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Pauta Opinión

Lorenzo Q. Terán
04/09/2019 | 04:05 AM

lqteran@yahoo.cm.mx

Se empiezan a manifestar buenas señales para el futuro en los sectores productivos, se dan cuenta que se disipan las borrascas de aguas turbias e impera la ecuanimidad y buen juicio sobre actitudes ríspidas. Esta confianza en el buen rumbo que ha tomado el País es un signo alentador para alcanzar el desarrollo que beneficie a los mexicanos, sin distingos.

En días pasados se expresaron voces de la Iniciativa Privada y del Gobierno con discursos conciliadores, con ánimo de encausar la economía por buen camino, buscando superar los rezagos sociales; escuchamos pronunciamientos de representantes de empresarios con una actitud nueva en relación a la cuarta transformación; esto marca una nueva pauta en sus relaciones con el poder público, lo cual es positivo sin ninguna duda.

Es alentador que personajes importantes del empresariado se manifiesten proclives a los planteamientos del Presidente Andrés Manuel López Obrador, eso tiene importancia para las negociaciones que seguramente se vienen dando en todos los frentes de la vida nacional, buscando consolidar estrategias.

Porque para nadie es un secreto que el Gobierno actual impulsa una separación entre el poder público y el poder económico. Antes, este último se despachaba con la cuchara grande, haciendo fortunas al amparo del poder público, pero en demérito del País. Ahora se busca una nueva forma de relación, más transparente, donde se apoya a los empresarios, pero se les pide un claro compromiso social para sacar al País adelante en bien de todos.

La economía mexicana tiene excelente porvenir si se administra con eficiencia, si se logra empatía entre la Iniciativa Privada y el Gobierno. México puede convertirse en una potencia económica de mucha trascendencia en el mundo; celebramos las señales en ese sentido y lo subrayamos como algo que no puede pasar desapercibido, eso es de suma importancia para encontrar el encausamiento idóneo en la economía, lo que suponemos buscan los buenos oficios del sector público y privado.
La historia ha brindado didácticas lecciones que ambas partes deben asimilar y poner en práctica con las mejores intenciones, para bien de la Nación. Esa debe ser la premisa de gobernantes y gobernados: activar el desarrollo del País. Está comprobado que cuando existe un gobierno que busca borrar las penosas desigualdades sociales, los sectores sociales no pueden negarse a contribuir en favorecer esa política, porque es una realidad inocultable.

Los recursos del País son enormes, logrando extirpar la corrupción se pueden alcázar inusitados estadios de bienestar; los mexicanos cuentan con un país rico en muchos aspectos, una explotación con honestidad es capaz de producir holgadamente satisfactores para sus moradores, de eso hay plena certeza, esa es la meta que se viene buscando con esmerado afán.

Mientras la economía tenga signos vitales puede encauzarse por buen camino y elevar al País a un plano que produzca bienes y servicios para el pueblo. Creemos que esa intención se encuentra en la mente de quienes de un modo u otro tienen que ver con el desarrollo de la Nación. Confiamos en el interés de los sectores sociales en afianzar al país, una actitud en ese sentido favorece al conjunto de la sociedad con buenas expectativas.

Hay certeza en lograr los fines que se buscan, más temprano que tarde, con un país donde prive la solidaridad entre sus habitantes y las relaciones se den en un marco de respeto en sus actividades.

Esperamos que se extingan para siempre los desplazamientos de personas de sus hábitat, de los lugares que siempre disfrutaron y que, por cuestiones ajenas a sus costumbres y formas pacíficas de vida y trabajo, se ven en la necesidad de dejar sus comunidades, de la noche a la mañana les cambia su estatus de vida.

La inseguridad de las familias en sus comunidades debe terminarse, que nunca más vuelvan las gentes pacíficas a vivir ese suplicio que les transforma la vida de un día para otro, para lo cual no encuentran una explicación lógica, sus vidas se convierten en una tragedia a partir de su desplazamiento forzado. El restablecimiento de la seguridad se ha vuelto un asunto prioritario en la población, su reclamo está por encima de otras demandas sociales, son muchas, pero esta sobresale por la gravedad que entraña.

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