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El indicador incontestable: no se mueve el dinero La Nueva Nao

Alfonso Araujo
16/06/2019 | 04:06 AM

La economía de nuestro país tiene unos cuantos problemas en este momento, como se podrá haber dado cuenta mi amable lector. Economistas mucho más cultos que yo, como Macario Schettino y Sergio Negrete, han subrayado muchos de ellos en los últimos meses y aquí haré un brevísimo resumen en tres puntos principales: el problema macro, el problema del entorno global y el problema micro.
El problema de la economía macro es el más complejo de explicar porque implica muchos indicadores y sus interconexiones, que resultan abstrusos para la persona promedio y le parecen muy alejados de su experiencia y hasta contraintuitivos. De manera muy simplificada y sin entrar en tecnicismos: existe un manejo errático de temas económicos nacionales, en específico planeación a mediano plazo (por ejemplo, los proyectos grandes como el NAIM y Dos Bocas). Este manejo errático causa incertidumbre en los mercados porque no saben bien a bien qué esperar, y la incertidumbre es veneno puro para las inversiones: el resultado es que quienes piensan en invertir en México empiezan a pensarlo dos veces. Podemos verlo en la degradación de la calificación de deuda de Pemex. Si esta pérdida de confianza empeora, y por lo que se ve sí puede hacerlo, estaríamos viendo un escenario muy dramático de recesión formal (ya estamos en recesión técnica).
El problema del entorno global es que, a diferencia de 1995, cuando tuvimos la última crisis catastrófica, no tenemos en EEUU un aliado como el expresidente Bill Clinton que en aquel entonces pasó sobre su propio congreso para apoyar económicamente a México. Aunado a esto, hoy en día existe una red de vehículos de deuda interna y externa que no existía en ese momento y que podría ser afectada gravemente y agudizar la crisis.
El problema micro es el más visible y accesible: a nivel de cancha no se mueve el dinero. En un ambiente estable, un negocio prefiere arriesgar capital y no perder ventas; así, compra inventario para poder surtir a su mercado en todo momento y el dinero circula. Pero eso no está pasando: en un entorno inestable la gente prefiere incluso perder ventas a arriesgar su capital. ¿Por qué? Porque observa alto riesgo a su alrededor y quiere contar con liquidez inmediata en caso de que pase algo. Esta actitud se traduce necesariamente en acciones de preparación, que implican contracción de proyecciones de crecimiento y lo peor: recorte de empleo.
Gracias a @Azafran_ConMiel por su contribución.

El autor es académico ExaTec y asesor de negocios internacionales radicado en China
alfonsoaraujog@gmail.com
 
 
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