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Deben mucho, gastan mucho y aportan poco (no son los hijos millennial) DESDE LA CALLE

Iliana del Rocío Padilla Reyes
20/07/2019 | 04:00 AM

No hay suficiente dinero; es un hecho al que se enfrentan los gobernadores y sobre todo los alcaldes respecto a la partida presupuestaria y a las nuevas prioridades en el gasto público. Ya lo había advertido Urzúa, exsecretario de Hacienda: es urgente que los gobiernos locales se apliquen con la recaudación fiscal ante el presente y próximo escenario económico y político.

No obstante, la crisis en las finanzas de muchos de los estados y de casi todos los municipios no llegó con la austeridad en la Cuarta Transformación, sino que responde a una historia de dependencia de las alcaldías de los fondos federales. Los municipios son perezosos para recaudar, prácticamente regalan o negocian en corrupción el valor que generan los recursos, infraestructura y bienes municipales, se endeudan, hacen muy malos negocios y malgastan lo que reciben. Podríamos compararlos con el hijo “prodigo” que derrocha, no produce lo suficiente, y además regresa a pedir más.
Los municipios son los que menos recaudan impuestos y sí gastan mucho; desde el 2000 las transferencias desde la Federación se incrementaron más del cien por cierto sin presentar los resultados esperados: gran parte de los fondos federales, como han sido instrumentalizados, no ayudan a disminuir algunos de los indicadores de pobreza como la desigualdad salarial, esto porque “estimulan la dependencia fiscal (de los municipios) y el proteccionismo, reduciendo los incentivos de incrementar la recaudación fiscal” (Carmona y Caamal – Olvera, 2008). La deuda de los municipios en el primer trimestre de 2018 ascendía a más de 50 mil millones de pesos.
Se avecinan una serie de reformas desde la Federación que proponen atender la problemática de recaudación de los municipios. Una de las recomendaciones de instituciones como el IMCO ha sido que los municipios fortalezcan las capacidades de las áreas involucradas en temas fiscales, de catastro y desarrollo urbano. Y las advertencias por parte de los especialistas se refieren, ya desde hace mucho tiempo, a la necesidad de cambiar los esquemas fiscales en los ayuntamientos porque son costosos, generan pocos recursos y son altamente inequitativos, en pocas palabras, son sistemas muy burdos, poco inteligentes. La semana pasada tuve la oportunidad de reunirme con funcionarios de gobiernos municipales en el bajío, donde algunos alcaldes panistas, en conjunto con empresarios industriales, ya están alertas ante la crisis y buscan cómo prepararse.
En Sinaloa, los tres municipios principales, que además son morenistas, no han demostrado que están preparados para las nuevas estrategias y parecen confiarse en el esfuerzo que se hace desde el Gobierno del Estado. Las respuestas requeridas por parte de los municipios deberían empezar por asumir una mayor responsabilidad de sus finanzas, actualizar o contribuir de manera importante en la actualización del catastro, en especial del padrón de contribuyentes, así como en la valuación de las bases gravables. Es importante la fiscalización de evasores y de los que declaran por debajo de lo que corresponde.
Por otra parte, es necesario que se implementen nuevas y poderosas fuentes de financiamiento, como se hace en muchos otros países y como lo plantea la Nueva Agenda Urbana de Habitat. En este sentido, destaca la gestión de la valorización inmobiliaria, que en la actualidad, o se escapa entre los dedos de los municipios que ni siquiera saben que existe, o se concreta en enormes cuotas de corrupción, cuando sí lo saben.
Todo lo anterior tendría como objetivo ser más eficientes y justos en la recaudación, y también, empezar a asumir su responsabilidad política. Se requerirá que los alcaldes tomen las recomendaciones de las organizaciones y expertos, y se pregunten si sus funcionarios están capacitados para recibir los cambios, y si tienen la información / formación necesaria. Se deben plantear estrategias inteligentes, con una correcta socialización de estos cambios y establecer acuerdos con los sectores involucrados.
Algunos municipios ya se preparan para actuar y aprovechar lo mejor de las reformas; con suerte serán reconocidos como los innovadores. Otros seguirán durmiendo en sus laureles, en la misma dinámica de cada año: tocar la puerta federal como hijo “pródigo”.
liana_pr@hotmail.com

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