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El cambio necesario Éthos

Rodolfo Díaz Fonseca
13/08/2019 | 04:00 AM

rfonseca@noroeste.com
@rodolfodiazf

 


El espectáculo que ofrece el mundo no es agradable. Las noticias funestas y catastróficas llenan las planas de los periódicos y los segmentos de los diversos medios de información, así como de todas las redes sociales.

Urge cambiar las cosas: la violencia, egoísmo, avaricia, crímenes, odio y resentimiento no pueden seguir siendo los motores de la historia.

Lo lamentable es que casi todos pensamos que son las demás personas las que deben cambiar, sin caer en cuenta de que el cambio fundamental es el propio. Nos erigimos en jueces que dictan severa sentencia sobre las culpas ajenas, sin percibir el costal de miserias y defectos que arrastramos.

Mahatma Gandhi lo dijo muy claro: “Tú debes ser el cambio que quieres ver en el mundo... Como seres humanos, nuestra grandeza reside no tanto en poder rehacer el mundo, sino en la posibilidad de rehacernos a nosotros mismos”.

Muchos siglos antes, el sabio Bayazid Bastami dijo: “De joven yo era un revolucionario y mi oración consistía en decir a Dios: ‘Señor, dame fuerzas para cambiar el mundo’.

“A medida que fui haciéndome adulto y caí en la cuenta de que me había pasado media vida sin haber logrado cambiar a una sola alma, transformé mi oración y comencé a decir: ‘Señor, dame la gracia de transformar a cuantos entran en contacto conmigo. Aunque sólo sea a mi familia y a mis amigos. Con eso me doy por satisfecho’.

“Ahora, que soy un viejo y tengo los días contados, he empezado a comprender lo estúpido que yo he sido. Mi única oración es la siguiente: ‘Señor, dame la gracia de cambiarme a mí mismo’.

“Si yo hubiera orado de este modo desde el principio, no habría malgastado mi vida”.

¿Cambio mi mundo? ¿Combato mis errores, miserias y defectos?

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