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Vuelta a la tuerca en Cultura Opinión

Ernesto Hernández Norzagaray
31/03/2019 | 04:04 AM
‘El Alcalde esta semana ha dicho que hay dos candidatos para suplir a Óscar Blancarte, ‘una mujer mazatleca y una persona de Guadalajara’, se rumora que la mujer es Leticia Arellano, ex Reina del Carnaval y Señorita Sinaloa’
 
 
 
Luis Guillermo Benítez es muy probable que vuelva a cometer el mismo error en la designación del titular del Instituto de Cultura, las Artes y Turismo de Mazatlán.
 
Su visión de la política cultural es poner a alguien que tenga imagen, pero impedirle que integre su equipo y rodearlo de su gente para que sean ellos quienes en realidad lleven los trabajos del Instituto, no sabe buscar el consenso, entiende el poder, como un acto de autoridad y eso no es cambio sino continuidad contra lo que votó la gente el 1 de julio.
 
Es el quid de la salida de Óscar Blancarte, no su enfermedad como abusivamente se dijo ante los reporteros de los medios de comunicación. El director de cine cuando llegó desde la ciudad de México traía en su portafolio además de una serie de acciones institucionales una lista de personas que a su juicio harían sobradamente todo un programa cultural para el puerto, sin embargo, como él mismo lo ha declarado, encontró personal ubicado en posiciones estratégicas y eran inamovibles -aunque él decía ilusamente que a los tres meses los evaluaría y decidiría quién se iba y quién se quedaba, al final terminó siendo él quien se fue sin siquiera sacar sus cosas personalmente.
 
Entonces, las acciones quedaron en una promesa que ahora en la distancia insiste en sostener y de la lista de personas ni qué decir, ni siquiera las de aquí fueron aceptadas y algunas de la anterior administración que saben del funcionamiento del Instituto no sólo fueron vetadas, sino que se les impidió el acceso a las instalaciones.
 
Blancarte estaba solo, no tenía mayor margen de maniobra y cuando algún periodista se le acercaba, repetía una y otra vez sus proyectos cada día más lejanos de realizar.
 
Eso generó en él una frustración inocultable y un resentimiento contra el hoy alcalde, a quien en la época de la siembra morenista lo recibía en la Ciudad de México y departían como viejos amigos de los años mozos y felices de la educación básica en el puerto.
 
En las antípodas su carta renuncia es de una resequedad verbal, burocrática, de esas que se entregan todos los días en ventanilla de partes para que se archive como una más entre muchas.
 
Sin embargo, hasta en ese detalle, Benítez no trató bien al viejo amigo, pues luego de la declaración de renuncia a los días el área de Comunicación hace circular la carta entre los periodistas de la fuente, como una manera de exhibirlo ante la opinión pública.
 
Nelda Ortega, reportera de RíoDoce, se preguntó al aire ¿por qué? ¿qué necesidad?
Bien, Óscar se ha ido a seguir su carrera de cineasta en el centro del país, y se fue dejando una doble deuda con la sociedad mazatleca. 
 
Una, no haber cumplido con su oferta cultural que incluía hasta una escuela de cine y la otra, un balance serio del estado en que deja al Instituto y las razones de fondo por las que a los casi cuatro meses renuncia.
 
Cierto, él ha dado una serie de declaraciones a la prensa ya como ex y eso permite hilvanar las razones de fondo que lo llevan a renunciar al cargo y volver a la Ciudad de México, los mazatlecos interesados en la cosa pública hubiéramos deseado que expusiera formalmente tanto en la carta de despedida, como en una conferencia de prensa, lo que no se puede seguir haciendo en esta obra cultural que lleva 25 años acumulando éxitos.
No por él que se va, sino por el futuro del Instituto.
 
Y al no hacerlo, le hace un favor al Alcalde Benítez que seguramente no aquilató por sus sentimientos encontrados, no cuestiona la trampa que le tendió al rodearlo de incondicionales y lamentablemente se pierde lanzando críticas precisamente a ese equipo sin mirar arriba -aunque en privado es distinto, habló y fuerte.
 
Ahora, el Alcalde esta semana ha dicho que hay dos candidatos para suplir a Óscar Blancarte, “una mujer mazatleca y una persona de Guadalajara”, se rumora que la mujer es Leticia Arellano, ex Reina del Carnaval y Señorita Sinaloa y esa persona de Guadalajara pudiera ser otro buen amigo de los tiempos de estudiante del Alcalde en la U de G.
 
Me pregunto, ¿qué necesidad tiene el Alcalde Benítez de nombrar a un externo cuando en el Instituto, y especialmente en la Escuela Municipal de Artes, hay personas con una alta calificación profesional que han estado ahí por décadas y que seguramente les duele lo que sucede, si se quiere, por sus pasiones artísticas y empleo? ¿Por qué no buscar nombres y generar un consenso alrededor de uno de ellos? Acaso ¿no sería una buena forma de sacar de una vez por todas al Instituto de la serie de escándalos que surgieron desde antes de la llegada de Blancarte a la Dirección? Vamos, ¿Para qué repetir el error con un dedazo?
 
Claro, eso obliga a devolver la autonomía al Instituto, y que el nuevo director o directora pueda integrar un equipo profesional y de su confianza que saque las tareas que le han dado prestigio a la institución y que ahora con el Mazatlán moment aumenta sus responsabilidades para seguir ofreciendo a Mazatlán como destino cultural, lugar donde ocurren cosas grandes y que año con año atrae un mayor número de turistas y nuevos residentes.
 
Por cierto, ¿dónde están los buenos oficios de los operadores del gobierno del Estado que deberían estar haciendo algo para evitar que se deteriore el destino cultural? y ¿dónde está el Consejo de Administración del Instituto que no se ha pronunciado sobre lo que ocurre en el marco de sus responsabilidades reglamentarias?
 
Es en esa vía por donde puede radicar la solución y evitar cometer de nuevo el mismo error, poner a alguien sin poder, ajeno a la comunidad cultural del puerto, y estar acorralado por los de “confianza” del Alcalde.
 
En fin, veamos el siguiente capítulo de esta tragicomedia que no ha terminado.
 

 

jehernandezn@hotmail.com  
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