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Diputados de Sinaloa aprueban ley anti-influencers Opinión

Alberto Kousuke De la Herrán Arita
14/07/2019 | 04:01 AM

El título de esta columna parece sacado de “El Deforma”, y aunque a muchos les encantaría una ley de esta índole, lamento informarte que esto es fake news.

Las fake news siempre han existido, pero con el advenimiento de las redes sociales, representan una amenaza para todas las sociedades alrededor del mundo. Una pequeña dosis de fake news es suficiente para destruir amistades, ser víctima de charlatanes, desestabilizar la economía, o influir en procesos democráticos. Las fake news son datos manufacturados o modificados, una perversión de la realidad. Se podría decir que son la antítesis directa de la ciencia.
Las fake news son efectivas por un fenómeno llamado “atribución errónea de la memoria”, en donde un individuo posee un recuerdo, pero es incapaz de acordarse de su origen. Esta es una de las razones por las cuales la publicidad es altamente efectiva. Vemos un producto que nos genera sensaciones placenteras de familiaridad porque ya lo hemos visto antes, pero no recordamos que la fuente de ese recuerdo fue un anuncio comercial.
Lo mismo sucede con las noticias, la exposición repetida puede incrementar la sensación de que la información (falsa) es real. La repetición genera la noción de un “consenso colectivo” que termina en una falsa memoria colectiva. Esto se conoce como “Efecto Mandela”, un fenómeno psicológico donde una persona o grupo recuerda algo que no sucedió, o que ocurrió de manera distinta. En la década de los 80, la gente creía que Nelson Mandela había muerto simplemente porque la gente pasó el chisme (en realidad falleció hasta 2013).
Además de las redes sociales, las fake news han proliferado e incrementado su influencia debido a la pérdida de confianza en las instituciones públicas y medios informativos. La charlatanería periodística (chayotera) ha llenado este vacío, impulsado por individuos y organizaciones políticas cuyo discurso carece de hechos, evidencia, y lógica. Las tecnologías digitales y las redes sociales han servido de plataforma para estos personajes inescrupulosos. Hoy en día es extremadamente fácil producir y diseminar fake news. Esto es una paradoja, los avances científicos que nos han permitido liberarnos de las limitaciones tradicionales de acceso a la información también son la herramienta con la cual nos llenamos de información incorrecta que muchas veces es nociva para el bienestar colectivo de la sociedad.
Otro factor que nos hace vulnerables a las fake news somos nosotros mismos. Los recuerdos son moldeados por nuestras creencias, las cuales favorecen la construcción de una narrativa personal en lugar de un recuerdo fidedigno. Un ejemplo común es el amigo que dice que se tomó un 24 de cervezas (porque es bien macho) cuando en realidad solo tomó un par de cervezas.
Nuestras creencias pueden ser un sesgo al momento de buscar información al reforzar nuestras creencias preexistentes y evitar información que pone en tela de juicio dichos dogmas. Las fake news se aprovechan de este sesgo generado por nosotros mismos. Asimismo, a pesar de que los fake news son refutados eventualmente, continúan moldeando las actitudes de las personas porque producen una reacción emocional muy vívida que refuerza nuestras creencias y narrativa personal.
¿Cómo eludir las fake news? Fácil, utilizando el método científico.
No hay que ser científico para pensar científicamente. Esto implica adoptar una actitud basada en el cuestionamiento y motivada por la curiosidad, además de estar consientes de nuestros sesgos personales.
Para las fake news, hay que preguntarnos lo siguiente:
¿Que tipo de contenido es?
Mucha gente estriba en las redes sociales como su principal fuente de información. Suena muy simple, pero muchos fallan en determinar si la información son noticias, una opinión, o humor, y confunden el contenido con hechos.
¿Dónde está publicado?
Poner atención a la fuente de información es crucial. No solo la notoriedad y reputación de un medio informativo es importante; si un contenido es relevante, una gran variedad de medios informativos la discutirán.
¿Quid quo pro? (¿Quién se beneficia?)
Reflexionar sobre quienes saldrán favorecidos con esas fake news es un ejercicio que nos ayudará a discernir sobre las verdaderas intenciones del contenido que leemos. También nos permite recapacitar sobre nuestros propios intereses y sesgos personales.
Las redes sociales existen fuera de las normas profesionales de escrutinio y corrobación de hechos. La evidencia y corroboración de hechos es mas importante que nunca porque la información fluye rápidamente. Esto puede ser extremamente nocivo, como en el caso de los productos milagro (ej: herbalife, usana, inmunocal/inmunotech, etc.) o las políticas públicas.
Las fake news son atractivas por su aparente simplicidad. Tienen un velo de supuesta veracidad, a pesar de que suenen ridículas. Lo peligroso de este tipo de noticias es su capacidad de resonar en el pensamiento de la sociedad y alterar su vida diaria, así como de reforzar estereotipos y dogmas irracionales.
A pesar de las miles de fake news que pululan en las redes sociales, podemos aspirar a ser mas reflexivos y tener una mente crítica.
Por último, si estás harto de los influencers, solo basta con dejar de seguirlos y compartir su contenido.
alberto.kousuke@uas.edu.mx

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