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Cuando el futuro es el pasado Opinión

Cuauhtémoc Celaya Corella
14/07/2019 | 04:04 AM

Antes de entrar al tema Inge, te recordaré algo: hace unas tres semanas escribí que había un divisionismo muy marcado en el gabinete, y te di tres choques, te decía que la de Gobernación la va perdiendo contra Marcelo el Canciller, que Nahle, la de Energía, la trae contra el director de Pemex, y que Urzúa se enfrentaba a Romo, y que posiblemente la ganaría Romo. Y mira, sucedió. Renunció Urzúa y se aceptó de inmediato. Romo está muy cerca de ya sabes quien.

Escuchando a quienes dicen saber, te comentan defensores del caudillo, que nadie es indispensable y que no pasa nada, o bien que era esperado porque no era gente de Morena, y otros más agresivos les parece bien la salida de Urzúa, porque dicen, está formado en la esfera de Videgaray y Meade. Me parecieron pobres esos argumentos, dejándome claro que hay una miopía grave. Éstos estarán hasta el final con el caudillo Presidente, porque respiran por la herida y no ven que, una política a base de discursos huecos en algunos párrafos y la teoría de “tengo otros datos” dejarán efectos dañinos que durarán años en recomponerse.
Ojalá el nuevo Secretario Herrera mantenga criterios firmes, y no se deje mangonear por las hordas que se mueven políticamente al interior del Palacio Nacional.
Pero yo quiero comentarte otras cosas que tienen que ver con el futuro del país. Y me parece que el futuro de México es su pasado histórico, es decir el pasado que se generó en los 60, y tuvo en los 70 con Echeverría, el inicio de aquellos tiempos de populismo, devaluación, desestabilización económica y atraso generalizado. Hacia allá me parece que camina la 4T.
Y mira qué curioso, hay una similitud entre aquel régimen y este. Resulta que el Secretario de Hacienda de Echeverría fue Hugo B. Margáin, quien habiendo sustituido a Antonio Ortiz Mena en los últimos meses del gobierno de Diaz Ordaz, fue ratificado por Echeverría. Sin embargo, Margáin siempre se opuso al periplo populista de Echeverría, quien era tipo AMLO, o más bien AMLO es tipo LEA. Y cuando Margáin expresó que: “La deuda externa y la deuda interna tiene un límite, y ya llegamos al límite”, lo renuncia el Presidente, quien a su vez acuñó una frase: “Las finanzas públicas se manejan desde Los Pinos”, en referencia a que el de Hacienda no estaba facultado para tomar decisiones.
Me parece que sucedió lo justo ahora, Urzúa, para mí, no renunció, lo echó AMLO porque le refutaba todas las decisiones en política pública, porque en su carta de renuncia lo dijo, estaban tomadas sin el debido sustento. Nada más que la respuesta llegó de inmediato por parte de AMLO desde Palacio Nacional con un dejo de grosería a su excolaborador: No se sirven nuevos vinos en botellas viejas. Suena duro, Inge.
Pero, habría que decirle al Presidente que equivocó las cosas, lo correcto es que no se sirve vino viejo en botellas nuevas.
Porque lo que está poniendo en práctica el caudillo morenista, es llevarnos a aquel pasado de experiencias negativas para la economía y el desarrollo, de tal forma que llevó al país a las devaluaciones, las crisis y la falta de competitividad como nación progresista, aun con una economía cerrada.
Así que la diferencia está en el tiempo, mientras Margáin fue cesado a los tres años, Urzúa lo fue a los 7 meses. Ojalá el nuevo, un tal Herrera, economista de profesión, no salga como salió el que sustituyó a Margáin, que incluso llegó a la Presidencia, y era amigo de LE. ¿Te acuerdas Inge? ¿Cómo que no?, me refiero a López Portillo, que en su borrachera económica deshizo la economía. Te daré un dato, LEA le dejó a López Portillo un país con una deuda de 19 mil millones de dólares, y 6 años después, cuando dejó el poder, la deuda estaba en los 76 mil millones de dólares, más de tres veces.
¿A cuánto irá a estar la deuda y la economía mexicana cuando salga, si sale, AMLO? Y digo si sale, porque con la miopía y la ceguera de muchos, dicen que volverían a votar por él. Vamos, ni viendo y sintiendo se apiadan de sí mismos los votantes.
Hay muchos indicadores que hacen comparable aquellos dos sexenios de negativos resultados para México, con éste que está transitando por la democracia mexicana, que pareciera también que nuestro futuro es el pasado. La vuelta al partido único, la hegemonía del poder, el yo único, el yo absoluto, nada más que con otro nombre: No PRI, Morena, sí. Y son los mismos que de otros partidos, se sumaron al movimiento, como Batres, Monreal, Bartlett, Pablo Gómez, y un largo etcétera.
Y cuando por las mañanas se dice que la economía va bien, del exterior, quienes observan el caminar económico de México, ya aseguran que en 8 meses, el gobierno actual ha alcanzado una recesión técnica. Y en lugar de hacer algo, el Presidente sólo descalifica a instituciones, columnistas, a la prensa que lo publica y a todo aquel que no acepta que vamos bien.
¿Más claro Inge?
celayacorella@hotmail.com

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