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Nodal OPINIÓN

Lorenzo Q. Terán
28/08/2019 | 04:04 AM

lqteran@yahoo.cocom.mx

 

La coyuntura histórica por la que atraviesa nuestro país es de un gran significado. Si analizamos detenidamente los cambios que se vienen produciendo en el ámbito social y político, veremos que despiertan vivo interés en la ciudadanía. Los ciudadanos por mucho tiempo habían venido demandando cambios verdaderos en rubros sensibles que repercuten en la sociedad.

Se ha enfatizado que el punto donde más coincidencia social prevalece es el de combatir la corrupción y la impunidad, que habían sentado sus reales en la función pública; estas perversiones sociales se practicaban en el pasado reciente con una naturalidad y estulticia que apabullaba a los ciudadanos. Por eso creció mucho el malestar social, pues esa corrupción era el pan de cada día en las cúpulas del poder político y, aún presente en ciertos niveles (municipios, instituciones bajo modelos caciquiles), ha sido difícil de extirpar.

Los ciudadanos ven con beneplácito acciones del actual régimen que sientan precedente para combatir la impunidad. Ésta se combate con hechos que no dejan lugar a desconfiar que se aplicará la ley contra los funcionarios que defraudaron la confianza que se les otorgó. Como se ve en el caso de Rosario Robles, “la maestra de la estafa”, eso se acabó, los que delinquieron con bienes del patrimonio de la Nación deben afrontar las consecuencias que marca la ley. Esa es la demanda de la ciudadanía, atenderla es garantía que la impunidad llegó a su fin, es lo que los ciudadanos exigen.

Hay saldos positivos en rubros sensibles en la vida social. Se persigue en el país y en el extranjero a Emilio Ricardo Lozoya Austin, ex director de Pemex. Se encarceló a Rosario Robles Berlanga, ex Secretaria de Desarrollo Social y ex Secretaria de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, se le acusa del latrocinio de la Estafa Maestra y otros delitos más. Se paró en seco el robo de gasolina en Pemex, por ese atraco al bien público se encuentran en prisión una considerable cantidad de personas, incluido un General de alto rango.

Se estableció, por parte del Congreso de la Unión, la corrupción como delito grave, en cualquiera de sus manifestaciones. En cuestiones electorales se sancionó al fraude electoral como un delito también grave. Estas y otras iniciativa son de gran importancia para normar la vida republicana, sobre bases democráticas. Mientras los diputados y senadores cumplen su función legislativa el Ejecutivo hace lo suyo (y no de las suyas como en el pasado inmediato).

La sociedad ve con optimismo las acciones del gobierno y lo alienta a que muestre una clara decisión de combatir a fondo la corrupción en todos los ámbitos de la vida pública nacional y local; su combate es sin tregua hasta exterminar ese mal en todas sus formas y manifestaciones. Ese mal, además, es contrario a la idiosincrasia del México profundo, que en el seno familiar y en las comunidades siempre ha alentado los valores de la honestidad y la superación a base del estudio y el trabajo.

La hospitalidad de nuestro pueblo es proverbial, tiene el reconocimiento en el mundo, por la solidaridad que siempre ha practicado con una naturalidad que impresiona a los habitantes de otras latitudes. Muchos han sentido la calidez y la solidaridad de los mexicanos que en cualquier adversa circunstancia han demostrado su generosidad su amor a la libertad y a la justicia; de eso hay mil ejemplos en la historia.

Esa característica de nuestro pueblo es universalmente reconocido; cuantas veces ha sido necesaria la solidaridad de este noble pueblo, ésta se ha entregado incondicionalmente, dejando huellas imborrables en la mente de víctimas de persecución por gobiernos extranjeros tiranos.

La lucha del nuevo gobierno es reconocida por donde se le juzgue. Punto nodal que enarbola es el combate contra la corrupción y la impunidad, dos terribles plagas que venían causando estragos en detrimento de la sociedad, eso está a la vista de todo mundo.

Lo que anotamos demuestra palmariamente que el gobierno del cambio lleva el barco a buen puerto, no olvidemos que apenas comienza, le queda más de cinco años del sexenio para transformar el rostro del país.

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