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Caso Javier Valdez: ¡Justicia! ¡Justicia! La Feadle y los 730 días de impunidad Observatorio

Alejandro Sicairos
15/05/2019 | 04:05 AM

alexsicairos@hotmail.com

 

El principal cuestionamiento para el esclarecimiento del asesinato del periodista sinaloense Javier Valdez Cárdenas, ocurrido el 15 de mayo de 2017 en Culiacán, es que la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos contra la Libertad de Expresión se casó con una sola línea de investigación y que si esta fracasa resultará muy difícil sacar el caso de la ruta de la impunidad en la que va. A dos años del crimen, de los cuales casi seis meses han corrido en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, lo más conveniente sería fortalecer la investigación desde las diferentes aristas que la originaron.

Todo lo que en materia de impartición de justicia se hizo durante el mandato de Enrique Peña Nieto debiera someterse a la sospecha. Con el Poder Judicial subordinado a las instrucciones de Los Pinos y los acuerdos en lo oscuro para darles tratos diferenciados a los cárteles del narcotráfico, cediéndoles el dominio a uno y simulando la gran guerra contra otros, no solo la vida de periodistas sino la de miles de mexicanos se entregó como diezmo a la alta delincuencia.

Los 730 días transcurridos desde que asesinaron a Javier Valdez han propiciado que interroguemos más sobre el fondo de ese homicidio que significó la amenaza directa al periodismo mexicano en conjunto. En el desespero por el castigo para los responsables dimos por descartadas otras hipótesis, criminalizamos incluso antes de que los jueces lo hicieran, y volvemos al mismo lugar donde estaremos este día: exigiendo justicia.

Todo comenzó en febrero de 2017. Dámaso López Núñez, conocido en el mundo del narco como “El licenciado”, había logrado que Javier Valdez elaborara una nota informativa, publicada en la edición 734 del semanario Ríodoce, en la cual se defendía de las acusaciones de traición al cártel de Sinaloa, versión que los hijos de Joaquín Guzmán Loera propapagron para evitar que López Núñez sustituyera a “El Chapo” en el mando de la organización criminal.

Mientras se trabajaba en preparar la edición, Javier Valdez recibió la petición atribuida a “Los Chapitos” de no publicar la entrevista con Dámaso, a lo cual se negó la mesa editorial. Cuando el periódico salió a la luz pública la mañana de 19 de febrero se desplegó una operación para retirarlo de circulación, acción adjudicada también a los hermanos Guzmán.

La otra información de Javier Valdez, con la que sustenta la Feadle la posible orden de los Dámasos para asesinar al reportero, se publicó en la edición 745, en la misma semana que López Núñez fue detenido en la Ciudad de México y ocho días antes de que mataran al periodista. En ella se refería al otro Dámaso, “El minilic”, como un hijo de capo que no está al nivel del progenitor, que “solo anda en fiestas y gasta lo de su papá, pero no se dice que haga trabajos de esos, de los narcos”. “Nada de eso, agrega la nota, no lo vemos como alguien que puede ocupar la posición de jefe, como su padre. Él anda de paseo”.

Enseguida, 23 de abril de 2018, ocurre la detención en Tijuana de Heriberto Picos Barraza, alias El Koala, acusado por la Feadle de ser uno de los tres probables autores materiales de la muerte de Valdez. De los otros dos, uno está preso y el otro muerto, mientras que quienes serían los presuntos asesinos intelectuales según induce la carpeta de investigación, Dámaso López Núñez y Dámaso López Serrano, están presos en Estados Unidos.

A la luz de los hechos, la conjetura ministerial del “Koala” y los Dámasos como asesinos del periodista es aceptable como una hipótesis pero no como la única. También tiene lógica lo que sostiene el titular de la Feadle, Ricardo Sánchez Pérez del Pozo, en el sentido de que los procesos judiciales no son tan rápidos como a todos nos gustaría. “Estamos en una investigación abierta. Es muy importante no decir que ya concluyó la indagatoria, aunque creo que hemos dado pasos sólidos para llegar a la total resolución de los hechos”, le dijo ayer al reportero Gustavo Castillo, del diario La Jornada.

Sin embargo, en el periodismo la que gana terreno es la impotencia. En la espera por conocer la verdad jurídica asalta la congoja de que hasta hoy no existen sentenciados ni se ha definido la autoría intelectual y ello opera como manecillas del reloj, el de la justicia, atoradas en la irresolución. Deseamos, en verdad, que la Fiscalía esté comprometida con la aplicación de la ley a los auténticos asesinos, pero desconfiar no significa rendición; expresa frustración. 

Y el periodismo mexicano y la familia de la víctima, tal como lo ha sostenido con firmeza Griselda Triana, la viuda de Javier, lo que queremos es a los verdaderos asesinos purgando la condena por el crimen que cometieron, sean quienes sean. Y esa ansiedad por estado de derecho la sustenta bien Jan Albert Hootsen, reopresentante en México del Comité para la Protección de Periodistas, al exponer que “una justicia parcial es una impunidad completa”.

Por esa razón hoy saldremos otra vez a exigir justicia. Por la falsa solidaridad que el ex Presidente Peña Nieto ofreció a los deudos y al gremio; por la esperanza de que Andrés Manuel López Obrador retome y fortalezca la investigación hasta que los culpables paguen por el crimen. Por poder un día decirle a Javier Valdez: “misión cumplida, bato”.

 

Reverso

Al menos rezar sí puedo,

Javier para que la justicia,

Vuelva libre a la noticia,

Que hoy es rehén del miedo.

 

El tercer día

Para cerrar hoy en Culiacán la Segunda Jornada Malayerba, las actividades son las siguientes: 11:00 en la Torre Académica de la UAS la presentación del libro “Narcoperiodismo”, de Javier Valdez; de 13:00 a 15:00 horas la proyección y debate del documental “Mataron a mi papá”, y a las 16:30 parte de Catedral hacia la Fiscalía la protesta ciudadana a dos años de impunidad.

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