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Juicio político a diputados Opinión

Ernesto Hernández Norzagaray
16/06/2019 | 04:07 AM

No tiene futuro, es una aberración jurídica, la petición de juicio político contra diputados.

Pero, ahí van los miembros del Comité Ejecutivo del SUNTUAS administrativos sudando vergüenzas propias y ajenas, cumpliendo órdenes, golpear aunque suene bofo, a la sede del Congreso del Estado.
Se acostumbraron a que en la UAS, a la que consideran suya, cualquier acto de protesta lo sofocan con el recurso de la intimidación y si eso no fuera suficiente, con la aplicación facciosa del Contrato Colectivo de Trabajo o el Estatuto.
Y en su delirio pretenden seguir haciéndolo contra cualquiera que ose observar sus malas prácticas de elección de cargos burocráticos sindicales sean de dentro o fuera de la institución -porque hablar de dirigentes es otra cosa- como sucedió con el diputado Pedro Villegas Lobo y la diputada Beatriz Adriana Zárate que aceptaron ser testigos de una elección, ojo, de una planilla única que a decir de los legisladores ocurrió a puertas cerradas.
O sea, fueron agarrados literalmente con las manos en la masa y ahora reaccionan con una mala lectura de lo previsto en la Constitución en materia de juicio político a servidores públicos y representantes populares.
En la UAS tiene tiempo que se instalaron este tipo de prácticas patrimonialistas. Fue desde aquel momento en que un Comité Ejecutivo del Suntuas Académico de triste memoria decidió ser utilizado para modificar el Contrato Colectivo o peor en el Suntuas Administrativo, donde por triquiñuelas legales nunca se le dio la toma de nota a quienes legítimamente ganaron una elección democrática.
No convenía el Contrato, ni dirigentes, que no estuvieran en clave de la Universidad partido que desde 2004 empezó a perfilarse y hoy es una realidad en toda la extensión de Sinaloa.
El proyecto político iba no solo en busca de los 18 municipios sino de todas las sindicaturas existentes en el estado. Se trataba de que a través del sistema de preparatorias y facultades montar la estructura del Partido Sinaloense a través del personal directivo, académico y administrativo para después ir por el mayor número de padres de familia con sus hijos en edad de votar.
Era una buena estrategia que contrastaba con el corporativismo priista y el vacío clientelar que tenía el resto de partidos y no le fue tan mal.
Por los resultados obtenidos en su primera y segunda participación electoral podríamos decir que se iba cumpliendo el objetivo de ir desde las sindicaturas hasta el poder político en los municipios y el gobierno del estado si bien esto no se evidencia más que por triunfos de mayoría por la representación proporcional -en un partido altamente personalizado sus candidatos, entre ellos algunos de los que exigen juicio político, no lograban los votos necesarios para obtener triunfos sobre los otros que eran postulados por los grandes partidos.
Sin embargo, como sabemos, el tsunami Andrés Manuel redujo al PAS sensiblemente. Y ahí están las cifras:  Héctor Melesio Cuén Ojeda, su dirigente y candidato a la gubernatura en 2016 en coalición con el partido Movimiento Ciudadano lograron 267 029 votos – que debe haber cristalizado la alianza con el PAN hubiera sumado seguramente una buena parte de los 180 479 votos- que sumados serían 447 508 suficientes para ganar la gubernatura al candidato de la coalición que encabezaba el PRI que alcanzó 428 427 sufragios y con una diferencia de 19, 081 votos.
Cuén Ojeda insistió en 2018 buscó la senaduría como cabeza de fórmula de la coalición Por México Primero con MC y el PAN y su votación cayó hasta 243 630 votos, es decir, perdió 23 399 sufragios aun ampliando la coalición.
Ahora, el PAS se prepara para participar de nuevo en los comicios generales de 2021 y busca reposicionar su marca electoral, pero el escenario ha cambiado es un partido de una diputada y un puñado de regidores, no tiene con que presionar para negociar, y lo peor esta en peligro el control que ejerce en la Universidad.
Y eso es lo que tiene en el desespero a sus jefes políticos y es que desde el año pasado cualquier intento de discutir la reforma a la ley orgánica de la casa rosalina inmediatamente lo revientan trayendo un costoso despliegue de universitarios de todo el estado incluido el último que se buscó al amparo del Congreso del Estado.
Ahora van contra los diputados mencionados a los que buscan iniciarles juicio político por “violar la autonomía sindical”, una tontería que no tiene ninguna posibilidad de éxito, y sobre todo porque hay consenso entre los grupos parlamentarios en realizar una auditoría financiera y aunque no hay unanimidad en materia de discutir las iniciativas ciudadanas de reforma a la ley orgánica por cálculo político electoral terminara imponiéndose porque es urgente y cada día más voces se pronuncian a su favor ante el desconcierto de los líderes del PAS.
Entonces, ante este escenario adverso para el modelo de Universidad partido, la desesperación cada vez más notoria como también los despropósitos, la pelota ahora está en la cancha de los diputados y seguramente los resultados de la auditoría financiera serán definitivos para lo que terminara definiendo las conductas entre los miembros del Congreso del Estado.
En definitiva, la UAS vive un momento de quiebre del modelo autoritario cuenista y ofrece la mejor oportunidad para revertirlo y abrir causes que estimulen la participación democrática de los miembros de la comunidad universitaria.
Habrá reforma universitaria y sospecho que contemplara lo mejor de las iniciativas presentadas, sin embargo, esta modificación de sus ordenamientos solo tendrá sentido si viene acompañada al menos de todas las voces que le han apostado a la transformación sobre bases democráticas y privilegiando el interés público.
No se olvide que los poderes de facto seguirán ahí todavía un tiempo y buscaran por todos los medios imprimirle su sello, así sean necesarias aberraciones jurídicas como la de solicitar juicio político a quien está interesado en observar un proceso de elección de dirigentes sindicales.

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