Este medio electrónico utiliza cookies para mostrar contenido personalizado y publicidad segmentada relacionada con sus preferencias. Si continúa en nuestro sitio o aplicaciones, entendemos que otorga y acepta plenamente que sus datos recabados serán utilizados mediante las disposiciones y términos de nuestro aviso de privacidad.
Suplementos
  • Novias
  • Gloss
  • Campo
  • Clave de Acceso
  • Tu Casa
  • Tu Salud
  • Tu Auto
  • Politicante
  • Mejor Educación

¡Se van a huelga! Opinión

Jesús Rojas Rivera
05/04/2019 | 04:05 AM
Las diferencias entre el Alcalde de Culiacán Jesús Estrada Ferreiro y el líder del Sindicato de Trabajadores al Servicio del Ayuntamiento David Alarid eran públicas y notorias. La pólvora estaba ahí y solo faltaba ponerle candela a la mecha. Por un lado, un Presidente Municipal necio y atrabancado, hombre de poca política y prácticas autoritarias que no sabe de diálogos, acuerdos y negociaciones. Por el otro un sindicato aliado a muerte con el PRI, con un liderazgo cuestionado al que pocos le veían los arrestos necesarios para defender los “derechos” -más bien canonjías- de su base trabajadora. 
 
Ayer a medio día Estrada Ferreiro quemó las naves, amenazando con una “auditoría” al STASAC, días antes acusó al líder de tener 80 trabajadores cobrando en nómina en calidad de “aviadores”. Fiel a su estilo, Estrada Ferreiro nunca aportó pruebas o formalizó denuncias, siguió por la vía de las declaraciones, señalando y acusando a quienes ahora lo tienen amenazado con la primera huelga laboral en la historia del Ayuntamiento de la capital.
 
Seguí puntualmente la transmisión de la asamblea extraordinaria convocada por el Sindicato para el emplazamiento a huelga, es notorio que los agremiados no quieren dejar cabos sueltos y están jugando -o al menos eso intentan- dentro de la ley, buscan a toda costa que la huelga se formalice en el marco del derecho laboral. Peticionaron 24 puntos que exige el respeto patronal al contrato colectivo de trabajo. Estrada Ferreiro por su parte, desestimó el emplazamiento y califica de infundado e ilegal el llamado a huelga que hace su base trabajadora. 
 
David “El Güero” Alarid es líder indiscutible con más de tres periodos de reelección en el cargo. Más de 2 mil 500 sindicalizados lo han reelecto en los típicos procesos electorales sindicalistas que al estilo priista simulan una democracia interna inexistente. 
 
Estrada Ferreiro conoce bien esos manejos, sabe que abrir un frente con el sindicato le dará también argumentos para ganar aceptación con los ciudadanos que nunca han visto con buenos ojos las prácticas abusivas de los que se agrupan en camarillas. Según la encuesta nacional de confianza en las instituciones de Mitofsky en octubre 2018, los sindicatos están en la lista de las instituciones peor evaluadas con una calificación de 5.4 de 10 puntos, por debajo incluso de la policía, la Suprema Corte y las cadenas de televisión. 
 
Los sindicatos son en pocas palabras un enemigo perfecto para subir bonos de popularidad y Estrada Ferreiro los necesita con urgencia, tiene a todo mundo en su contra, incluso a muchos miembros de su partido. Y en el STASAC lo saben, saben que no será una lucha fácil que el siempre cuestionado liderazgo de Alarid está jugándose el todo por el todo, que perder esta partida es acabar con su carrera que no ha pasado de ahí, de ser un líder de burócratas al servicio del priismo. 
 
En cambio, si “El Güero” es capaz de domar a la fiera, manteniendo viva la lucha y venciéndolo se convertirá en uno de los activos más valiosos para el priismo, despejando toda duda sobre lo “inflado” de su liderazgo. Mientras tanto la incertidumbre domina los pasillos del Ayuntamiento, nunca antes se había vivido tal tensión entre los trabajadores de siempre y los patrones que están de paso.
 
Lo que no debemos perder de vista es quiénes serán los verdaderos afectados en esta lucha de poder entre dos políticos que tomaron como arena de batalla el ayuntamiento y con ellos los servicios públicos. 
 
Los grandes perdedores serán los usuarios que ya comienzan a imaginar la parálisis a la que llevará esto que no tiene pinta de concluir en nada bueno. Porque al ciudadano común le importa poco quien pueda tener o no la razón, lo mínimo que esperamos es que sea cual sea la decisión que se tome, no existan afectaciones para los terceros, que no tenemos culpa en ese zafarrancho. Porque si Alarid y Estrada no se pueden poner de acuerdo y en sus decisiones generan un caos en la administración pública, la carrera de ambos puede darse por terminada, y en eso a Estrada le queda muy claro, que puede ser, como me dijo un amigo, su debut y despedida. Luego le seguimos...
 

 

jesusrojasriver@gmail.com  
También de este autor..

Oportunidades