Este medio electrónico utiliza cookies para mostrar contenido personalizado y publicidad segmentada relacionada con sus preferencias. Si continúa en nuestro sitio o aplicaciones, entendemos que otorga y acepta plenamente que sus datos recabados serán utilizados mediante las disposiciones y términos de nuestro aviso de privacidad.
Suplementos
  • Novias
  • Gloss
  • Campo
  • Clave de Acceso
  • Tu Casa
  • Tu Salud
  • Tu Auto
  • Politicante
  • Mejor Educación

A pesar de nuestros dichos Opinión

Federico Reyes Heroles
23/01/2018 | 04:04 AM
Complejo de inferioridad, inseguridad crónica, autoflagelación instintiva, cero autoestima, pero eso sí, soy el rey. Los autores son muchos y todos coinciden en el síndrome. La realidad nos desnuda.
Veinte de enero de 2017, Trump asume la presidencia de la mayor potencia del mundo, nuestro principal socio comercial. Durante su campaña los golpes y escupitajos verbales contra México fueron muchos: los hombres malos, los violadores, etc. Después una y mil veces el muro. Desde el poder encamina un proceso contra el tratado de libre comercio. La turbulencia es fuerte, el Gobierno mexicano procede con cautela ante la virulencia verbal. México va encontrando su camino. Lo más evidente son los mercados. Llegamos a 22 pesos por dólar. Los pronósticos llegaban a 24 ó 25 pesos. Pero la flotación funcionó, los mercados hicieron su trabajo. Hoy rondamos los 19 pesos a pesar de todas las amenazas.
Los nubarrones llevaron a algunos a predecir o maldecir un desplome de nuestro PIB en más de 2 por ciento. Tampoco fue así. Terminamos 2017 con un crecimiento muy similar al de la década previa, como si el huracán Trump no anduviera por allí. No crecemos más por otras razones, no Trump. Nuestras exportaciones al mundo se incrementaron, incluido EE.UU.; el turismo estadounidense a México creció a dos dígitos; el mexicano hacia la potencia decreció alrededor del 9 por ciento. Ante las amenazas iniciales del maniaco Presidente, General Motors echó para atrás una inversión en San Luis Potosí, pero hace un par de meses, desafiando al locuaz Presidente, anunció una nueva inversión en nuestro país por un monto equivalente, Business are business Mr. Trump. La empresa lleva en México casi ocho décadas, o sea...
La simple idea de deportación masiva conmocionó a muchos: no encontrarían trabajo, transitarían a la violencia. Esa versión histérica cundió, estábamos contra la pared. Pero, de nuevo, aquí estamos, la deportación masiva no se dio. En la gestión de Obama se deportó a más mexicanos. Por si fuera poco, en 2017 México generó más de 800 mil empleos, cifra récord en nuestra historia, el desempleo en el piso. Si se quedaron allá es porque alguien los contrató, porque tienen ingresos y porque sus empleadores no coinciden con el xenófobo que ocupa la Casa Blanca. Las remesas también rompieron récord en el 17.
¿Y el mentado muro? Por allí anda el proyecto, de distintos materiales, de diferentes alturas, un buen negocio para los constructores que probablemente tengan que contratar mano de obra mexicana. Pero hay oposición en el Congreso. Paradojas del destino: gracias a la paranoia de Trump, habrá dineros de los contribuyentes estadunidenses que terminarán en los bolsillos de trabajadores mexicanos. No edificarlo sería un fracaso simbólico medido en cientos de kilómetros, cada kilómetro faltante será un monumento a la estupidez. Con otra, supongamos que lo construyen, los trabajadores que crucen la frontera -que no serán ya muchos- confirmarán lo evidente: los EE.UU. necesitan esa fuerza laboral y llegará por vías inimaginables. Los únicos beneficiarios serían los “polleros” y tratantes, esos “bad hombres” que dice querer combatir.
La capacidad autodestructiva del personaje es infinita. Pero a un año quizá lo más notorio es su incontinencia para pelearse con el mundo: con las mujeres -que son la mitad en sentido estricto-, con Europa, con China, con los “países de mierda”, con la UNESCO, con Naciones Unidas, con Corea del Norte y por ende con Japón, con Medio Oriente, con los palestinos, etc. Por si fuera poco, por qué no ofender a La Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de Los Ángeles, a los latinos, a los científicos del mundo, a los demócratas, a quien se le atraviese.
La batalla no está ganada, pero -pros y contras- hoy nos enfrentamos a un ser ahogado en el desprestigio, motivo universal de burla, todo labrado en tan sólo doce meses. Imaginemos el futuro, todo será diferente. El prestigio en política pesa y mucho. Nuestras lecciones: la fortaleza institucional y profesionalismo de México no son valorados ¡por los mexicanos!, la economía de nuestro país es mucho más robusta y moderna de lo que decimos, ha resistido este terrible torbellino. La esquizofrenia es muy evidente, esa fortaleza se logró a pesar de lo que dijimos y hoy decimos de nosotros mismos. Estamos desnudos frente nuestros dichos.

 

frheroles@prodigy.net.mx
 

 

También de este autor..
24-07-2018
17-07-2018

Oportunidades