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Ayuda a desplazados, urgencia estatal. SOS para el Presidente y Gobernador OBSERVATORIO

Alejandro Sicairos
18/06/2019 | 04:00 AM

alexsicairos@hotmail.com

 

Doña María tiene un ritual que la reencuentra todas las noches con sus cuatro hijos y esposo muertos, todos asesinados en la sierra del sur de Sinaloa. Antes de irse a dormir pone las fotografías de sus difuntos alrededor de la cama y está segura que están ahí, con ella, como en los mejores momentos de la familia. Nunca volverá a su pueblo, ni muerta, dice.

Ella, como cientos de familias, perdió el paraíso en que vivía, a punta de las armas de los delincuentes que no se han ido, que siguen al dominio de las comunidades. Exiliada de su lugar de origen, sin la casa con techo de teja, ni los animales domésticos que le producían huevo, leche y carne para el sustento, y sin el aire fresco de la montaña, es parte de los parias que sufren el doble abandono del Estado.

¿A qué vamos a regresar? ¿A que nos maten? Es la respuesta de los desplazados del sur de Sinaloa a la pregunta de si ven condiciones de seguridad para volver a sus pueblos de origen. Con más desventura encima de la adversidad que ya cargan a cuestas, interrogarlos a ellos sobre la desconfianza y el miedo que los alejaron de sus terruños y propiedades equivale a raspar sobre heridas sangrantes.

Ningún sinaloense tenemos la idea completa de cómo es el peregrinar de esta gente que en su mayoría se concentra en Mazatlán sin más objetivo que el de huir del terror que siembran grupos armados que prosiguen como dueños de la zona alteña de los municipios de Concordia, El Rosario y Mazatlán. Sabemos de ellos, que están entre nosotros, sin embargo no alcanzamos a acogerlos.

Ni siquiera los gobiernos federal y estatal saben de qué se trata. De saberlo estarían funcionando medidas de emergencia para atender el fenómeno de los desplazados por la violencia que adquiere rasgos de crisis humanitaria e involucra a niños, jóvenes, jefes de familias y ancianos cuyo mundo no tiene pies ni cabeza después de perderlo todo.

En esto debería centrarse Ricardo Madrid Pérez, recientemente designado titular de la Sedesol estatal, cargo en el que estuvieron antes Rosa Elena Millán, Raúl Carrillo y Álvaro Ruelas con políticas públicas tan efímeras como breve fue el tiempo que los funcionarios estuvieron a cargos de la dependencia. Madrid tendría que estar trabajando para aglutinar la ayuda del Gobernador Quirino Ordaz Coppel, del Presidente Andrés Manuel López Obrador y de los Senadores Rubén Rocha, Imelda Castro y Mario Zamora, en un plan de acción coordinado para atender a los desplazados. 

Han pasado cuatro titulares de la Secretaría de Desarrollo Social del Gobierno de Sinaloa y los desterrados de la sierra del sur de Sinaloa no han encontrado una respuesta a sus necesidades. Unos que requieren de condiciones de seguridad para retornar a sus terruños, otros que ya no volverían porque están ciertos de que los espera la muerte, la verdad es que se carece de una estrategia estructural y multiesfuerzo para la atención de estos grupos.

Ningún nivel de Gobierno podrá por sí solo dotar de vivienda, atención médica, alimentación y educación a las familias en éxodo por miedo a los criminales que se han apoderado de las rancherías de la sierra. Es el momento de visibilizar a estas víctimas que sobreviven de la embestida letal del hampa que se resiste a que el Gobierno pacifique la región alteña; por ningún motivo debe retrasarse la señal de auxilio a organizaciones internacionales para que colaboren en la solución de esta crisis humanitaria.

Infortunadamente, los Alcaldes de Mazatlán, Luis Guillermo Benítez, y de El Rosario, Manuel Antonio Pineda, proceden a insensibilizarse de esta situación bajo el argumento de que las familias desplazadas pertenecen a otros municipios y se lavan las manos ambos ediles como si no fueran sinaloenses los afectados. Esta apatía convoca a que la sociedad de todo en el estado se movilice en solidaridad con los coterráneos expulsados debido a la barbarie.

La mayoría no los notamos hasta que convivimos con ellos en su calvario. Pocos estamos enterados de que doña Chayo se aferró a volver a su jacal, al reencuentro con sus gallinas, becerros y plantas, y que al día siguiente de que regresó le dejaron un papel bajo la puerta con un mensaje escrito que le daba cuatro horas para que abandonara el pueblo.

Tampoco sabemos que a Saturnino no le pudieron cumplir el último deseo de ser velado en la tierra donde vivió toda la vida, porque cuando la familia llevaba el cadáver a su pueblo un grupo armado la interceptó y la obligó a regresar, sin nada de piedad y con bastante plomo.

 

Reverso

Si han de salir de la sierra,

Ayudemos a que, al menos,

Sientan suyos estos terrenos,

Donde los colocó la guerra.

 

Una mujer indómita

Elsa Bojórquez Mascareño ha crecido como mujer y como Síndica Procuradora de Mazatlán ante los ataques del Alcalde Luis Guillermo Benítez, que intenta desprestigiarla para vulnerar así el papel de contrapeso que ella juega frente a los excesos del Presidente Municipal. Al proponer que el Congreso del Estado no le reste sino refuerce las atribuciones a la figura de Síndico Procurador, nótese la estatura moral de quien lucha por la rendición de cuentas pagando el alto costo político que corresponde a tal valentía.

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