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Cierto... PUERTO VIEJO

Guillermo Osuna Hi
12/05/2019 | 04:00 AM
osunahi@hotmail.com
 
 
 
Con regocijo miope la fanaticada del Presidente de la República celebra el fracaso, según ellos, de la marcha de protesta realizada el domingo pasado, en contra de las acciones ejecutivas de Andrés Manuel y por tantear que nos está conduciendo al desastre nacional en todos los sentidos.
 
Desde mi silvestre análisis ambos bandos exageran en sus apreciaciones. Los primeros, despreciando lo cuantitativo de la protesta y los segundos, al manifestar de forma temprana su inconformidad por el incumplimiento, según su decir, de las propuestas de campaña del tabasqueño y al aseverar que estaríamos mejor en el fango de la corrupción en el que nadaron las gestiones de Fox, Calderón y Peña Nieto.
 
Al respecto, vale recordarle a los que creen ciegamente en la actuación del Presidente de la República, que en gran medida, este llegó al poder no por el voto de los integrantes del partido MORENA, sino por el apoyo definitivo que le brindaron los tránsfugas del PRI y otros partidos, así como el enorme segmento de apartidistas que vio en López Obrador una alternativa viable para conducir al país hacia otros escenarios, y que hoy, lejos de hacer el esfuerzo por retener las simpatías de los que apostaron por él, llevados no por la pertenencia partidista, sino por darle la oportunidad al que representaba una opción diferente a la oferta del sistema, los está alejando de manera muy rápida y con tendencia a la alza.
 
Más que tocar tambores y fanfarrias por la falta de un número espectacular de asistentes, los fieles seguidores de Andrés Manuel, deberían hacer notar que en nuestro país todavía se respeta el derecho a la libre manifestación de ideas y estar haciendo un análisis de las razones que externan los quejosos con la gestión presidencial, todavía en ciernes, del tabasqueño, y en su caso, exigirle que modifique el rumbo.
 
Andrés Manuel está muy a tiempo de corregir, abriendo oído a las expresiones de sus contrarios, que también son sus gobernados, y con ello, fortalecer su posición de liderazgo. Ha realizado acciones que son reprobables ¿o a poco los que lo defienden a capa y espada están muy contentos con las concesiones que se le están otorgando a la CNTE a través de la mal llamada nueva reforma educativa, las cuales atentan contra los intereses de la educación pública?
 
Recuérdese que los aplausos fáciles engañan al halagado, sobre todo, si el ego de éste, lo hace creer que es un ser infalible. 
 
En cuanto a la marcha, hay que aplaudir el hecho de que la ciudadanía decida manifestarse públicamente cuando se siente ofendida por las acciones de gobierno, sobre todo, cuando lo hace de forma ordenada y no cometiendo destrozos a su paso, cual agresiva cola ciclónica. Eso está bien, sin duda, y es deseable, ya que la participación  ciudadana es lo que nos hace falta.
 
Donde tuerce la puerca el rabo es en las consignas eje sobre la que se movía la marcha. No es nada descabellado exigirle al Presidente que recapacite acerca de su accionar, que se ponga a trabajar en serio sobre los problemas más ingentes que nos lastiman a todos, como es el caso de la violencia, pero resulta del todo absurdo pedirle que renuncie por no ponerle fin al baño de sangre que sacude al país.
 
Es todo un despropósito solicitarle la renuncia al Presidente de la República porque constitucionalmente está impedido para hacerlo, lo cual se extiende a cualquier titularidad del orden de la representación popular, y por otro lado, es descabellado pretender que se abata la violencia en unos cuantos meses de gobierno.
 
Cierto, Andrés Manuel habló y prometió mucho en campaña, tal y como ha sucedido con sus antecesores, y sin ir muy lejos, la promesa de mover a México de Peña Nieto, lo que implicaba un desarrollo incluyente, quedó en mero recurso retórico pues el resultado real fue la explosión de la corrupción en el sector gubernamental, la cual no alcanzó a tocar el enfado de los que hoy se manifiestan asustados por las decisiones del Presidente de la República. ¡Buen día!
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