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Claroscuros de Morena en Culiacán y Mazatlán OPINIÓN

Arturo Santamaría Gómez
10/11/2018 | 04:00 AM

santamar24@hotmail.com

 

Estrada Ferreiro y “El Químico” Benítez son los morenistas que en Sinaloa están dando mucho de qué hablar. Ninguno de los dos, a pesar de su edad, son políticos mexicanos tradicionales. Su trayectorias políticas, y también su carácter temperamental, los hace digamos que raramente heterodoxos.

Morena ideológicamente es difícil de definir. Sus críticos liberales dicen que es populista de izquierda y quizá haya algo de eso; pero en realidad es un movimiento-partido eclético, tanto en su ideología y sus estilos políticos como en su composición social. Lo he comentado en otras ocasiones: en realidad hay de todo, incluso personalidades que por su estilo y decisiones políticas se inclinan más bien a la derecha, como Estrada Ferreiro. O por sus preferencias sociales, como “El Químico”, que parece sentirse más cómodo con los empresarios que con las mujeres y hombres de chanclas Sandak. Al menos eso pareció cuando, en su presentación pública como Alcalde, a unos les obsequió tacos de birria y tejuino en platos y vasos desechables en la Plazuela de la República, y a otros finos vinos y manjares del mar en un bello jardín privado con  vista espectacular hacia el Pacífico. Unos comían parados y otros cómodamente sentados. Si las imágenes transmiten símbolos y conductas, ustedes den su opinión. El inconsciente de “El Químico” refleja preferencias y hace política a su modo.

Aparte de sus presentaciones públicas inaugurales, una impositiva y faraónica en Culiacán, y la otra reveladora en su dualidad simbólica, fifís-la raza en Mazatlán, un rasgo todavía más importante que los anteriormente descritos, es la conformación de sus gabinetes.

Según los propios morenistas de Culiacán, Estrada Ferreiro compuso su equipo de trabajo con una aplastante mayoría priista y se preguntan ¿dónde quedó Morena? Para los militantes de base de este partido, el PRI no dejó la alcaldía sino que entró por la puerta de atrás con máscara para despachar por delante. ¿Dónde quedó la cuarta transformación? ¿Dónde está la izquierda?

Algunos comentaristas han querido comparar la incorporación de ex priistas al equipo de AMLO con lo que está haciendo Estrada Ferreiro, pero en los dos procesos hay marcadas diferencias. La mayoría de los ex tricolores que acompañan al caudillo de Macuspana rompieron hace tiempo con los hijos de Calles y participaron decididamente en la campaña, mientras que varios de los priistas del Alcalde culichi, sino es que todos, hicieron campaña por su partido hace escasas semanas y seguramente conservan sus credenciales de adscripción.

“El Químico”, por su parte, ha dividido sus preferencias entre priistas y panistas; más concretamente entre jorgeabelistas y feltonistas. El gabinete de Guillermo Benítez Torres, salvo honorables distinciones, está predominantemente constituido por prianistas, y más específicamente con miembros de esos dos grupos partidarios, quienes han sido constantemente criticados por fuertes sospechas de corrupción.

¿Por qué desconfían o desprecian Estrada Ferreiro y Benítez Torres a los miembros de Morena? Una hipótesis: porque ambos son morenistas pero no de izquierda, lo que confirmaría la hipótesis del tutifruti ideológico que conforma a Morena, al menos en Sinaloa; pero además, porque los morenistas no son ni de las elites políticas ni sociales.

Ahora bien, ambos, o al menos dos de sus funcionarias, han hecho declaraciones políticas importantes. Por ejemplo, la Oficial Mayor del Ayuntamiento de Mazatlán, Verónica Bátiz Acosta, el miércoles pasado denunció que tres funcionarios del pasado gobierno ganaban 30 por ciento más que el Presidente Municipal Joel Bouciéguez, lo cual evidentemente era una ilegalidad. Por otra lado, el mismo día, Martha Mendívil, responsable de Comunicación Social del mismo Ayuntamiento, reveló que el pasado gobierno gastó en 2018 la friolera de 20 millones de pesos en imagen, publicidad y medios, tres veces más de lo que destinó anualmente al Instituto Municipal de la Juventud o el doble de lo asignado al Instituto Municipal de las Mujeres.

Este tipo de declaraciones relevantes se han hecho al inicio de cada gobierno municipal por otros alcaldes, pero hasta ahí llegaron. Es importante que Morena ahora lo haga, pero si todo queda en ruido mediático no va a hacer otras cosa que imitar a los partidos que ya han encabezado el Ayuntamiento, e imitarán el gatopardismo de siempre.

Habrá que esperar unos cuantos días y ver cómo actúa en realidad el gobierno de “El Químico”. Si hay consecuencias legales en estos casos y otros, a pesar de los mensajes simbólicos contradictorios y de un gabinete dominado por los prianistas, Benítez Torres podrá decir que lo más importante son los actos de gobierno y no lo demás.

Estrada Ferreiro la tiene más complicada, porque además de ordenar su cabeza y someter su temperamento, tiene que enfrentar el enorme descontento de numerosas tropas morenistas. Por lo pronto, tiene una huelga de hambre a las puertas de sus oficinas.

Este es realmente un hecho inusitado. No ha pasado ni una semana y el ex Subprocurador de Toledo Corro, su mentor político, ya soliviantó a media ciudad. Las pocas decisiones acertadas que ha tomado, como la de sanear la relación con los medios, se ven opacadas por otras declaraciones y acciones nada halagüeñas.

Al menos en las dos ciudades más importantes de Sinaloa, Morena está decepcionando. Para empezar, al círculo rojo, es decir, al sector de la opinión crítica; pero si pronto llegan al verde, o sea el de los seguidores que han sido incondicionales, estarán desgastando muy tempranamente a un proyecto político que encabeza López Obrador y que tardó largas décadas en construirse. 

 

Posdata

¿Por qué  se asustan algunos comentaristas de que el próximo gobernante polemice, y duro, con algunos periodistas? No hay porque temer a los gobernantes ni a la discusión con ellos.  Si censura, entonces sí, al unísono habrá que responder.

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