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El principio del orden en las políticas de Gobierno Opinión

Rafael Morgan Ríos
22/06/2019 | 04:04 AM

cp_rafaelmorgan@hotmail.com


En la declaración de principios del PAN se incluye un principio fundamental para el buen gobierno del País al que se denominó “Orden”: “La miseria y la ignorancia son fruto del desorden moral y económico… sólo podrán ser evitadas si la nación es ordenada rectamente…”; además, este concepto se relaciona con los demás principios, así por ejemplo, en el principio de “Nación” cuya vida y destino no se logrará en un “estado social desordenado”; y en el principio de “Libertad” se sostiene que siempre que el Estado ha pretendido dominar las conciencias “subvierte el orden social…”.


No puede ser de otro modo, pues la vida en sociedad debe realizarse en forma ordenada, de lo contrario se viviría en eterno conflicto; lo mismo puede decirse sobre el orden en la política, pues aunque los partidos se enfrentan electoralmente casi hasta la enemistad, lo deben hacer atendiendo un orden jurídico y un orden social. Igualmente en las actividades gubernamentales se espera, se acepta y se exige que haya un orden en los fines y en la forma de gobernar.


El orden debe establecerse desde el estado de derecho, no sólo en cuanto al conjunto de leyes que rigen todas las actividades de gobernados y gobernantes, leyes aprobadas y aceptadas por una mayoría de ciudadanos, elaboradas a través de un procedimiento ordenado y conocido por todos. Pero una vez establecida esa estructura legal, debe existir el compromiso de todos de “cumplir y hacer cumplir esas leyes”, en forma ordenada.


A partir de este orden en el estado de derecho, se espera que todas las políticas de gobierno se lleven a cabo atendiendo a ese orden legal, de modo que los ciudadanos, organizados o individualmente, cooperen en los actos del gobierno de modo que se logre el “cogobierno”. Los ciudadanos, las organizaciones, las instituciones y el propio gobierno, no pueden actuar con eficiencia si hay desorden, si no se cumplen las leyes, si no se respeta la vida, la seguridad, la salud, la economía o la educación de las personas. Un gobierno sin leyes es anarquía y un gobierno que no respeta las leyes es dictadura.


¿Qué es lo que se está viviendo actualmente en México? Queda al criterio del lector, después de analizar, si hay orden o si por lo menos hay políticas claras de gobierno.


En el área de seguridad no se aprecia que exista alguna política ordenada, pues el Presidente, que criticó duramente la presencia del ejército en las calles, después aceptó que se quedara y ahora lo integra a una “Guardia Nacional” que, de inicio, le endilgan también el control y detención de los migrantes en la frontera sur; pero no se habla de reforzar la política federal y menos las policías estatales y todavía menos las municipales y no se procura comprometer a los gobernadores y presidentes municipales. La Guardia Nacional va a estar muy ocupada además en “espantar” a los huachicoleros, pues no los puede reducir ni en defensa propia; tiene que cuidar los ductos e instalaciones de Pemex y la CFE; tiene que cuidar trenes, carreteras y caminos y sustituir a los cuerpos policiacos estatales que no funcionan o son cómplices de los delincuentes.


No se tiene la intención de hacer frente a la delincuencia organizada, excepto la barbaridad de no combatirlos (por lo menos que paguen impuestos sobre las tremendas ganancias que obtienen). No hay estrategias de inteligencia criminal, lavado de dinero negro, tráfico de armas, laboratorios y tráfico de drogas, así como detención y juicio de los asesinos en su lucha por el control de territorio y mercado en el consumo y tráfico de enervantes. En síntesis, no parece que haya una política sobre seguridad que permita a los ciudadanos vivir y dormir tranquilos.


En varias ocasiones ha expresado el Presidente de la República que Felipe Calderón todo lo que hizo fue “golpear el avispero” y después ya no pudo controlar la situación, pero hay que decir que se implementó una política completa, pues no sólo se llamó al Ejército ante los grupos fuertemente armados de delincuentes, sino que se reforzó a la Policía Federal, se otorgaron recursos a los gobiernos de los estados, se aprehendió a los principales capos; se destruyeron plantíos y se bloquearon las rutas de las drogas y las armas. Los avisperos ahí estaban y estaban haciendo daño con la complacencia de la autoridad, que no estaba cumpliendo con la Constitución que le ordena dar seguridad a los ciudadanos.


Luego se comentará sobre el orden en otras políticas públicas.

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