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Estrada Ferreiro: ya es hora de irse. El político que a fuerzas es Alcalde Observatorio

Alejandro Sicairos
10/09/2019 | 04:11 AM

alexsicairos@hotmail.com

 

Está cerca el momento de que el Alcalde Jesús Estrada Ferreiro determine el destino de su gobierno en Culiacán. Ya está en la encrucijada de ejercer el cargo como la ley lo establece y sin la visceralidad propia de un tirano, o que el Movimiento Regeneración Nacional sienta tanta vergüenza por el fallido experimento de poder que decida destituirlo para rescatar lo que pueda de la confianza que los electores depositaron en ese partido.
También ha terminado la cuenta regresiva del Congreso del Estado, de los Diputados federales y Senadores sinaloenses, y del mismo Presidente Andrés Manuel López Obrador, para que dejen de solapar este modito de ejercer puestos de elección popular que contribuye al desgobierno. Si Estrada no renuncia a la Alcaldía, como último barrunto de dignidad, que las instituciones lo obliguen a irse.
En los círculos de decisión de Morena se habla en voz baja de la pena que les causa el destartalado estilo de Estrada Ferreiro, quien cada día parece más molesto con el error político que lo llevó a la Presidencia Municipal. Se nota que en el Edil reside un profundo resentimiento contra los cualiacanenses por forzarlo electoralmente a que accediera a un puesto al que quizá ni en sus mejores sueños llegó.
Siempre anda enojado, echándole la cupla de todo a los ciudadanos y a los periodistas. Sufre el cargo, se le nota en el rostro y en el habla. En ocasiones se le percibe cansado, harto, de la responsabilidad que por azares del destino cayó en sus manos. Inclusive deja asomar cierto desorden mental cuando se planta en las esquinas a despotricar contra los muchos espíritus que lo atosigan.
¿Realmente quería ser Alcalde? Todo indica que no. O si la pregunta se cambia a ¿quiere ser Presidente municipal de Culiacán?, la respuesta es la misma: no. De sus actos, ceño fruncido, palabras de amargura y falta de aprecio a la ciudad trasluce la ironía de poseer el poder político, pero carecer de la capacidad y voluntad para capitalizarlo en bien de Culiacán.
El colmo fue el jueves de la semana pasada cuando acudió al lugar donde una joven mujer murió al ser arrastrada hacia una alcantarilla del drenaje pluvial por un arroyo formado con las lluvias intensas, y Estrada Ferreiro se dedicó a apuntar con índice de fuego a los vecinos que obstruyen el libre paso del afluente. Estaba desfigurado y qué bien le hubiera hecho el silencio mientras la ciudad se hallaba consternada por la tragedia.
Fue entonces que le sobrevino otro ataque esquizofrénico que le hizo ver tantos enemigos como su inconsciente los requería. Los habitantes de la zona en que murió Alejandra víctima de negligencia criminal, los reporteros que inquirían a un desfigurado Alcalde, el hoyo asesino que se traga a los ciudadanos, la lluvia torrencial que trajo el agua. Todos confabulados para molestar a su majestad Estrada.
Al día siguiente, para acabarla de amolar, vino la amenaza del Ayuntamiento de sancionar al arquitecto Francisco Monárrez y demás ciudadanos que repararon la bocatormenta averiada que causó el accidente trágico. No se les da la sensatez al Alcalde y sus colaboradores y juntos desarrollan al pie de la letra el guion al revés de la Cuarta Transformación.
Un día sí y al otro también la gente despierta nerviosa porque no sabe de qué humor o con qué ingeniosidad amanecerá Estrada Ferreiro. La narrativa chusca propia de un sheriff del viejo oeste, el que por sus pistolas hace disparates, le gusten o no a la población, dejó de ser motivo de chistes y de risas al llegar la tragedia como consecuencia de la impericia gubernamental.
Y entonces las reacciones de políticos de Morena de alto nivel se dejaron venir en refuerzo del hartazgo social por la larga espera de que se concrete el cambio que ofreció la izquierda política en Culiacán. “Ese comportamiento no es Morena y no representa el cambio que Andrés Manuel López Obrador ha visionado para el País”, deslindó la Senadora Imelda Castro. Que castigue a los responsables (¿y a él no?) la secundaron los demás legisladores morenistas.
El dirigente del partido Movimiento Ciudadano, Alejo Valenzuela, fue más directo al llamar al Congreso del Estado a que tome medidas para destituir del cargo a Estrada Ferreiro por ser insensible ante culiacanenses afectados por las lluvias, los múltiples errores que comete y la actitud intolerante ante periodistas y medios de comunicación.
Todos los elementos, separados o concatenados, indican que a Estrada Ferreiro se le agotó el plazo que los ciudadanos le dieron para que aprendiera a gobernar. Diez meses son suficientes para calarlo en una responsabilidad pública en la cual los desatinos se pagan caros, a veces hasta con vidas humanas. Hoy el Alcalde nada tiene qué explicar; debe renunciar, como salida decorosa, o ser cesado por la vía de la ignominia.

 

Reverso

Porque la raza está cansada,
Porque Culiacán ya lo desea,
Que envíen a Jesús Estrada,
De embajador a donde sea.

 

Buenos augurios

Ni en los tiempos en que los priistas acaparaban las diputaciones federales y senadurías correspondientes a Sinaloa le habría resultado tan fructífero al Gobernador Quirino Ordaz el hecho de reunirse, como lo hizo ayer, con legisladores del Movimiento Regeneración Nacional en el Congreso de la Unión. Con las presencias de Mario Delgado, coordinador de la bancada de Morena, y la Senadora Imelda Castro, el Mandatario estatal le da otra planchadita al presupuesto que la Cámara nacional le aprobará para gastar en 2020. Hay quienes creen que es más morenista que el propio AMLO o que los morenistas son más priistas que Quirino mismo.

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