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La dieta modelo: en boca de todos Opinión

Alberto Kousuke De la Herrán Arita
09/06/2019 | 04:00 AM

La palabra plástico viene del latín “plasticus” y del griego “plastikós”, los cuales se traducen en el arte de modelar. Se denomina plástico a una gran miríada de materiales constituidos por compuestos orgánicos, sintéticos, o semisintéticos, que tienen la propiedad de ser maleables y por tanto pueden ser moldeados en objetos sólidos de diversas formas. Esta propiedad confiere a los plásticos una gran versatilidad para diversas de aplicaciones.
El plástico sintético (petroquímicos) es un compuesto con el cual la sociedad mexicana desarrolló un síndrome de Estocolmo. México es víctima de secuestro (seguimos dependientes de él), y a pesar de ser víctima, desarrolló una relación de complicidad (no se legisla para detener su producción y consumo). Asimismo, desarrolló un fuerte vínculo afectivo con su captor (el plástico es barato para las empresas). El plástico no solo está virtualmente en todo lo que nos rodea, sino también es parte de nosotros.
No podemos verlo, pero pequeñas partículas de plástico están dentro y fuera de ti, en el aire que respiras, el agua que bebes, y hasta en el alimento que consumes.
Un estudio publicado en el Journal Environmental Science & Technology (http://pubs.acs.org/doi/abs/10.1021/acs.est.9b01517) reveló que una persona occidental promedio consume 70,000 piezas minúsculas de plástico al año (más de 200 piezas al día).
Esos números se elevan si se considera también todo el plástico que se inhala con la respiración. Asimismo, beber agua embotellada en lugar de agua potable de la llave añade 90,000 piezas de plástico más.
Aún más triste, cabe mencionar que el trabajo no considera el plástico que se encuentra en los alimentos empaquetados. Malas noticias para los gorditos que gustan degustar de uno que otro snack empacado en plástico.
Conforme el plástico envejece, se va degradando en partículas pequeñas (microplásticos), los cuales pueden permanecer en el ambiente de manera indefinida. Científicos han encontrado microplásticos en los lugares más recónditos del planeta, incluyendo el ártico y las partes más profundas del océano. Toda la vida marina actualmente consume microplásticos, los cuales terminan en nuestra cadena alimenticia.

¿Qué efectos tiene el plástico sobre nuestra salud?
Está comprobado que los plásticos tienen distintos efectos nocivos sobre nuestro cuerpo, pero el que más resalta es su capacidad para descontrolar el sistema endocrino e inflamatorio del cuerpo. Por tales motivos, han aumentado los casos de ginecomastia (man boobs), obesidad, y cáncer en la población general (además de que la dieta cada vez es peor).

¿Qué podemos hacer para limitar nuestra exposición a los microplásticos?
En este punto, el contacto con el plástico es prácticamente inevitable. Sin embargo, la única manera en que podremos ir revirtiendo esto es reduciendo la cantidad de plástico que desechamos. Evita comprar productos empacados en plástico y carga contigo utensilios reutilizables (botella y cubiertos de aluminio). También, separa la basura y llévala a reciclar. Si te diste la molestia de ir al supermercado a comprar cosas, lo menos que puedes hacer es dejar el menor impacto posible con tu cochinero. El último domingo de cada mes, el colectivo REXICLO recoge la basura separada en la plazuela Rosales.
Tal vez parezcan medidas insignificantes, pero si nos sumamos todos, obtendremos un buen resultado. No solo es por el medio ambiente, también es por ti y por tu familia.

alberto.kousuke@uas.edu.mx
 
 
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