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En defensa de Gabriela Soto. Agresión al estilo PAS-Cuén Observatorio

Alejandro Sicairos
06/06/2018 | 04:00 AM
Es brutal la agresión dirigida a la periodista Gabriela Soto y dardo envenenado a la vez contra el ejercicio del periodismo responsable y profesional. Bestial por parte de quienes la ordenaron y la ejecutaron, plenamente identificados por el modus operandi que los vincula con el Partido Sinaloense y su dirigente Héctor Melesio Cuén Ojeda.
 
Es probable que Cuén haya criado cuervos que ahora quieran sacarle los ojos a él. Lo van metiendo, conflicto tras conflicto con periodistas y medios, a una senda sin retorno hacia la intolerancia propia de hace siete décadas cuando disentir con los políticos se pagaba con la vida misma.
 
También es posible que ese sicariato de la infamia esté orillando al candidato a Senador por los partidos PAN, PAS y PRD a la frontalidad contra el periodismo insumiso, en los últimos manotazos de desesperación que, ojalá, se sostengan en la difamación y no pasen a consecuencias mayores para el gremio de comunicadores.
 
Si son sus gatilleros de la injuria, lo están inviabilizando para asumir cualquier cargo de elección popular, poniéndole en la mano el arma que a través de las redes sociales y la telefonía celular pretende aniquilar el disenso. ¿Aparte de temerle al crimen organizado que ya cobró una cuota muy fuerte al periodismo en Sinaloa, debemos cuidarnos también de los políticos?
 
Lo van a negar, por supuesto, como cobardía añadida al de por sí doloso intento por desprestigiar a la periodista. Es la naturaleza del medroso refugiarse detrás de sus despojos cuando se ve descubierto. Ya los conocemos. Solo deseamos que disparen únicamente insultos, no balas.
 
A Gaby Soto no le hacen nada. Se trata de una reportera íntegra que posee el respeto en el gremio ganado por su incursión en el periodismo de investigación. Al contrario, las arremetidas insultantes, por venir de quienes se asumen como defensores a ultranza de Cuén, honran a quien las recibe tanto como envilecen a los que las arrojan.
 
Por esa razón es inevitable que las agresiones que lanzan los pasquineros pro cuenistas desde la cobardía del anonimato se regresen en efecto boomerang contra Cuén. Invertirle a la calumnia es un pésimo negocio porque se alimenta a engendros que tarde o temprano se abalanzarán contra el que los cría.
 
Por lo demás, el periodismo sinaloense ha resistido a mentalidades y vocaciones intolerantes. Estas proceden a debilitarse cuando el amo se cansa de sus propios monstruos, o los esperpentos deciden devorar a su dueño. Una u otra cosa está por ocurrir; tengamos calma mientras sucede.
 
Es una situación que se ha expuesto a organizaciones internacionales que defienden las garantías individuales. En una ocasión la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos convocó a reunión en Culiacán para analizar riesgos del periodismo y la preocupación se centró en el peligro que emana de partidos y caudillajes de talante autoritario.
 
Y los asistentes les pusimos nombres para que al menos, llegado el momento, la CIDH sí sepa quiénes fueron. Habrá que nombrarlos ahora ante la Fiscalía General del Estado, Gobierno de Sinaloa y comisiones de derechos humanos, porque de seguro se volverán más soberbios y de la altanería pasarán a las barbaridades. 
 
Re-verso
Para conocer sus planes,
Basta con solo dos pistas:
Le pone alas a alacranes,
Y mordazas a periodistas.
 
La pizza y el diez
Da pena que el voto se cotice en la UAS a un pedazo de pizza o la calificación aprobatoria. Y por el bien de la casa de estudios no es momento para que se ande por las ramas la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales en la investigación de las denuncias que por un lado formulan estudiantes y maestros, y por otro el Rector Juan Eulogio Guerra Liera, sobre actos de coacción electoral.
 

 

alexsicairos@hotmail.com 
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