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¿Te molestan las marchas feministas y LGBT? Cuidado, tienes rasgos psicópatas Opinión

Alberto Kousuke De la Herrán Arita
18/08/2019 | 04:00 AM

alberto.kousuke@uas.edu.mx

El mundo está agobiado por la violencia, el calentamiento global, y la pobreza. Uno de los objetivos principales de criar a un hijo debería de ser el remplazar el narcisismo natural de los infantes, por consideración y empatía por el prójimo y el entorno.

En lugar de eso, muchos criadores de humanos alimentan el ego de sus niños, caracterizado por delirios de grandeza, arrogancia, competitividad, y falta de empatía. ¿No sabes qué es la empatía? Desde ahí, ya estamos mal. La empatía es la intención de comprender los sentimientos y emociones, intentando experimentar de forma objetiva y racional lo que siente otro individuo.

Los padres modernos están convirtiendo a sus crías en “wannabe” de CEOs capitalistas, justo lo que menos necesitamos, más psicópatas en el mundo. A grandes rasgos, un psicópata se define como una persona con un egocentrismo patológico y carencia de empatía, una pobreza generalizada en las principales relaciones afectivas, insensibilidad en las relaciones interpersonales generales, conducta extravagante y desagradable bajo los efectos del alcohol y, a veces, sin él. ¿Les suena familiar?

La empatía es una emoción humana fundamental, la cual nos ha servido como mecanismo de sobrevivencia en grupo; sin embargo, nuestra sociedad no ha seguido esta tendencia evolutiva. Para tener una civilización verdaderamente empática, se deben tener jóvenes ciudadanos informados y conscientes, que le den la importancia a las necesidades de los demás como si fueran propias.

¿Por qué tenemos una sociedad con poca empatía hacia la mujer y los miembros de la comunidad LGBT?

La respuesta es sencilla, la extrema derecha se aferra al pasado, una fantasía donde todo es perfecto, donde la tradicional familia se preserva. Esta ilusión incluye un padre jefe de familia incuestionable y sabelotodo, una madre servil al marido, y una docena de hijos que seguirán perpetuando la insulsa y psicópata tradición.

Para la tristeza de estas personas que no salen de su burbuja, el mundo contemporáneo ya no funciona así. Hoy en día, las mujeres que alcanzan un mayor nivel de educación tienden a tener menos hijos y mayor independencia económica. La mayoría de ellas tendrán la facilidad de controlar su fertilidad y de dejar de tolerar una relación abusiva; es decir, las mujeres educadas están en control de su vida. Asimismo, el axioma de familia ha sido redefinido e incluye muchas variantes que contienen a miembros de la comunidad LGBT.

El anti-feminismo/LGBT y la extrema derecha son cortados con la misma tijera, ambas narrativas se centran en fenómenos como la raza, género, sexualidad, y reproducción.

La noción de que el feminismo está en decadencia y está destruyendo la civilización; la idea de que el rol natural de la mujer es tener hijos y ser obediente al hombre; la imagen de que el homosexual corromperá a tus hijos, convertirá a tu esposo, y destruirá tu familia; todos estos argumentos se leen y escuchan en muchos de los círculos sinaloenses. La retórica anti-mujer/LGBT es una puerta hacia el fascismo, y muchos mexicanos, tanto hombres como mujeres, están cayendo directo en su discurso.

Aquellos que divulgan ideas anti-feminismo/LGBT lo hacen sin mayor temor ni repercusiones, creyendo que se ven “edgy” e iconoclastas. Al promover la idea de que el feminismo es autoritario, una ideología peligrosa, están dando cabida a la misoginia, además de legitimándola al socavar las reformas feministas.

La empatía es inherente a la naturaleza humana, lo anormal es aquella persona que despotrica contra los manifestantes que exigen sus derechos humanos.

La inmensa mayoría de activistas femeninas/LGBT están haciendo un trabajo brillante. Es imperativo que apoyemos la causa feminista/LGBT y seamos empáticos. Hay que ponernos en los zapatos de los demás, ya que algún día querremos que alguien se ponga en los nuestros.

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