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El Pediátrico, la indolente cara del mal Gobierno Opinión

Jesús Rojas Rivera
09/02/2018 | 04:04 AM
Las imágenes le rompen el corazón a cualquiera, son niños y niñas pacientes del área de oncología del Hospital Pediátrico de Sinaloa protestando junto a sus padres por atención médica, por tratamientos contra sus enfermedades, que son de por sí una pesada carga para sus pocos años. ¿Cómo puede el Gobierno llegar al rostro más infame de la ineficiencia? ¿No le dolerá a Messina o al Gobernador ver los pequeños rostros desesperados en una doble lucha? ¿Indolencia o incapacidad? ¿Puede la corrupción más que el Gobierno?
 
La negra historia del Hospital Pediátrico de Sinaloa no comienza hace unas semanas, el camino al decadente estado en el que se encuentra comienza en el momento en que cambia su figura jurídica de Organismo Descentralizado administrado por un patronato de la sociedad civil, para convertirse en un apéndice más de la quebrada Secretaría de Salud en enero de 2017.
 
A principios de la presente legislatura, Quirino Ordaz pidió cambiar el esquema de administración y gobierno del hospital infantil, justificando la crisis por la que pasaba el nosocomio en una serie de irregularidades dadas en el Gobierno de Mario López Valdez. Pidió a sus legisladores cambiar el esquema para que la Secretaría de Salud tomara el control, argumentando que eso mejoraría el nivel de atención, la infraestructura y la cobertura en medicamentos. Falso al tiempo.
 
La estrepitosa caída del Pediátrico viene a confirmar lo que pocas pero firmes voces dijeron en los escasos debates previos a la coronación de un capricho gubernamental: “Si el Gobierno le mete la mano al Pediátrico, será el inicio del fin”. Y así fue, desde enero del año pasado la pus comenzó a brotar, en la cancelación de servicios hospitalarios, en la deficiente atención a los pequeños pacientes, hasta llegar al colmo, la interrupción de las terapias médicas por falta de recursos.
 
La Diputada Tania Morgan es una de las legisladoras que se opuso abiertamente al paso de un esquema a otro, lo dijo en tribuna y a diversos medios de comunicación. Hoy reflexiona: “Me duele decir que el tiempo me terminó dando la razón”, me lo dice con una voz entristecida, cuando me cuenta que el problema que se vislumbraba era de consecuencias previsibles al tener una Secretaría de Salud sumida en deudas y plagada de actos de corrupción. 
 
Cuando los medios de comunicación llegan con Alfredo Román Messina, evade las preguntas y pide a los reporteros que estas se las hagan al Gobernador. No da respuestas porque no las tiene, el titular de los servicios de salud en el estado es incapaz de resolver la crisis del Pediátrico, afirma que no es su culpa y por ello tampoco su obligación solucionar.
 
Y así van, de funcionario en funcionario, la danza de las culpas y los señalamientos mentirosos mientras los pequeños pacientes de aquel hospital padecen las consecuencias poniendo en riesgo sus esperanzas de vida. 
 
Mientras Quirino y Alfredo Román se empeñan en señalar viejos culpables, la bomba les truena en la mano, la crisis muestra la peor cara de la negligencia y demuestra una vez más que la corrupción es también asunto de vida o muerte. 
 
Hace ocho días doctores, enfermeras y personal administrativo del HPS protestaron contra el Gobierno por sus condiciones de trabajo, sin parar labores hicieron presente su inconformidad. Hoy son los pequeños pacientes y sus padres los que alzan la voz contra la ineficiencia y la decadencia de un hospital que fuera en otros tiempos un orgullo para Sinaloa.
 
Mientras se ponen de acuerdo las autoridades, los niños y niñas del Pediátrico seguirán esperando a que las cosas mejoren, a que el Gobierno se decida a cumplir con su tarea, y los funcionarios dejen de evadir su responsabilidad. Nosotros no podemos hacer más que protestar con ellos, que los pacientes y sus familias sientan la solidaridad de todos nosotros que tenemos la fortuna de la salud. Para cada uno de los padres del Pediátrico un abrazo solidario, no puedo imaginarme su desesperación y angustia. No están solos, miles de sinaloenses estamos con ustedes.
 

 

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