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Cortar la rama Éthos

Rodolfo Díaz Fonseca
12/09/2019 | 04:05 AM

rfonseca@noroeste.com
@rodolfodiazf


Ser auténtico y original tiene sus consecuencias, pero es la única manera de realizarnos como personas. Muchas veces pretendemos ser copias de otros individuos con el propósito de ser aceptados por algún determinado clan o grupo. Pero, a la larga, nos frustramos y despersonalizamos porque no desarrollamos nuestras propias potencialidades.

En otras ocasiones, nos dejamos enclaustrar por nuestros miedos y apegos. Tememos soltarnos y cortar toda dependencia porque queremos experimentar seguridad, protección y comodidad. Sin embargo, se trata de una quimera que pronto se desmorona, porque nos sentimos incompletos, vacíos e insatisfechos.

La escritora Isha, en su libro ¿Por qué caminar si puedes volar?, relata esta historia: Había una vez un rey que recibió como regalo dos magníficos halcones de Arabia. El rey entregó las preciosas aves al maestro de cetrería para que las entrenara.

Pasaron los meses y un día el maestro de cetrería informó al rey que uno de los halcones estaba volando majestuosamente, planeando alto en los cielos, pero el otro halcón no se había movido de su rama desde el día que llegó.

El rey convocó a curanderos y hechiceros de todas las tierras para atender al halcón, pero ninguno pudo hacer que el ave volara. Habiéndolo intentado todo, el rey pensó: “Tal vez necesito a alguien que esté más familiarizado con la vida del campo para que entienda la naturaleza del problema”. Entonces le dijo a su corte: Vayan a buscar al granjero.

A la mañana siguiente el rey se emocionó al ver al halcón volando muy alto sobre los jardines del palacio y dijo: Tráiganme al hacedor del milagro.

Cuando el granjero llegó, le preguntó: ¿Qué hiciste para que el halcón volara? El granjero respondió: Fue fácil, majestad. Simplemente corté la rama.

¿Corto la rama? ¿Vivo aferrado y dependiente?

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