Este medio electrónico utiliza cookies para mostrar contenido personalizado y publicidad segmentada relacionada con sus preferencias. Si continúa en nuestro sitio o aplicaciones, entendemos que otorga y acepta plenamente que sus datos recabados serán utilizados mediante las disposiciones y términos de nuestro aviso de privacidad.
Suplementos
  • Novias
  • Gloss
  • Campo
  • Clave de Acceso
  • Tu Casa
  • Tu Salud
  • Tu Auto
  • Politicante
  • Mejor Educación

Tangibles Opinión

Lorenzo Q. Terán
08/05/2019 | 04:06 AM
 
La semana pasada se aprobó la reforma laboral en el Senado de República. Lamentablemente, por falta de un único voto, el de un senador que irresponsablemente se ausentó de la votación, a punto estuvo de aprobarse la reforma educativa; ésta se regresó de nueva cuenta a la Cámara de Diputados, pero es probable que cuando se agende en una próxima sesión, el buen trabajo de diputados y senadores del Congreso de la Unión tendrá lista una reforma acorde a las necesidades educativas del país.
 
En la aprobación de la reforma laboral se estableció un antecedente histórico al aprobarse en el Senado de la República por unanimidad, eso marca un punto importante para las reformas que siguen y que encarnan un vivo interés para la ciudadanía. Se empiezan a ver hechos que marcan la pauta de lo que hemos venido nombrando con insistencia como el cambio cualitativo en la vida nacional; eso reafirma que se está pasando a los hechos objetivos.
 
Con esta reforma laboral se eliminan los cacicazgos sindicales; en lo sucesivo, los dirigentes sindicales serán nombrados por el voto directo y secreto de los trabajadores. Se terminan las trampas de los directivos para eternizarse en las direcciones sindicales y otras mañas que los líderes charros ponían en juego para obtener ingresos ilícitos; esas prácticas del pasado llegaron a su fin en los sindicatos con la reforma recién aprobada, la democracia sindical estará en manos de los trabajadores, para que la ejerzan a plenitud y nunca más sean las mafias sindicales las que hacían y deshacían a su antojo en nombre de sus agremiados.
 
Lo anterior es muestra objetiva de la cuarta transformación del país, que impulsa el gobierno del Presidente Andrés Manuel López Obrador, para que no haya duda de la certeza en el cambio; en multitud de rubros, poco a poco, pero con paso firme, el cambio se abre camino; vendrán muchas más reformas legislativas que se requieren con urgencia en muchos más temas que son prioritarios para consolidar el cambio que se ofreció a los mexicanos.
 
Por lo pronto, se cuenta con tres importantes reformas llevadas a cabo por los actuales legisladores, la de la Guardia Nacional, la eliminación del fuero de los diputados, senadores y funcionarios públicos y la reforma laboral reciente; sigue pendiente de aprobarse a la brevedad la reforma educativa y la revocación del mandato; por lo pronto, insistimos, vienen otras reformas, como decimos igualmente de importantes para impulsar el desarrollo armónico que el país reclama con urgencia, y para establecer un verdadero Estado de Derecho en todos los sentidos de la vida cotidiana.
 
Las reformas tienen un nuevo signo, no son privatizadoras, ni responden a los intereses del gran capital nacional y extranjero, que fueron la marca del neoliberalismo que campeó durante las últimas tres décadas en el país, llevando al país a una pérdida sensible de su soberanía y a una crisis recurrente que se ensañaba con las clases que se ganan el pan con su esfuerzo.
 
Es un importante paso esta reforma laboral, tanto en las relaciones obrero-patronales como en el establecimiento de la democracia sindical, tan escasa en este país. Hasta antes de esta reforma laboral, los lideres venales de los gremios obreros venían siendo amos y señores de los contratos colectivos de trabajo, apoyados en gran medida por el corporativismo y corrupción del partido político hegemónico, que se mantuvo así en el poder por más de 80 años. Con la reforma laboral reciente se libera a los trabajadores, para que libremente elijan a sus dirigentes, de ellos ahora dependerá el futuro democrático de sus sindicatos.
 
La libertad de los trabajadores para elegir a su dirigentes de alguna manera va a incidir también en la democracia política electoral, por la que tanto ha luchado el pueblo para su establecimiento; en este punto se vienen dando importantes visos de que existe un buen ánimo del actual gobierno por apuntalar sólidamente la democracia en el país, se perciben señales muy alentadoras en esa línea, esperamos se consolide en el presente sexenio. 
 
Cuenta mucho para la ciudadanía que lo que se ofreció en la campaña política electoral pasada, marche de manera indetenible en su cumplimiento, con hechos de alguna manera tangibles.
También de este autor..
19-06-2019
05-06-2019
29-05-2019
25-05-2019

Oportunidades