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La mancha negra que el Gobierno no ve. Crisis negligente en el drenaje sanitario OBSERVATORIO

Alejandro Sicairos
11/09/2019 | 04:06 AM

alexsicairos@hotmail.com

 

Hay otra amenaza peligrosa que corre bajo el suelo de las ciudades sinaloenses y emerge cada temporada de lluvias convirtiéndose en problema de salud pública. Son los derrames del drenaje sanitario que a través de su hedor insoportable anuncian el gran potencial de contaminación y enfermedades, pero que las autoridades federales, estatales y municipales no huelen, no ven, no atienden, hasta que las consecuencias sean irremediables.

¿Por qué están cruzados de brazos los gobiernos municipales? ¿Dónde están las secretarías de Salud y Obras Públicas del Gobierno del Estado? ¿Qué pasa con la Comisión Estatal de Agua Potable y Alcantarillado de Sinaloa? ¿Qué sueño duerme la Comisión Estatal para la Prevención de Riesgos Sanitarios?

Cada año en los presupuestos a ejercer por los gobiernos estatal y municipales aparecen importantes sumas destinadas a modernizar el drenaje sanitario, sin que tal inversión de recursos públicos se traduzca en ciudades que avancen en resolver tales deficiencias. Tienen razón los ciudadanos que creen que más anchas e inmundas son las alcantarillas de la corrupción por las cuales se fugan esos dineros.

Llama la atención la total negligencia gubernamental, tal vez más grave que el problema en sí del rebosamiento de las alcantarillas y la invasión de aguas negras en núcleos de población criminalmente expuestos a vivir sobre inmensas letrinas.
A raíz de las fuertes lluvias recientes se devela la indiferencia de servidores públicos de anteriores períodos de gobierno y sobre todo la persistente apatía de los actuales para ignorar la crisis sanitaria.

Culiacán, por ejemplo, es un enorme manantial de desechos y tufos que a su vez denuncian la dejadez de quienes deberían encender luces de alertas por lo que ya está y por lo que viene. Donde sea, la tierra vomita esa sustancia oscura como si quisiera devolverles a los habitantes su heces y desperdicios. O lo más probable es que esté asqueado el suelo de la abulia de las autoridades frente al deficiente sistema de drenaje.

Salen aguas negras de los muros del paso deprimido de Emiliano Zapata y Jesús Kumate, existe una laguna en un campo dedicado al cultivo de fresas por el Pedro Infante contiguo al Country Club, el malecón Niños Héroes es un eterno venero de contaminación, en colonias como Prados del Sol la calle Manuel Payno está invadida de efluvios apestosos, la privada Real del Country resulta inhabitable y en Bachigualato la gente y sus cosas nadan entre podredumbres.

Está ocurriendo que al no contar las ciudades con redes de desfogue pluvial (Culiacán presenta un atraso de medio siglo en este ámbito) con cualquier lluvia el agua opte por inundar el drenaje sanitario y al saturarse este se provoquen emanaciones en las alcantarillas dispersas a lo largo y ancho del territorio urbano. De por sí las redes de canalización de aguas negras le han quedado chicas a Culiacán, Mazatlán y Los Mochis, no se diga cuando los aguaceros hacen el resto del caos.

En Mazatlán la situación es todavía más grave. En colonias, escuelas, Centro Histórico, malecón e instalaciones hoteleras las aguas negras son la complicación eterna una y otra vez minimizada. Es como si el mar les devolviera a los mazatlecos y turistas las inmundicias que le echan, mientras los servidores públicos manosean los presupuestos destinados a paliar las consecuencias.

La Junta Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Mazatlán ha sido edificadora de justificaciones históricas y nunca constructora de buenas respuestas. El colapso de la tubería vieja, los rebosamientos de la red actual del drenaje, la insuficiencia de la planta tratadora de El Crestón y los repetibles malos manejos que convierten a la Jumapam en caja chica de todo y de todos, necesitan de acciones enérgicas antes de que el agua negra le suba a la ciudad más arriba del cuello.

Algún trastorno cerebral les genera a los políticos las emanaciones pestilentes, que les vale lo que pasa con un asunto de salud pública. Siguen en espera de que primero lleguen las víctimas para enseguida preocuparse y ocuparse de las secuelas cuando estas resulten irreversibles. Persiste la mentalidad de dejar pasar los peligros en tanto la población se levanta harta de la indolencia de los gobernantes.

Esto pareciera un recuento de las indiferencias, más sin embargo pretende ser un llamado a poner manos a la obra, movilizar todas las capacidades de prevención y atención antes de que las enfermedades que resultan de vivir entre aguas negras pasen a cobrar vidas, aquellas muertes que al parecer los gobernantes necesitan para accionarse.

 

Reverso

Sin que sea una predicción,
Sin que nos lo diga la suegra,
Se ve venir la ola negra,
Como la siguiente maldición.

 

Morena cómplice

Ignorando el gigantesco crespón de luto que cubre a Culiacán, la Comisión de Planeación y Desarrollo del Congreso del Estado desechó la solicitud de la Diputada Karla Montero para que se cite a comparecer al Alcalde Jesús Estrada Ferreiro y demás responsables de la muerte de Alejandra, la joven que el 5 de septiembre murió al caer en un colector pluvial en mal estado, pero al Diputado Horacio Lora no le llegó el dolor e indignación de los culiacanenses por la negligencia criminal que le costó la vida a la joven mujer, y procedió a bloquear la solicitud luego de pactar el silencio solapador con las legisladoras Roxana Rubio (PAN) y Gloria Himelda Félix (PRI). ¡Ay Morena, qué facilota te le estás poniendo a los alcaldes que traicionan la Cuarta Transformación!

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