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La salud de Cuén y el futuro de la Universidad Partido Opinión

Ernesto Hernández Norzagaray
18/08/2019 | 04:00 AM

La noticia sobre la mala salud de Héctor Melesio Cuén corrió primero como rumor en las redes sociales causando desconcierto, y luego se disipó con el mensaje que él mismo envió a través de su muro de Facebook.

En aquel mensaje confirmó que había sido intervenido en un hospital de la Ciudad de México y ofreció que días después daría una conferencia de prensa que, como sabemos, no ocurrió en la fecha señalada y volvió el silencio, las dudas, las hipótesis.

Una cosa es cierta. El dirigente del PAS fue intervenido quirúrgicamente y como se publicó en un trascendido de Noroeste por un problema grave y eso puede significar, en caso de confirmarse, un cambio en la vida del personaje y las obras a las que le imprimió su sello personalista.

¿Vendrá un momento de distensión que favorezca cambios democráticos en la UAS? y ¿cuál será el posible destino del PAS, un partido hiperpersonalizado, cuando su líder podría, por prescripción médica, reducir su activismo? Más, cuando ese liderazgo es el que cohesiona a la militancia y distribuye incentivos para hacer trabajo político. Vamos, ¿quién podría sucederlo en el cargo y garantizar tener hoy viabilidad electoral cuando el partido está en los mínimos de representación y recursos económicos? y, todavía más, cuando AMLO ha declarado una cruzada contra los cacicazgos universitarios.

Y en esas coordenadas hipotéticas ¿qué habrá de esperarse que suceda con las iniciativas de reforma universitaria que tiene en sus manos la mayoría legislativa morenista?

La experiencia histórica nos ilustra que las instituciones hiperpersonalizadas tiene una gran fortaleza: contar con un liderazgo fuerte, pero también con una gran debilidad, pues cuando lo pierden por las razones que sean, el partido queda sin guía y sin ruta, lo que significaría quedar a la deriva y con una gran probabilidad de volverse irrelevante e, incluso, desaparecer de la escena pública.

Un caso reciente es el del Panal. Este partido surgido al amparo del cacicazgo de Elba Esther Gordillo, con ella se combinaron problemas de salud y una notoria corrupción que la llevaron a permanecer en la prisión de Tepepan y luego en hospitales todo el sexenio de Enrique Peña Nieto y hoy, desde sus flaquezas de salud, busca recuperar “su” sindicato y crear un nuevo partido bajo el nombre de Redes Sociales Progresistas.

En el caso de Héctor Melesio está reconocido un problema de salud y la amenaza presidencial que pende sobre los cacicazgos universitarios y, peor, para la llamada Universidad partido, es decir, esa anomalía institucional que se empezó a construir en la UAS prácticamente desde 2004 y que llegó a tener su mayor esplendor en los comicios generales de 2016 cuando alcanzó seis diputados y cogobernó en algunos municipios.

Y es que Héctor Melesio lo tenía claro cuando llegó a la rectoría de la centenaria casa de estudios de los sinaloenses y montó paulatinamente una estructura de poder sobre su organigrama territorial-representación-laboral- académico y administrativo.

Así, al terminar su gestión había sentado las bases para constituir en 2009 la asociación civil Cuenta conmigo con la que hizo alianzas con el PRI y participa en los comicios generales de 2010 que le reditúan personalmente la alcaldía de la capital del estado.

Y en ese proceso de alianzas, en 2012 busca sin éxito por primera vez una Senaduría con el Panal para en ese mismo año constituir el Partido Sinaloense. Tenía el control de la Universidad y un partido para un proyecto político con un claro anclaje personalista de tal forma que lo más importante que sucedía en ambas instituciones públicas pasaban, pasan, por su decisión.

Héctor Melesio, hasta que no se demuestre lo contrario, sigue siendo el factótum de estos poderes institucionales y si se confirma que Héctor Melesio se retira paulatinamente de la vida política es previsible que él mismo prepare la transición. Y ahí sólo hay de una, que sea centralmente a través de la alta burocracia de la UAS donde lo peor que puede suceder es que surjan apetitos de poder y la Universidad con el PAS se transforme en un campo de batalla.

Esta hipótesis se sostiene en la idea de que el Rector Guerra Liera tenga interés en mantenerse en la Rectoría y no tomar el control del partido o peor, si se decidiera, que no fuera reconocido por los cuadros zonales del PAS lo que sería el principio del fin de la Universidad partido. Además, el Rector no tiene el dinamismo y el carisma de Cuén Ojeda.

También, no hay que olvidar que el horizonte del presupuesto de las universidades ya está siendo afectado con un recorte sumario que alcanza los 3 mil millones de pesos. Por una política, para mi gusto, insensata de crear 100 nuevas universidades públicas que por más pequeñas y específicas reclamarán financiamiento público y de algún lugar tendrá que salir.
Las recomendaciones médicas a Cuén Ojeda y las decisiones que él tome en esta encrucijada que le impone la vida serán determinantes en la cohesión que exista en torno a la UAS y al mismo partido, si él decide seguir teniendo el mando es probable que la estrategia de control se mantenga.

Más, si la ANUIES mantiene la postura política en contra de las reformas universitarias y en cuanto el PAS, si bien la figura de Cuén, hasta ahora ha sido determinante para negociar alianzas, quien tenga el control puede llegar a hacerlo si garantiza activismo en la estructura territorial, sostenida si se quiere con alfileres, y convertirse en partido bisagra y hacer la diferencia de votos en las elecciones concurrentes de 2021.

Finalmente, dado del talante persistente de Cuén Ojeda, es muy probable que aun con recomendaciones médicas la juegue en 2021. Creo, conociendo su talante luchón, que no está tranquilo y menos ante el riesgo que representa que desaparezca la inversión de tiempo en política que hizo en los últimos 15 años y está visto tuvo un costo en salud.

Y quizá, ya no tanto, para ver qué poder pueda alcanzar sino simplemente estar en la jugada y bloquear electoralmente a sus adversarios políticos.

En definitiva, la mala salud de Cuén se ha vuelto en contra del hiperpersonalismo y ante la concentración del poder pueda ser la mayor limitante para que brote de ella una nueva generación de pasistas que oxigene la UAS y el partido.

Por lo demás, esperemos que la salud de Cuén Ojeda mejore, pero en estos tropiezos de la vida lo inevitable es la reflexión sobre el futuro personal y la familia.

Qué así sea.

*Este texto fue escrito antes de la conferencia que ofreció Cuén Ojeda el pasado miércoles y que vino a confirmar las preguntas, afirmaciones e hipótesis.

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