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La culpa la tienen los gorditos Opinión

Alberto Kousuke De la Herrán Arita
04/08/2019 | 04:00 AM

alberto.kousuke@uas.edu.mx

Con el temor de sonar gordofóbico, la idea de “aceptar tu cuerpo” cuando se aplica a personas con decenas de kilos de sobrepeso siempre me ha parecido absurdo. ¿Cómo puede alguien aceptar la gordura, cuando la obesidad está activamente dañando tu cuerpo y costándonos dinero?

La obesidad es una epidemia mundial, su prevalencia ha aumentado estrepitosamente durante las últimas dos décadas. El 60 por ciento de la población es obesa en países en vías de desarrollo como el nuestro (30 por ciento en países desarrollados). La OMS define a la obesidad como una acumulación anormal o excesiva de grasa, con un índice de masa corporal igual o mayor a 30.

Los problemas relacionados con la obesidad incluyen una lista más larga que la lista de ingredientes para preparar mole. Los padecimientos derivados de la obesidad son la hipertensión arterial, problemas cardiacos, ateroesclerosis, cáncer (múltiples tipos), síndrome metabólico/diabetes, enfermedades neurodegenerativas, depresión, entre otras, además de mantener al cuerpo en un estado crónico pro-inflamatorio y de estrés.

En México, el 73 por ciento de los adultos y el 35 por ciento de los niños y adolescentes tienen sobrepeso u obesidad, (60.6 millones de personas, el 52 por ciento de los mexicanos), es decir, somos los más gordos del planeta y nuestro país sufre por ello.

La Secretaría de Salud reveló que las enfermedades crónico-degenerativas como diabetes y cáncer, son responsables de más del 50 por ciento de las muertes en México. Con un sistema de salud pública al borde del colapso financiero, los costos generados por mantener “sanos” a los obesos están drenando el presupuesto destinado a la salud.

Por poner un ejemplo, en los últimos 35 años, la tasa de mortalidad por diabetes se duplicó cuatro veces, lo que representa un crecimiento de 300 por ciento. Esta enfermedad consume entre 5-10 por ciento del presupuesto destinado a la salud, y de este monto, más de 50 por ciento se debe a sus complicaciones, las cuales se deben al inadecuado control de glucosa por parte de los pacientes.

De acuerdo con la Federación Mexicana de Diabetes, sólo el 25 por ciento de los pacientes tiene un adecuado control.

El manejo de los pacientes diabéticos es solo una fracción del gasto, a esto le tenemos que añadir los costos que generan las demás complicaciones de la obesidad (prácticamente, toda la consulta de primer nivel de salud).

Esto debería de conmocionarnos, sin embargo, nos resulta cotidiano ver las instituciones de salud repletas de pacientes obesos, esperando su cita para el control de peso/diabetes mientras degusta una coca helada.

Pero no todo es culpa de los gorditos. Las autoridades de salud han fracasado miserablemente en mantener a raya la epidemia de obesidad. Conforme nuestro país continúa “desarrollándose”, la sociedad cada vez más basa su dieta en alimentos con alto contenido calórico y bajo contenido nutricional. Las compañías que venden alimentos y bebidas (en contenedores desechables) inundan el mercado con productos repletos de aditivos altamente adictivos (niveles altos de azúcar) sin ningún escrúpulo. Lo que resulta más irritante, es el hecho de que estas compañías no sólo están activamente volviéndonos enfermos, sino que no asumen su responsabilidad con la sociedad y el medio ambiente.

La obesidad es una carga innecesaria para el país, afectando la economía y salud de todo el país. Siendo la obesidad una enfermedad prevenible, se necesitan reformas para atender la obesidad a través de educación y restricciones.

Estar positivo con la forma en que uno se ve a sí mismo no es suficiente, uno debe ser proactivo en mejorar la salud y el bienestar. Los efectos de la obesidad sobre los órganos, articulaciones, niveles de energía, y humor, van en contra de la idea de estar positivo. No existe nada más negativo que tratar a tu cuerpo con menosprecio.

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