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El talón de Aquiles EDITORIAL

Editorial
08/11/2019 | 04:04 AM

Las administraciones municipales tienen muchas deficiencias: les falla la cobertura en seguridad pública, el alumbrado nunca es suficiente, el servicio de recolección de basura no alcanza y el agua la entregan cuando pueden y tienen para pagar la luz.

Los gobiernos locales aún no han aprendido a administrar. Salvo algunas excepciones, muchos de ellos son ineficientes a la hora de cobrar y nada cautelosos cuando de gastar se trata.

Al cierre del año, la mayoría de esos gobiernos, como ocurre en Sinaloa, están sin los recursos suficientes para atender las necesidades básicas de operación: deudas por saldar, salarios por cumplir y servicios que no se pueden suspender.

Y el problema se ha vuelto cíclico. Para cumplir con ese tramo, las administraciones locales deben recurrir a los préstamos, a los adelantos y con el paso de los años, el dinero que administran se vuelve insuficiente para atender todos sus compromisos.

Al ser el nivel de Gobierno más cercano a la gente, a donde llegan los reclamos y a donde se exige que se cumplan los servicios, algo debe transformarse para que se conviertan en entidades más eficientes.

Hay casos excepcionales, principalmente en las grandes ciudades, a fuerza de compromisos que cumplir, se han vuelto más eficientes para administrar los recursos y en profesionalizar sus servicios.

No ha ocurrido así con los municipios más pequeños, donde cada ciclo de gobierno inicia una nueva etapa de improvisación con las deficiencias que ello conlleva.

Hacen falta compromisos de todos los niveles de gobierno para que los entes municipales se vuelvan más administrativos y menos políticos, es decir, que aprendan a cómo recaudar, cómo administrar y cómo cumplir con los compromisos adquiridos al gobernar.

Hacen falta, también, más recursos provenientes de las participaciones federales, que permitan también tener más certeza en las finanzas que administran. Y urgen también sanciones, a aquellas entidades municipales que gastan y se endeudan más de los recursos que obtienen. Entonces, los finales de año podrán ser diferentes.

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