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Amando en inglés a Mazatlán OPINIÓN

Arturo Santamaría Gómez
11/01/2020 | 04:04 AM

santamar24@hotmail.com

 

Janet y Deborah son dos escritoras estadounidenses que viven en Mazatlán, pero además de acariciar las palabras a la primera le gusta surfear y a la segunda, arreglar el cabello. No es muy común que a una mujer que ama navegar en una tabla las olas del mar y que a otra mujer que le gusta embellecer las cabelleras de otras damas sean escritoras. Bueno, pues ellas son de esa especie inusual, como muchas y muchos en Mazatlán, que conjuntan roles y talentos diversos. Creo que la magia hedonista y la irreverencia creativa de Mazatlán lo hacen posible.

Ambas han escrito con talento, honesta y amorosamente sobre Mazatlán. Janet Blaser lo hizo durante una década en su revista M! y ahora en un libro en el que ella y otras 26 mujeres norteamericanas hablan sobre México. El libro que Janet coordinó se llama Why We Left. An anthology of American Expats. Deborah, Debbie para los amigos, ha escrito varias novelas y memorias de pasajes de su vida; uno de ellos, Kabul Beauty School, es un best seller de The New York Times, y el que le dedica a nuestro puerto se intitula Margarita Wednesdays.

La antología de Janet nos revela un complejo, rico y emocionante mural con una gran diversidad de colores y matices femeninos que nos narran por qué decidieron partir de Estados Unidos para vivir en México. Siete de ellas están o estuvieron en Mazatlán.
Janet tenía una simple razón para establecerse en este puerto de surfos y pescadores: quería ser feliz. Glen Rogers, quería vivir su sueño. Para Susie Morgan, vivir en Mazatlán fue “el inicio del inicio. Ahí me sentí viva. Ahí me sentí libre”. Lisa Latkins nos dice que al norte de la frontera “no podría ser más feliz de lo que ha sido en Mazatlán, donde la gente, la lengua y la cultura son muy bellas”. Nancy Seeley con rotunda sinceridad declara que “Estados Unidos permanece como su patria…pero México definitivamente es mi hogar”.

Dianne Hofner, políglota y viajera global, apunta que “mudarse a Mazatlán ha sido para nuestra familia en definitiva una de nuestras mejores decisiones en muchos aspectos”. Carol Muschel, quien divide el año, en el verano guanajuatense y el invierno y primavera mazatlecos, después de 14 años de haber llegado al Centro Histórico patasalada y haber adquirido la residencia mexicana, dice: “se han llenado mis sueños de vivir la experiencia de una vida cotidiana fuera de Estados Unidos. Cada vez que visitamos nuestro país, no podemos esperar para regresar a nuestro hogar en México”.

Estas son unas cuantas frases de seis mujeres que decidieron establecerse en nuestra ciudad, pero sus páginas están pletóricas de sentidas y profundas reflexiones de porque dejaron su país para adoptar México. Si usted, como buen lector bilingüe, o como investigador de las culturas, la migración o los estudios de género, como funcionario o empresario turístico, periodista o simplemente porque disfruta la vida quiere conocerse mejor, lea este libro.

Deb, quien nació para tejer historias y hacer maravillas con el cabello de otros, es una de las mujeres más populares de la calle Carnaval del Centro Histórico de Mazatlán, la calle que la embrujó. Ahí, Debbie tiene su casa, a la cual, en su libro, le ha dado sangre, carne, huesos, y por supuesto cabello, porque habla de ella como si fuera una persona, una protagonista de su relato.

Margarita Wednesdays es un gran fresco de la vida cotidiana del Centro Histórico de Mazatlán narrado por una mujer estadounidense que ha recorrido medio mundo y experimentado situaciones y pasiones intensas en Afganistán y otros lugares. Con ese equipaje Deborah ve cosas que muchos no alcanzamos a ver. Y, además, como mujer, atisba rincones que otros no imaginamos.

Además de lo anterior, Janet y Deborah, no sé si lo sepan ellas, con sus obras se suman a una larga y nutrida tradición de escritoras norteamericanas que han escrito sobre México. Desde el Siglo 19, hombres y mujeres de Estados Unidos empezaron a escribir prolíficamente sobre México. Suman, sin exagerar, miles los libros de diferente corte escritos por mujeres y varones estadounidenses sobre la tierra del águila y la serpiente. Y, particularmente sobre Mazatlán, se han escrito varias decenas, quizá centenas.
Si ustedes desean conocer más de sí mismos, leamos a estas inteligentes y creativas escritoras.

Por fortuna, Alonso Guerra, director o inspirador, no sé qué nombramiento tenga, del Festival del Libro Mazatlán 2020, invitó a Janet y Deb, así como a otros integrantes de las comunidades de extranjeros en el puerto, a ser parte de él. Ellos, deben saberlo todos, son parte de nuestra ciudad. Ellos suman mucho para que esta ciudad sea más diversa, plural, tolerante y creativa.

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