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Prodigiosas Opinión

Lorenzo Q. Terán
01/05/2019 | 04:06 AM

lqteran@yahoo.com.mx

 

México es un país enormemente protegido por la naturaleza, cuenta con bosques, extensos valles agrícolas, dos océanos: el Pacífico y el Atlántico, prodigiosos ríos y ni qué hablar de su abundante fauna silvestre, con un amplio catálogo de especies exóticas; en esos renglones somos uno de los países del mundo más favorecidos por la naturaleza.

 

No podemos quejarnos, por el contrario, somos dignos de presumir el privilegio que gozamos por las riquezas naturales del territorio nacional. La naturaleza nos brindó con creces, mares y selvas que integran la Nación; somos de los pocos países que contamos con prodigiosas tierras, para desarrollar la agricultura y la ganadería en abundancia, sin más condición que la dedicación a esas actividades que las circunstancias exigen a tan noble trabajo.

 

La dedicación al trabajo, condición sine qua non en toda actividad de los mexicanos, es el ethos que nos caracteriza; somos de una estirpe que se distingue por el desarrollo del trabajo, realizado con creatividad y entereza a toda prueba, esto ha sido reconocido por tirios y troyanos a lo largo de nuestra historia. Dos características distinguen al trabajador mexicano: la honradez y su amor al trabajo, esas cualidades las lleva con mucho orgullo y son reconocidas en todos los países.

 

Como migrantes, a los mexicanos se les reconoce su entereza en el trabajo, en los países que ocurren por circunstancias especiales a vender su mano de obra; afortunadamente, la historia de la migración de nuestros connacionales cada vez se reduce a menores índices. El actual gobierno de la República viene impulsando programas tendientes a terminar definitivamente con las condiciones que provocan la migración de mexicanos, que van desde la pérdida de tierras hasta el desarraigo y el desempleo; se viene trabajando a brazo partido por eliminar esa necesidad social.

 

No es cosa de un día para otro, pero lo importante es que se vienen sentando las bases con el propósito de consolidar un desarrollo sustentable en el País, que elimine las causas que provocan la emigración; hay, por primera vez en muchos años, una preocupación manifiesta por parte del gobierno por mejorar las condiciones de bienestar del pueblo; se viene buscando con ahínco la solución a los males sociales que obligan a los connacionales a emigrar en busca de alcanzar el bienestar de sus familias; ese es un punto en que todos convergemos y a todos nos une, un fin común en encontrar el mejoramiento sustantivo de la familia.

 

En primer lugar, debemos buscar la mejora en nuestro entorno. Desde luego satisface mucho ver que la gente de nuestro alrededor goza de salud y trabajo; esos son factores de mucha importancia para consolidar la convivencia entre vecinos y amigos; cuando los factores que inciden en nuestro entorno son sólidos y seguros, vemos las cosas desde un punto de vista más amable y las interrelaciones personales se desarrollan de manera más fluida y en un clima de mucha más convivencia, produciéndose un diálogo más fraterno y amistoso, dándole a todos los temas un toque más humano y sin que medien para nada los cambios de estados de animo.

 

Una vez que en este país se den avances en restablecer seguridad, estamos claros que en la gente se va a dar una regeneración de valores, que a pesar de todos los males nunca se han perdido.  Hay un fondo de valores en el mexicano ha atesorado y que permitirá el cambio individual y el de los conglomerados sociales, que si hoy se encuentran encrespados por la inseguridad, tan profunda y prolongada, por los suelos, que dejaron los anteriores gobernantes, va a ser notorio esa trasmutación tan necesaria en la sociedad, a la que le urge recuperar su armonía. Estamos seguros que más pronto que tarde avanzaremos en lograr vivir en armonía y que esto nos traerá una especie de catarsis afectiva en muchos sentidos; eso lo vamos a ver y sentir en un semestre más y, sin duda, impactará en nuestras actividades diarias.

 

La ciudadanía mantiene un sólido optimismo en el cambio que está en marcha, sus efectos positivos van a ser contundentes, porque las condiciones son propicias como pocas veces en la historia.

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