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El sector energético y el desarrollo de la economía de México Opinión

Rafael Morgan Ríos
06/04/2019 | 04:04 AM

cp_rafaelmorgan@hotmail.com

 

Es evidente que los dos problemas principales que le están dando dolor de cabeza al Presidente y a su equipo, son la economía y la inseguridad, o si usted quiere, la inseguridad y la economía, esto mientras no se presentan otros igualmente delicados, como una crisis en el sector salud, o en el sector ecológico y otro, más próximo, en las relaciones internacionales con Estados Unidos con el problema de los migrantes, la amenaza del cierre de la frontera y la no aprobación del nuevo tratado, todo con tintes electorales en Estados Unidos.

 

En cuanto al aspecto económico, mientras no se presente el conflicto del Tratado y el correspondiente cierre de fronteras, la parte más sensible para el desarrollo económico del País se encuentra en el sector energético que, siendo parte del problema, también puede ser buena parte de la solución, por increíble que parezca. El sector entró en crisis reciente cuando las calificadoras disminuyeron el grado de confianza crediticia a las dos principales paraestatales: Pemex y la CFE, lo cual también puso en riesgo la calificación soberana del País; la causa no fue precisamente la deuda de ambas paraestatales, ni siguiera sus constantes pérdidas, sino más bien, fue la decisión de cancelar las licitaciones de contratos en los que se aceptaban inversiones privadas en la generación de energía, y se amenaza cancelar los ya firmados “por leoninos y porque sustituyen y debilitan a las paraestatales en detrimento de la seguridad nacional”. A reserva de analizar los elementos que afectan a Pemex, se tratará en esta columna lo que se ve y lo que parcialmente se sabe sobre la Comisión Federal de Electricidad:

 

1. Las plantas termoeléctricas y las hidráulicas han recibido poco mantenimiento, en tal forma que en conjunto están trabajando con pérdidas en su capacidad generadora.

 

2. Las plantas que consumen combustibles fósiles son contaminantes y ahora se pretende incrementar el uso de carbón de piedra, que es ineficiente y más contaminante.

 

3. La CFE ha estado perdiendo dinero por ineficiencia en su operación y porque muchas dependencias, gobiernos, empresas y particulares no pagan. Municipios enteros no cubren el consumo en alumbrado público; en Tabasco, por años, muchos consumidores no pagan la luz y en todo el País, según denunció la CFE, empresas grandes consumidores tampoco pagan y como no les cortan la luz, la impunidad refuerza el delito del “no pago”.

 

4. La CFE pierde millones de pesos con el “huachicoleo” de energía, a través de los “diablitos” particulares y “diablotes” de grandes empresas, además de las tomas clandestinas.

 

5. La CFE no tiene recursos para mantener un ritmo de crecimiento en su capacidad generadora de energía, al nivel que México necesita, por lo cual, de acuerdo con la Reforma Energética aprobada el sexenio pasado, se estaban logrando contratos para que inversionistas privados, en sociedad con la CFE, invirtieran en generación de energía aprovechando el gas barato de Estados Unidos, o bien en instalaciones eólicas o solares. Pero todo se detuvo a pesar de que esto es lo que daba viabilidad a la empresa.

 

6. Se pretende cancelar contratos ya firmados en instalación de gasoductos arguyendo que están detenidos o que no funcionan, sin atender que no lo hacen por chantajes políticos o porque han sido detenidos y cortados por indígenas y ejidatarios, asunto este que es responsabilidad solucionar por la propia CFE y las autoridades gubernamentales y no los inversionistas.

 

7. No cabe duda que ha existido corrupción al interior de la empresa, no sólo en los contratos de inversión, sino en la operación de la empresa y en los contratos de instalación domiciliaria y empresarial. No se puede olvidar el caso de la complicidad entre funcionarios, jueces y campesinos que exigieron y les concedieron millonarias indemnizaciones por “derechos de paso” de las líneas en terrenos de ejidatarios y pequeños propietarios, muchos de cuyos casos ya habían prescrito.

 

8. El sindicato de la empresa también ha sido factor de fuga de recursos a favor de sus dirigentes, pagando sueldos y otras prestaciones a sus líderes por millones de pesos. Y ahora se presenta de nuevo la amenaza de que regresará el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), que tenía secuestrada a Luz y Fuerza del Centro, con pérdidas millonarias a cargo del erario, empresa que finalmente fue liquidada por el ex Presidente Felipe Calderón, en una decisión valiente en momentos en que el sindicalismo era intocable.

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