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El incendio de una biblioteca Éthos

Rodolfo Díaz Fonseca
09/02/2018 | 04:07 AM
Hay tragedias que uno desearía que jamás hubieran sucedido. Una de ellas es la destrucción de la biblioteca de Alejandría, en la que se perdió un gran acervo cultural.
 
Sin embargo, existen actualmente otras bibliotecas que continuamos sin valorar y aquilatar: la sabiduría de los adultos mayores, como acentuó Ernesto Sábato en su escrito testamentario titulado Antes del fin.
 
“Sí, escribo esto sobre todo para los adolescentes y jóvenes, pero también para los que, como yo, se acercan a la muerte, y se preguntan para qué y por qué hemos vivido y aguantado, soñado, escrito, pintado o, simplemente, esterillado sillas”, señaló.
 
“Quizás ayude a encontrar un sentido de trascendencia en este mundo plagado de horrores, de traiciones, de envidias; desamparos, torturas y genocidios. Pero también de pájaros que levantan mi ánimo cuando oigo sus cantos, al amanecer; o cuando mi vieja gatita viene a recostarse sobre mis rodillas; o cuando veo el color de las flores, a veces tan minúsculas que hay que observarlas desde muy cerca”.
 
Precisó que los adultos mayores son bibliotecas vivientes totalmente descuidadas por las generaciones jóvenes. “En las comunidades arcaicas, mientras el padre iba en busca de alimento y las mujeres se dedicaban a la alfarería o al cuidado de los cultivos, los chiquitos, sentados sobre las rodillas de sus abuelos, eran educados en su sabiduría; no en el sentido que le otorga a esta palabra la civilización cientificista, sino aquella que nos ayuda a vivir y a morir; la sabiduría de esos consejeros, que en general eran analfabetos, pero, como un día me dijo el gran poeta Senghor, en Dakar: “La muerte de uno de esos ancianos es lo que para ustedes sería el incendio de una biblioteca de pensadores y poetas”.
 
¿Valoro y respeto estas bibliotecas?
 
rfonseca@noroeste.com

 

@rodolfodiazf
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