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La diferencia entre el hip-hop y los corridos Opinión

Alberto Kousuke De la Herrán Arita
17/03/2019 | 04:00 AM
El corrido es un género musical mexicano con un gran trasfondo histórico. Los primeros corridos manejaban una narrativa popular en forma de canción, poesía, y balada. Las canciones trataban temas políticos, eventos históricos, y de relaciones sentimentales. El corrido fungió un rol trascendental en la historia de México como una fuente de información sobre los sucesos, derrotas y victorias durante la Revolución Mexicana.
 
El hip hop nació en El Bronx (New York) durante la década de los setenta, justo en el centro de los ghettos afroamericanos. Si recordamos a los pioneros de este género como Public Enemy, N.W.A., y Grandmaster Flash, notaremos que están impregnados de temas políticos y problemas sociales, los cuales reflejaban las condiciones precarias en las que vivían esos grupos demográficos.
 
Posteriormente, artistas como Tupac, The Notorious B.I.G., y Nas, crearon música que empoderó y educó a las minorías étnicas de EU. Lo que separó a estos músicos de los demás, fue su gallardía. Estos valientes protestaban a través de su música sin importarles las represalias de evidenciar la situación de pobreza y violencia que aquejaba a la sociedad diariamente.
 
Sin embargo, en algún momento durante el nuevo milenio, el hip-hop política y socialmente consciente desapareció y fue remplazado por rimas y versos salidos de la mente de alguien con un aparente retraso mental.
 
El corrido sufrió un destino similar. Por allá en la década de los treinta, en algún lugar entre México y Texas, nació el narcocorrido. Inicialmente era un medio informativo para la gente de las zonas rurales, teniendo una base sólida en hechos reales, plasmando el conflicto étnico entre mexicanos y estadounidenses. En esa época, el narcocorrido realizaba una crítica hacia el tráfico y a los narcotraficantes. El héroe del corrido solía de disfrutar del alcohol, pero no era tan frecuente que usara drogas o hiciera un panegírico del consumo. 
 
Así como el hip-hop, el nuevo milenio trajo consigo un cambio en la noción heroica de los protagonistas de estas canciones. En la actualidad, el narcocorrido ha explorado distintos tipos de enunciación más explícitos y violentos. Asimismo, hoy en día es común que se compongan corridos con poca base en la realidad.
 
A diferencia de los corridos, el hip-hop ha emprendido el camino de regreso a sus raíces originales. En los últimos años, los casos de brutalidad policiaca, violaciones de derechos humanos, y encarcelación desproporcionada de afroamericanos han hecho renacer la flama del hip hop político y socialmente involucrado.
 
Artistas como Kendrick Lamar, Childish Gambino, y Mos Def, siguen abordando la violencia pandillera, la prostitución, y la acumulación de bienes materiales; sin embargo, no glorifican estos ideales, sino que los representan artísticamente como la realidad en la que crecieron y advierten a sus seguidores de los peligros asociados a este estilo de vida.
 
Los narcocorridos contemporáneos son un medio publicitario para promocionar un estilo de vida idealizado basado en el consumo desmedido y la mitificación de personajes con un poder adquisitivo alto pero de origen humilde. Esta música promueve un estilo de vida superficial, atiborrado de promoción a marcas de bebidas alcohólicas, destinos turísticos, armas y automóviles lujosos. 
 
Los narcocorridos reflejan todos los problemas que aquejan a la sociedad, una cultura violenta y consumista, pero en forma de apología y no como crítica.
 
Hay muchos sinaloenses que disfrutan de los narcocorridos, así como también disfrutan de violentar a la mujer, resolver los conflictos con violencia grupal (no existen los tiros derechos), y de realizar otras actividades que reafirman su frágil masculinidad (delinearse la barba, guardar la pistola en la mariconera, etc.).
 
Sin embargo, así como la cerveza de grupo Modelo, los narcocorridos dejaron de ser sinaloenses hace mucho tiempo. El lugar donde más se producen narcocorridos es en EU, particularmente en Los Ángeles. 
 
Sinaloa sigue siendo un lugar violento y repleto de injusticias sociales, donde las violaciones a los derechos humanos son el pan de cada día. ¿Cuándo será el regreso del corrido original? Necesitamos la voz del revolucionario en los oídos de todos los sinaloenses.
 
alberto.kousuke@uas.edu.mx 
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