, pero luego entre eso y la inacción o la pasividad, hay un buen trecho y en medio existe un enorme vacío.

Algunos creen que se puede convencer a los criminales de que deben portarse bien, para que luego sus mamás no sufran. Otros piensan que con una cartilla moral bien leída los delincuentes se darán cuenta de su error. Y no falta quien crea que la verdad es revolucionaria y la mentira es del diablo, por lo que basta estar enterado de ello para apartarse del mal camino.

Como complemento de lo anterior, parece que algunos creyentes en Celaya, Guanajuato, quieren combatir al crimen, específicamente a los extorsionadores, mediante lecturas bíblicas. En este caso mediante Isaías (54: 15): “Si alguien te ataca [en otras versiones, dice “si alguien conspira contra ti”], no será de mi parte. Cualquiera que te ataque caerá ante ti. Mira, yo he creado al herrero que aviva las brasas del fuego y forja armas para sus propios fines. Yo también he creado al destructor para que haga estragos. No prevalecerá ninguna arma que se forje contra ti”.

Aunque estos son versículos que corresponden al amor eterno de Jehová hacia el pueblo de Israel, supongo que los cristianos de Celaya pueden apropiárselos. Sin embargo, a pesar de entender el valor de la fe entre las personas, no me queda claro cómo estos pasajes permitirán combatir al crimen organizado.

Los difusores del mensaje dicen: “Sabemos que Dios ama Celaya y estaremos orando para ver la obra de Dios en nuestra ciudad”. Todo lo cual está muy bien, en términos de un reforzamiento de la fe, que generará quizás una actitud más firme ante las desventuras. Pero además de la oración, ofrece pocos instrumentos para combatir al crimen. ¿Qué hará el pequeño comerciante cuando se le presente el extorsionador? ¿Tener fe en Dios o en las autoridades de la República? Bueno, hay que reconocer que es más o menos la receta que dio Jesús de Nazaret cuando, según San Mateo, después de sacarle el diablo a un lunático, les dijo a sus discípulos que ellos no habían podido hacerlo, por su poca fe: “De cierto os digo que, si tenéis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: ‘Pásate de aquí allá’ y se pasará y nada os será imposible. Pero este género no sale sino con oración y ayuno”.

En suma, que con un poco de ambas cosas las montañas se moverán y el crimen organizado se convertirá en una legión de paz.

Por suerte, el cristianismo gubernamental tiene sus límites prácticos y su acción parece estar guiada por otro dicho menos bíblico, pero quizás más efectivo: “A Dios rogando y con el mazo dando”. Así que se alerta a la población para que no caiga en manos de los extorsionadores y se le pide que denuncie de manera anónima.
Me pregunto si esta distinción no es el punto de partida para la actual política en materia de seguridad: que la gente se dedique a orar y ayunar, y que ponga su fe en el que trae el mazo.

 

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