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Nueve todos los días Opinión

Pablo Ayala Enríquez
02/06/2019 | 04:06 AM

A Carolina

Luisa
Al cabo de tres años de haber concluido sus estudios como ingeniera en sistemas computacionales, Luisa estudió una maestría en negocios que no ha tenido oportunidad de ejercer. Los ingresos de Miguel, un ingeniero químico industrial que labora en una empresa transnacional muy bien posicionada, son más que suficientes para que Luisa no tenga ninguna preocupación de carácter económico. Con frecuencia Miguel refiere la situación de la siguiente manera: “Luisa, todo está puesto en bandeja de plata, tú sólo preocúpate porque nuestros hijos crezcan súper sanos, sean unos estudiantes fabulosos, que la casa esté linda y funcione como reloj suizo y preocúpate por ti, para que te sigas conservando tan guapa como hasta ahora, lo demás déjamelo a mí. Además, no tienes idea de cómo está el mundo de la industria hoy. Ya no es lo de antes, ¡hay cada gandalla! No quisiera que algún buitre anduviera aleteando alrededor de ti. No quiero ni imaginármelo. Mejor, Luisa tú aquí en este mundo perfecto que hemos construido, y yo afuera donde hay que ir a pelear con buitres, lobos y coyotes...”.

Jazmín
Jazmín es una jovencita zapoteca que el próximo diciembre cumplirá los 17 años. Si no hubiera sido porque a su madre le dio un infarto, seguramente no se hubiera quedado a trabajar en la casa de la señora Leticia. Ahí come, duerme, no paga agua, luz, ni renta, pero su jornada laboral arranca cada día a las 7:00 de la mañana y acaba cuando termina de limpiar la cocina después de la cena. Así de lunes a sábado. 
De la señora Leticia no tiene nada malo que decir; la quiere, le paga bien y le da oportunidad de hacer algunas cosas cuando lo requiere e, incluso, si tiene tiempo la lleva a que las haga. En general “la señora es buena; el problema es con el señor y sus hijos, porque éstos a veces se meten a mi cuarto a hacerme cosas que a mí no me gustan. A mí me da miedo decirle a la señora o a la policía, porque el señor y Luis, su hijo más grande, ya me amenazaron; si abro la boca no van a cazar un venado con sus rifles, van a cazar a la india de la casa. Eso me dijeron y a mí me da mucho miedo...”.

Gabriela
Primaria, secundaria, preparatoria y universidad sucedió lo mismo: el presidente de la república puso sobre su cuello la medalla al mérito estudiantil. Gabriela siempre se ha hablado de tú con los números. Para ella resolver una ecuación compleja es mucho más sencillo que resistirse a hincarle el diente a un pay de manzana o a una dona de chocolate.
En lo laboral jamás ha tenido dificultades en el sector industrial que labora. Un puesto la ha llevado a otro. Ha sido coordinadora, jefa del departamento a, be, cé, de, equis y ye, gerente de todas las áreas de la empresa a la que llega, pero nunca ha podido ser directora de alguna. Tampoco ha tenido un sueldo como el de sus colegas hombres. Siendo gerente del área de producción, el gerente de control de calidad ganaba un 20 por ciento más que ella. Ni sus jefes directos, ni el área de recursos humanos le pudieron dar una respuesta clara de las diferencias salariales. Con todo, Gabriela es la de mayores ingresos y éxito profesional entre todas sus amigas.
Las tres historias son unas de las muchas formas en las que se expresa la violencia de género, uno de los flagelos que aquejan a muchísimas mujeres en el mundo y muy específicamente a las de México, país donde diariamente se registran nueve muertes asociadas a dicho fenómeno, mismo que ha venido creciendo año con año.
Al ser México uno de los 25 países del mundo donde más feminicidios se registran, la ONU consideró oportuno poner en marcha el programa “Spotlight México”, el cual durante cuatro años buscará prevenir y erradicar los feminicidios en cinco municipios que se consideran como focos rojos: Chihuahua, Ciudad Juárez, Ecatepec, Naucalpan y Chilpancingo. Las mejores prácticas serán replicadas en otros municipios hasta extenderse, entiendo, a todo el país.
Con toda razón decía mi abuelo “a caballo regalado no se le ve el colmillo”, sin embargo, dedicar 11.9 millones de dólares para atender dicho problema, me parece lo mismo que querer acabar un cáncer de próstata tomando dos cafiaspirinas y un té de tila con gordolobo antes de cada comida. El fenómeno de la violencia de género es tan grande que, si no se ataca desde su complejidad, el programa “Spotlight” se quedará en el nivel de los buenos deseos.
Tal como refiere Gloria Leticia Díaz en un artículo publicado por la Revista Proceso el dos de julio del año pasado, “La grave situación de violencia que experimenta la mujer en México es evidente en la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) de 2016, que revela que siete de cada 10 mujeres han sufrido violencia y que 43.9 por ciento de ellas, ‘han sido agredida por el esposo, pareja o novio’. Los daños en las mujeres agredidas son en 35.8 por ciento de los casos físicos y 64.3 por ciento, emocionales; en tanto que, ‘de los 46.5 millones de mujeres de 15 años o más que residen en el país, 30.7 millones (66.1 por ciento en promedio) han tenido al menos un incidente de violencia: casi la mitad (49 por ciento) violencia emocional, seguida por 41.2 por ciento que declaró haber sufrido violencia sexual; 34 por ciento física y 29 por ciento económica, patrimonial o discriminación a lo largo de su vida, en al menos un ámbito y ejercida por cualquier agresor’”.
Los datos no dejan mucho espacio para las dudas. La-violencia-de-género-es-un-problema-muy-grave. Por ello, el bombo y platillo con el que la Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero anunció la iniciativa, pienso, debió ser acompañado de una nueva y buena noticia: una parte de los muchos recursos que nuestro gobierno ha venido ahorrando con motivo de su plan de austeridad se dedicaría a combatir este indignante problema.
Como sabemos, la buena noticia no llegó, ni llegará, porque el plan de austeridad de la 4T sigue aplicándose a rajatabla. El problema es que si se sigue aplicando de esta manera, más que bienestar y justicia social, el plan conducirá a nuestro país hacia eso que unos últimamente han denominado como el “austericidio” de México.

pabloayala2070@gmail.com
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