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¿Golpe de Estado? Opinión

Cuauhtémoc Celaya Corella
24/11/2019 | 03:58 AM

celayacorella@hotmail.com

Algo se debe mover en el entorno cercano al Ejecutivo nacional para que después de los yerros del 17 de octubre en Culiacán, el propio Ejecutivo haya puesto sobre la mesa una nueva carta de la baraja que juega la 4T. El Golpe de Estado. Muy pronto, es mi opinión, para que juegue con esa baraja de increíble situación, pero de posible solución. Hace tiempo, cuando la campaña llegaba a su fin, en una reunión alguien dijo que México podría ser la Venezuela de principio de siglo, cuando Hugo Chávez llegó al poder y se mantuvo 14 años, hasta que un cáncer lo venció, y lo que llegó después la convirtió en un desastre.

Hubo opiniones diversas, y me pidieron que opinara, dije no saber si sería Venezuela o no, pero dejé ir un buscapiés diciendo, y ¿si es un Chile de 1972? No les gustó la opinión y no faltó quien hizo sorna por tal intervención. 18 meses después, la frase Golpe de Estado apareció en el abanico de quien gobierna la 4T.

Algo no está bien en lo que pretende el Presidente. Quiere hacer otro país, y como se dice, pian pianito, ahí va. Ha ido destruyendo con encuestas o sin ellas, aquello que nació de una corrupción, pero también aquello que nació por haberse considerado necesario para el bien de la población, sobre todo la que requiere cobijo social. De la primera puedes decir Inge, que políticos y empresas actuaron bajo corrupción pero ninguno está en prisión, de la segunda, el ejemplo lo encuentras en el Seguro Popular.

Cada día, tiende una cortina de humo por la mañana, que le aplaude el pueblo bueno, feliz y adicto, y antes o después, genera algo dentro de la ley, o a un ladito de ella, en donde deja ver su mano en la acción tomada. Ejemplos: ministros de la corte, sustituidos por alineados profesionistas del derecho, concesiones a maestros normalistas, disculpas a otrora personas con cargos judiciales, derrumbe de instituciones, imposición de presidentes de comisiones, ataques a ex presidentes que le hicieron una o dos, ex funcionarios en prisión, apoyo velado a fallas en la Constitución para apoyar a un Gobernador electo, mítines en giras y no giras de trabajo, y todas las demás que va tejiendo en esa intención de que la cuarta transformación genere un país nuevo.

Pareciera que de él, hacia atrás, hasta 1521, todo fue corrupción, atentados, equivocaciones, intrigas, y deseara caminar rumbo a Texcoco, y en lugar de las ruinas del aeropuerto, le gustaría divisar a un águila devorando una serpiente.

Por eso, el Golpe de Estado es un aviso que hace. Como se dice, se está poniendo el huarache antes de espinarse. Se está adelantando y preparando un posible camino, por si hay necesidad de recorrerlo. Los generales ya avisaron. Mantendrán la lealtad al Jefe Supremo, si el Jefe Supremo se mantiene dentro de la Constitución.

Ojalá ambos se entiendan entre sí. Los que mandan y quienes forman sus equipos de trabajo. Por el bien de la nación. Pero la realidad que vivimos y la respuesta que se genera en el diario hacer de todos, se va convirtiendo en un Golpe de Estado que tiene varias veredas.

El golpe se gesta. Por un lado, el crimen organizado muy seguido deja sentir su huella. No sólo por lo sucedido recientemente. Las emboscadas a fuerzas del orden están en casi todos los estados, y no reacciona, y al no hacerlo provoca que se extiendan esas operaciones que se consideran delito.

Otros que generan golpes son los normalistas, a veces pareciera que son planeadas desde el interior del gobierno mismo, tomando vías de comunicación, casetas, calles y plazas enteras como aviso de que esos serán los ejércitos que saldrán a defenderlo si se necesitara. Y lo dijo cuando evocó el Golpe de Estado que sufrió Madero, señalando: “no supo, o las circunstancias no se lo permitieron, apoyarse en una base social que lo protegiera y respaldara”.

Él sí, tiene una base social, los normalistas rurales, los jóvenes que reciben dinero, los pobres que son subsidiados, los becarios que aprueban y lo defienden a ultranza. Por eso, no le interesan los enfermos, los productores del campo, los que estudian en universidades, los investigadores, y muchos otros que sabe, que ellos no serían el ejército social ante un Golpe de Estado interno, o que provenga del extranjero más cercano.

Incluso, corrientes del crimen organizado podrían poner su fuerza, que ya se vio, a su servicio. Lo sabe. Por eso Inge, esa baraja la tenía volteada, pero un día sábado la destapó, y aun cuando muchos dijeron exagera, él para sí mismo, no exagera, sabe qué y por dónde, y no piensa que puede perder en un solo movimiento lo que poco a poco va desgranando.
Con lo sucedido en Bolivia, cree y siente que debe estar atento de los que llama conservadores. Ya debe de tener el plan B para ello. Seguro cerrará canales de comunicación de alguna manera, callará voces discordantes, y por las mañanas estará vigilante. Pero no creo que las condiciones estén para un golpe.

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