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Embarazo adolescente, el aspectos doloroso del Día de las Madres Visor Social

Ambrocio Mojardín Heráldez
14/05/2019 | 04:05 AM

@Ambrociomojardi

amojardin@gmail.com 

 

 

El viernes festejamos el Día de las Madres, la segunda fiesta mexicana más popular de todas. Una fiesta que disfrutamos pero poco conocemos de su origen e historia. ¿Dónde y por qué nació? ¿Qué significado tiene? ¿Qué condiciones sociales hay relacionadas con el festejo, que vale la pena analizar y atender?

El Día de las Madres tiene antecedentes controvertidos, pero en él se reconocen al menos dos razones muy importantes. La primera está conectada con festejos sociales y religiosos de la antigua Grecia, que se fueron consolidando en el mundo gracias a la Iglesia católica. La segunda está asociada a decisiones políticas, que intentaban contrarestar el arrastre de los movimientos feministas y la lucha por los derechos de las mujeres, incluyendo los relacionados con el ejercicio de la maternidad. 

Quizá relacionado con el uso social del festejo, la fecha del Día de las Madres es diferente en el mundo. Mientras nosotros lo hacemos invariablemente el 10 de mayo, en otros países lo festejan en fechas cambiantes. Por ejemplo en Estados Unidos lo festejan el segundo domingo de mayo, mientras en Panamá lo festejan el 8 de diciembre, relacionado con el festejo católico de la “Inmaculada Concepción”. 

En nuestro país, el festejo se ve como la oportunidad para hacer patente para las mamás el reconocimiento, el respeto, la admiración y el amor de sus hijos. Con variantes, lo común es que en ese día las expresiones de aprecio para las mamás sean abiertas y afectivamente intensas. Una práctica que debiera sostenerse durante todo el año. 

La ocasión debe tomarse con júbilo y convertirla en un experiencia positiva. Sin embargo, junto a ello hay que tener presente, que hay problemas sociales relacionados con la maternidad que duelen y hay que enfrentar con decisión.

Uno de ellos, con expresiones preocupantes, es el de los embarazos no deseados en las menores de edad. A pesar de programas de “orientación” y “apoyo”, México sigue siendo el país de la OCDE con más alto índice de embarazos adolescentes. 

Datos del INEGI y del Sistema Nacional de Salud indican que al menos 1.7 de cada cinco embarazos de adolescentes entre los 10 y los 19 años de edad son no deseados. Esta alarmante cifra puede, de acuerdo con el Instituto Nacional de Perinatología, elevarse hasta el 30 porciento en algunos estados como Nayarit, Chiapas y Veracruz. 

Los mismos datos revelan que al menos 77 de cada mil nacimientos son de jóvenes entre 15 y 19 años de edad. Todavía más preocupante, los embarazos muy tempranos, de 10 a 14 años llevan un aumento escandaloso, con casi 27 por ciento de todos los nacimientos.

En Sinaloa el problema también es grave y tiene expresiones a la alza, con tendencias a ponernos en los primeros lugares. El porcentaje que alcanzaba el 18 por ciento en 2004 en 2009 rebasó el 21 y para 2018 llegó hasta el 23.  

SIPINNA reveló recientemente que, tan solo en el último año, se han registrado 259 embarazos de niñas y adolescentes entre los 10 y 14 años. Un resultado de la actividad sexual prematura y la carencia de educación sexual en prácticamente todos los sectores sociales.

Los registros de múltiples instituciones de salud revelan que las razones más comunes de los embarazos adolescentes son: 1) La curiosidad y la presión del grupo por iniciar la actividad sexual, 2) Los mitos acerca de los anticonceptivos, 3) La falta de guía parental y, 4) La información errada, o creencias, sobre el sexo.

Por lo regular, los efectos del embarazo adolescente son radicales y muy negativos, tanto para ellas como para sus bebés y las familias de origen. Según la Secretaría de Salud, lo que las madres adolescentes enfrentan es: a) Conflictos con sus familias, b) Abandono de la pareja, c) Deserción escolar, d) Dificultades para conseguir empleo, e) Discriminación, f) Depresión, y g) Abuso y explotación sexual. Circunstancias negativas para su desarrollo personal y para el cumplimiento de su función como madres.

Qué bueno fuera que celebrar el Día de las Madres no estuviera contaminado con casos como estos, pero lamentablemente así estan las cosas. Reconocerlo es una obligación y atenderlo es algo más que urgente. 

No se trata de “aguadear” la alegría que acompaña al festejo, pero Ustedes estarán de acuerdo en que frente al problema del embarazo adolescente no hay mucho timepo que perder. La gravedad del problema es una invitación a gritos para que iniciemos los programas que lo terminen en el más corto plazo.

Urge que trabajemos con las mujeres y con los varones de nuestra familia para que la educación sexual suba de nivel. Intensifiquemos la orientación, particularmente con nuestros varones adolescentes y jóvenes. Hablémosles abiertamente sobre la masculinidad y las formas responsables de ejercerla; de lo indispensable de ver la sexualidad con responsabilidad y de la obligación de usar anticonceptivos para evitar embarazos o enfermedades.

Aprovechemos los circulos de amistad con el mayor número de personas para tratar seria y responsablemente temas como éste. Apoyemos los programas oficiales y no confiemos en que ya otros están tratando el problema, los datos dicen que no están siendo suficientes. ¿O Usted que opina?

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