Este medio electrónico utiliza cookies para mostrar contenido personalizado y publicidad segmentada relacionada con sus preferencias. Si continúa en nuestro sitio o aplicaciones, entendemos que otorga y acepta plenamente que sus datos recabados serán utilizados mediante las disposiciones y términos de nuestro aviso de privacidad.
Suplementos
  • Novias
  • Gloss
  • Campo
  • Clave de Acceso
  • Tu Casa
  • Tu Salud
  • Tu Auto
  • Politicante
  • Mejor Educación

Catastrófico OPINIÓN

Lorenzo Q. Terán
16/10/2019 | 04:07 AM

lqteran@yahoo.com.mx

 

Por más que le busquen los grupos nostálgicos de todos los signos, se van a quedar con sus aspavientos frustrados, en su patética lucha por detener la transformación del País, es indiscutible el apoyo popular al gobierno del cambio instaurado en diciembre pasado, las pretensiones de estos grupos están ancladas en el pasado.

Hoy lo que cuenta es la atención a los núcleos más vulnerables, olvidados por una grave irresponsabilidad de los gobiernos del pasado régimen, los cuales mantuvieron una actitud omisa con los pobres; esa franja creció de manera exponencial sin que se enteraran los gobernantes neoliberales, y hoy tenemos un catastrófico aumento de 8 millones que existían en el gobierno de De la Madrid, a 52 millones, que aumentaron en las famosas tres décadas de gobiernos neoliberales. Una situación intolerable desde cualquier punto de vista.

Salomónicamente ignoraban las necesidades de los más desvalidos. Para esos gobiernos a que nos referimos sus preferidos eran las élites económicas, así concebían al país, una concepción contraria por completo al bienestar popular. Esa situación provocó el aumento de la pobreza a ámbitos inconcebibles.

Afortunadamente la ciudadanía está convencida que tiene un Presidente esforzado, desbrozando un prometedor mañana pleno de buenos presagios. Lo logrado en un año de gobierno cuenta mucho y da certeza a los ciudadanos en alcanzar metas superiores de bienestar en corto tiempo; eso cobra certidumbre conforme avanza la cuarta transformación. Vemos esos afanes como una concreción cierta en la vida de la sociedad toda.

Las potenciales riquezas naturales del País fortalecen las expectativas que se señalan en el ámbito nacional, no se parte de buenos deseos, existen los elementos esenciales para consolidar un desarrollo sustentable en muchos sentidos. Se puede decir con plena certeza que suprimiendo la corrupción va a permitir un cambio de gran trascendencia para el País, ampliando de manera consolidada nuevas expectativas llenas de buenas razones para confiar en un halagador futuro para los habitantes de esta nación. Se ha iniciado un nuevo camino, con acciones que permitan consolidar un nuevo amanecer, lleno de oportunidades, con opciones de una vida cada vez más digna para los ciudadanos.

En la coyuntura actual las cosas han dado un vuelco en favor de los pobres. Según las estadísticas oficiales el número de mexicanos en pobreza extrema alcanza la alarmante cifra de cerca de la mitad de la población de este País, lo que contrasta con la capacidad de trabajo y los recursos naturales que tiene México.

En algunas regiones la pobreza sólo puede explicarse por el abandono y la actitud omisa de los que gobernaron en el pasado inmediato para una capa minoritaria de privilegiados. Chiapas o Campeche, que cuentan con abundantes riquezas naturales, y recursos estratégicos como el petróleo, no vieron esa riqueza traducida en el bienestar para las capas de trabajadores o en infraestructura digna, que les ayudara a alcanzar mejores niveles de prosperidad.

Al contrario, en las frías cifras de las estadísticas, una parte sustantiva de su población se situó en la franja de los pobres más pobres de México. Esos desequilibrios llegaron al límite de lo humanamente tolerable.

No es posible tener un país abundante en recursos naturales y una población empobrecida, a partir del cálculo vil de mantenerla en el umbral de pobreza extrema, con el avieso afán de seguir enriqueciendo a unos cuantos plutócratas. Y aún menos tolerable que esa desigualdad abismal se haya fomentado desde el poder público, bajo cuyo amparo se tejieron complicidades, tráficos de influencia y una corrupción galopante que fue el signo de esos oscuros sexenios que van desde Salinas de Gortari hasta Enrique Peña Nieto.

Su famosa receta neoliberal de que la riqueza arriba tarde o temprano “gotearía” hacia los de abajo, jamás cumplió con la elemental fuerza de gravedad, la verdad es que todo se quedó en la cima de las élites, cuya avaricia esa sí cumplió muy bien con el adagio popular de que “entre más tienen más quieren”, pues es fama notoria que esos plutócratas no tienen llenadera.

Con el fin de abatir esos espeluznantes índices de pobreza extrema, los ciudadanos llevaron a efecto un cambio de gobierno que busca el bienestar de los desposeídos.

También de este autor..
04-12-2019
27-11-2019
20-11-2019
13-11-2019
06-11-2019

Oportunidades