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México, camino al bipartidismo Opinión

Jesús Rojas Rivera
05/07/2019 | 04:08 AM

México camina al bipartidismo, a la división ideológica de la derecha y la izquierda, el discurso de Andrés Manuel López Obrador en el AMLOFEST 2019 lo dejo ver, “no somos moderados, somos radicales” aseguró el Jefe del Estado mexicano cuando se refirió a la postura que tienen respecto a los opositores. Ellos están construyendo una izquierda amplia que poco a poco suma a los viejos líderes de la izquierda que ven sepultadas todas sus aspiraciones en el PRD. Al mismo tiempo que suman también a las nuevas expresiones de la izquierda neonata y los pragmáticos acomodadizos de siempre.
Los moderados no tienen cabida en la “cuarta transformación”, por eso es que deben definir una postura, dijo amenazante el Presidente en su mensaje. Y así se está operando, jalando los hilos por todos lados, desmembrando los cadáveres de los partidos derrotados en las urnas el año pasado. En el PRD varios brincaron el cerco, se instalaron de facto con el partido en el poder, fueron bien recibidos y ahora pretenden ser parte de la “transformación verdadera”.
El Partido del Trabajo es una franquicia vitalicia que tiene en posesión Alberto Anaya, líder perpetuo de un partido que desde siempre ha sabido hacer negocios con el poder. El PT cerró filas desde un principio con el tabasqueño y todo apunta a que mantendrá esa relación casi simbiótica para fin de mantener a la izquierda viva en el pragmatismo de los mercaderes.
Las Redes Sociales Progresistas nacen detrás de la sombra de Elba Esther Gordillo un nuevo partido político que replica el modelo fundacional del Nueva Alianza en 2005. En la base magisterial, con los recursos del Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación y con todo el apoyo del gobierno en turno. La única variante es que, ahora, “la Maestra” decidió fundarlo en la izquierda, tomando los mismos pilares ideológicos que Morena y ofreciéndose desde su origen a ser parte de la llamada 4T.
Morena, PT, Redes Progresistas y los pedazos del PRD están construyendo un bloque de izquierdas. Pero la cosa va más allá, la operación política comenzó a construir alianzas locales con líderes y caciques del PRI. Prácticamente en todos los estados del país, grupos identificados tradicionalmente con el Revolucionario Institucional forman parte del proyecto político de Andrés Manuel López Obrador, son la avanzada de muchos desertores que en poco tiempo dejarán el tricolor para sumarse a Morena o cualquiera de los partidos de izquierda.
Líderes locales de varios sectores y organizaciones del PRI están ya trabajando para la 4T, José Narro en su renuncia acusó directamente a los gobernadores y a las “cúpulas del partido”, se fue reclamando entreguismo y traición. El entreguismo tricolor camina a lo mismo, el desmantelamiento del PRI y el fortalecimiento de la izquierda.
Ahora bien, la derecha se mantiene como está, desdibujada y desorganizada, en el PAN se albergan sus grupos más representativos, con algunas voces resonantes desde lo que queda del PRD y algunos priistas que simplemente no tienen cabida en los grupos de izquierda. Representan la opción contraria a la 4T, son voces discordantes con el discurso presidencial y mantienen la simpatía de ciertos sectores sociales y las elites empresariales que tiemblan ante el inestable escenario económico que ofrece Obrador.
La derecha no suma masas, pero agrupa opositores que se resguardan en las pocas banderas que todavía ondean. Pero están ahí, apertrechados, cazando oportunidades, guarecidos para la ofensiva. Ahora emiten opiniones aisladas, no han sido capaces de construir una narrativa atractiva para captar a los desencantados del tabasqueño que naturalmente, con el paso de los meses y los años habrán de ser más.
El PAN, lo poco que queda del PRD y Movimiento Ciudadano mantienen una alianza con pincitas que se sostiene más por oportunismo que por ideología. De ser así, solo uno de ellos tendrá posibilidades de continuar en la lucha en los próximos años. Aquí también cabe la posibilidad de una alianza de opositores que deben cerrar filas en torno a un postulado ideológico común. El futuro de los partidos políticos mexicanos, obligará a una puntual revisión de sus plataformas y una redefinición de sus ofertas electorales. No tienen mucho margen de maniobra ante el presidencialismo voraz reencarnado en AMLO, o se definen en la derecha y actúan en consecuencia, o desaparecen. Luego le seguimos.

jesusrojasriver@gmail.com
 
 
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