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Despidos, nepotismo y trueques Opinión

Ernesto Hernández Norzagaray
23/04/2019 | 08:58 AM

Renuncié porque no estuve de acuerdo en firmar permisos de construcciones irregulares, sostuvo Víctor Saénz Sánchez, el ex director de Planeación del Desarrollo Sustentable de Mazatlán, y días antes el Alcalde porteño lo había acusado de estar bloqueando las grandes inversiones inmobiliarias por lo que decidió presentar su renuncia con carácter irrevocable.

Luis Guillermo Benítez Torres ha dicho a los medios que aquellos funcionarios de su Gobierno que no se pongan la camiseta de la Cuarta Transformación tendrán que dejar el equipo, que tendrán que buscarle por otro lado y eso sería aceptable si esos funcionarios más que hablar de camisetas partidarias, no están dando resultados, pero eso de dar resultados, en una administración responsable significa cumplir con un Plan Municipal de Desarrollo. 

Pero, éste no existe, han transcurrido más de seis meses y aunque por ley debe presentarse al Gobierno le ha ganado la inercia cotidiana, la del día a día, aquella que permite estar en las primeras planas y es comentario en noticieros y tertulias -al fin y al cabo, pereciera que a nadie en el gobierno le interesa que está ciudad en expansión física y complejidad de problemas cuente con ese plan de desarrollo. Y es que eso no gana las ocho columnas de los diarios cómo sí sucede con noticias con un alto contenido de morbo político.

Luis Antonio Aguilar Colado, que también ha sido despedido como director de Gobierno y Asuntos Jurídicos, expresó que no sabe cómo es cumplir con la política de la Cuarta Transformación porque simple y llanamente no sabe qué significa porque nunca se lo explicaron en la administración municipal, y ahora en la calle se encuentra en un estado de depresión al punto que ha pensado en el suicidio porque lo despide quien consideraba su amigo y camarada de partido desde cuando acompañaba al hoy Alcalde en la búsqueda del voto para los candidatos de Morena.

Y así podríamos volver la vista hacia el Instituto de Cultura, donde el cineasta Oscar Blancarte fue despedido a través de una conferencia de prensa cuando dijo que este “se iría porque estaba enfermo”, sin antes haberlo consultado con el propio Blancarte, lo que seguramente molesto también a su viejo amigo por su falta de institucionalidad y mínima prudencia. 

Seguramente seguirán los exabruptos y los despidos de funcionarios, sin embargo, el problema de fondo está ahí presente, palpitante, y se recurre al engaño con el petate del muerto de que los despedidos “no se pusieron la camiseta de la Cuarta Transformación”, y no dieron resultados, pero asalta la pregunta impenitente: ¿Con base a qué Plan se puede medir el desempeño de los funcionarios? ¿Con cuáles criterios se evalúa al funcionario para alcanzar la objetividad? y algo, tan elemental, ser justos con una amistad, una militancia en los tiempos de la siembra morenista.

Hasta ahora el Alcalde no nos ha dicho a los gobernados cómo decide quién se va o quién se queda, incluso, a quién sustituye y cuáles son sus méritos profesionales, más allá de lealtades y recomendaciones o, peor, interferencia de personas no electas como se ha rumorado y escrito en el caso de su esposa que de ser cierta la mitad de lo que se dice sería verdaderamente escandaloso. 

Y es que a todas luces el criterio de despido es discrecional, a ojo de buen cubero, al humor del día, como muchas de las decisiones que se vienen tomando, como una decisión de autoridad, a buen juicio de una soberbia, como equivocadamente lo dijo Emma Rodríguez, la llamada embajadora de paz de Morena que ha venido a Sinaloa, a decirnos que los alcaldes de su formación son “víctimas de su soberbia”. 

No son los alcaldes víctimas de su soberbia, sino los ciudadanos quienes somos víctimas de esa soberbia desmedida, incontrolada, como la de un virrey municipal. 

Lamentablemente no hay un contrapeso, una guía partidaria, y eso da manos libres para hacer y deshacer, sólo las expresiones críticas de algunos medios de comunicación y las “benditas redes sociales” están decididos a poner freno a los excesos de éste y otros alcaldes, sin embargo, hasta ahora con escaso impacto pues aun viendo el vendaval se sigue en una suerte de fuga hacia adelante lanzando calificativos de fifís sin ton, ni son.

No se ve que haga un alto en el camino, para reflexionar y si fuera el caso reconsiderar sobre los errores y excesos cometidos, buscar un plan de desarrollo para la ciudad y cumplir la promesa de ser hasta ahora el mejor alcalde. 

Que no se olvide que lo mismo decía Malova cuando llegó al Gobierno del Estado y hoy se encuentra entre los ex gobernantes peor valorados. La soberbia es mala consejera y obnubilaba la perspectiva.

Pero, volviendo a las declaraciones preocupantes de Saénz Sánchez, éstas se complementan con una nota del periodista Fernando Zepeda cuando señala que la salida del Director de Planeación se debe a uno entre los 10 expedientes incompletos e irregulares que mencionó en la entrevista exclusiva que concedió a Noroeste. 

Dice en su columna: “El solicitante era Jesús Ernesto Guzmán. Quizás (sic) el nombre no diga nada. Salvo el dato que el señor Guzmán es el ex esposo de la actual pareja del alcalde (..) La señora Gabriela Peña pareja del alcalde, es madre de Gabriel Ernesto Guzmán Peña, quien es encargado de finanzas de CONAPESCA. Y la novia del hijo es la jefa de Recursos Humanos de Jumapan. Claro, que el favor de acomodar al hijo de la pareja del alcalde CONAPESCA se pagó con el nombramiento de Verónica Guadalupe Bátiz, la esposa del comisionado Raúl Elenes. La señora es actualmente oficial mayor. Así o más claro”.

López Obrador ha llamado a que los gobiernos morenistas no cometan este tipo de acomodos y trueques muy frecuentes en los anteriores gobiernos, donde las decisiones alcanzaron niveles escandalosos de nepotismo, y hoy la historia lamentablemente se repite bajo la marca del cambio.

Solo, por último, hay que reconocer a esos funcionarios morenistas, que a pesar de lo frustrantes que debe ser estar trabajando en medio del escándalo del día, sin una hoja de ruta, están empeñados en que la oferta de cambio por la izquierda termine siendo una realidad.

Al tiempo.   

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